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Red Internacional

MUNDO OBRERO. La cuarta transformación presente en el 84 aniversario de la CTM

La CTM celebró su 84 aniversario con la destacada presencia del presidente Andrés Manuel López Obrador y parte de su gabinete, así como la presencia de Carlos Salazar Lomelí, presidente del Consejo Coordinador Empresarial.

Lunes 24 de febrero de 2020 | 22:27

Este 23 de febrero se cumplieron 84 años de la fundación de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), la central obrera más grande del país, uno de los pilares fundamentales del priismo que por décadas se ha encargado del control corporativo y charril del movimiento obrero.

La dirección sindical de la CTM, precedida por Carlos Aceves del Olmo extendió la invitación a los festejos de su 84 aniversario al sector empresarial, en voz del Consejo Coordinador Empresarial y al presidente, Andrés Manuel López Obrador.

Al aniversario asistieron el presidente López Obrador, la titular de gobernación, Olga Sánchez Cordero, de Trabajo, Luisa María Alcalde, de Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, de Energía, Rocío Nahle, de relaciones exteriores, Marcelo Ebrard, así como el jefe de la oficina de Presidencia, Alfonso Romo y la jefa de gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum.

Es decir todo un despliegue de la cuarta transformación que desplazó la modesta presencia de la dirigencia priista, sus gobernadores y algunos diputados y senadores.

La dirigencia de la CTM reiteró su respaldo al gobierno federal, Aceves del Olmo comentó que pese a las diferencias, “es más lo que nos une, que lo que nos separa” y se comprometió a hacer cumplir la ley de cambio de estatutos de la central obrera para elegir a sus dirigencias en estricto apego a la nueva reforma laboral.

Por su parte, la titular de la Secretaría de Trabajo, María Luisa Alcalde, hizo énfasis en que la nueva reforma laboral “cierra las puertas” a que este y otros gobiernos tengan centrales sindicales que sean las favoritas de cada gobierno, ya que dicha reforma supuestamente garantizaría que las tomas de nota y los registros sindicales no se usen como mecanismos de control obrero.
Algo que se contradice con la enorme injerencia y peso que tiene el gobierno frente a la huelga de Notimex.

El sector empresarial, en voz de Carlos Salazar Lomelí, presidente del Consejo Coordinador Empresarial, se limitó a expresar su gratitud con su “gran amigo” Aceves del Olmo y a reiterar el compromiso con la burocracia sindical y el g0obierno para seguir trabajando en unidad y respaldó el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro como una manera de abatir la pobreza.

El presidente estuvo a cargo del cierre, en el cual saludo a la CTM y se comprometió a atender la demanda de mejores jubilaciones y créditos baratos en el Infonavit.

Del dicho al hecho

La cuarta transformación ha tomado como bandera la nueva reforma laboral, con la cual asegura que ha expedido la sentencia de muerte para las dirigencias charras. El discurso ha tenido un enorme impacto en millones de obreros que viven en carne propia el yugo de la CTM y sus golpeadores y que anhelan el cambio de dirigencias sindicales para pelear por mejores condiciones laborales.

La realidad es que la reforma laboral, impuesta desde la casa blanca, está lejos de ser un avance en materia de democracia sindical y por el contrario, apuesta a cercenar los pocos derechos laborales como la huelga, aumenta la injerencia del Estado en las organizaciones obreras y elimina la enorme conquista que significó el derecho laboral, con la extinción de las juntas de conciliación y arbitraje.

Algunos columnistas de otros diarios opinan que el acto del domingo fue de dimensiones históricas ya que significa el “dejar atrás el presidencialismo priista” para cobijar a la cuarta transformación.

Pero lo cierto, es que la burocracia sindical, si bien en cierta medida tienen relación con las expresiones políticas patronales, no hay una relación mecánica que les dicte jugar roles opositores u oficialistas.

Es objetivo la necesidad de alinearse con mayor o menor rispidez al Morena, no sólo porque ostenta la silla presidencial, sino porque el propio sismo electoral dejo a los partidos del Pacto por México (PRI, PAN y PRD) con poco margen de maniobra, lo que implica que la CTM tenga forzosamente que jugarse a ser un interlocutor válido con la cuarta transformación.

Por el otro lado, si bien el gobierno federal busca con la reforma laboral aglutinar una base social dentro del movimiento obrero (cuya punta de lanza es la Confederación Internacional del Trabajo impulsada por el senador morenista, Napoleón Gómez Urrutia), sabe que no le basta para tener un control optimo dentro del movimiento obrero, crucial para garantizar estabilidad social, en el marco de un progresivo ajuste que se va descargando en las espaldas de los trabajadores con recortes y despidos masivos y que puede ser más agresivo, dependiendo de la situación económica internacional.

Ahí la CTM sabe que el peso que por décadas han mantenido en los recortes estratégicos de la economía mexicana, obliga a la cuarta transformación a dialogar con ellos, por ahora, en términos amistosos, pese a los roces.

En conclusión, el 84 aniversario de la CTM le ha servido a la burocracia sindical para mostrar la posibilidad de ser un interlocutor válido que le dé estabilidad en el terreno laboral a la 4T y el gesto del presidente y su gabinete es gentil con quienes han sido culpables de reprimir por décadas las aspiraciones de mejorar las condiciones económicas y laborales del movimiento obrero mexicano, un mensaje que los trabajadores tenemos que traducir: no habrá democracia sindical que se imponga desde arriba, sólo los trabajadores tenemos en nuestras manos la posibilidad de recuperar nuestros sindicatos de las manos de la burocracia sindical.




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