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POR UN SALARIO IGUAL A LA CANASTA FAMILIAR INDEXADO MENSUALMENTE

La burla de Maduro con el “aumento” del salario mínimo, ¡Basta de estafa al pueblo trabajador!

Una vez más el pueblo trabajador es estafado, y es tanto que Maduro ni ningún personal político del alto escalón se animó a dar la cara, fue un personaje que no es del alto gobierno quién lo anunció. Desde que está el chavismo en el gobierno siempre ha sido el Presidente quien ha hecho el anuncio oficial casi de manera religiosa.

Martes 15 de octubre | 12:15

Fotografía EFE

No es para menos. El salario mínimo pasó de 40.000 hasta los 150.000 bolívares, que en divisa al cambio actual supone pasar de los 2,02 hasta los 7,60 dólares por mes. Cuando el salario es inexistente, obviamente cualquier “aumento” en términos porcentuales aparece abultado, “del 375 %”. Tal es la desgracia a que ha llevado el gobierno de Maduro a los trabajadores y las trabajadoras.

El anuncio fue hecho por Francisco Torrealba, que funge como presidente de una susodicha “comisión de Trabajadores” de la Asamblea Nacional Constituyente –el organismo hizo elegir el gobierno con mecanismos poco claros y que no ha sido más que un instrumento de las camarillas bonapartistas gobernantes–.

"(El) nuevo ingreso mínimo para todos los trabajadores en la República Bolivariana de Venezuela ha sido establecido en 300.000 bolívares soberanos, de los cuales 150.000 corresponden a salario mínimo y 150.000 a cesta ticket socialista", informó Torrealba. Todo esto vía un mensaje de twitter, lejos de actos donde la alocución y en vivo correspondía al Presidente del país. No aclaró cuándo comenzará a regir el aumento, aunque se supone sería a partir del 1 de octubre, o si también afectará a las más de cuatro millones de personas que, de acuerdo con el Gobierno de Maduro, perciben pensiones homologadas al salario mínimo en el país.

En agosto de 2018, cuando Maduro lanzó su plan de reconversión monetaria y un paquete de medidas económicas, destruyó de un plumazo todo lo referido a prestaciones sociales, cajas de ahorro y muchos otros beneficios de los trabajadores producto de sus largos años de trabajo. Fue como un borrón y cuenta nueva atroz para la masa laboral del país. El mayor sueño que un neoliberal podría desear.

En todo este período se han llevado a cabo devaluaciones desenfrenadas, y en los últimos meses el paralelo y el dólar oficial van cabeza a cabeza. Y es la política conscientemente antiobrera del gobierno de Maduro y de toda su casta gobernante en complacencia con los empresarios ligados al propio gobierno y a la oposición, donde el gobierno les libera el dólar a su antojo, sufriendo las consecuencias el pueblo trabajador.

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En el marco de toda esta situación el gobierno deja correr una semidolarización de la economía que abre de manera abismal aún más la distancia entre ricos y pobres. En las clases altas, donde manejar el dólar en grandes cantidades es cotidiano, se abastecen, mientras los de abajo que no tienen acceso a esa divisa -salvo algunos sectores que reciben algunas pocas remeses para completar lo más elemental-, se desvanecen ante la dificultad de adquirir productos para alimentarse, adquirir un medicamento o los útiles y uniformes escolares de los/as hijos/as.

Como hemos venido explicando los trabajadores se ubican años luz por debajo del umbral de la miseria establecido por Organización de las Naciones Unidas (ONU), que señala que quien devengue menos de 1,25 dólares diarios está en pobreza extrema. Es el resultado de un país en catástrofe, donde el gobierno ha llevado a la clase trabajadora y al pueblo a niveles de pobreza extrema al medir por los ingresos.

Como escribió la Liga de Trabajadores por el Socialismo (LTS) en una declaración a finales de agosto: “Frente a esta situación de urgencia para la clase obrera, los trabajadores y las trabajadoras tenemos que tener una política clara para hacerle frente. No podemos permitir que nos condenen a vivir de las migajas de una sociedad en descomposición, de la catástrofe y la corruptela. Nos quieren convencer que solo nos queda vivir de los bonos de miseria del gobierno y su caja de alimentos, o de una supuesta “ayuda humanitaria” de las principales potencias capitalistas: nos quieren con moral de menesterosos y no de una clase productora que pelea contra los capitalistas y los gobiernos por el fruto de su trabajo. Se trata de preservar a la clase trabajadora de la decadencia y de la ruina. Se trata de la vida y de la muerte de la única clase creadora y progresiva que puede hacerle frente a esta catástrofe imperante. Necesitamos la más amplia unidad de acción y luchar por nuestros intereses y necesidades más elementales y para defendernos para no terminar de caer en la inacción.”

Tenemos que hacerle frente a esta ofensiva de las políticas del gobierno de Maduro y de los empresarios vinculados tanto al gobierno como a los partidos patronales de la oposición de derecha. En diversos lugares los trabajadores y las trabajadoras salen a defenderse, no se resignan a estos salarios de hambre o de nada. La lucha por un salario acorde a la canasta básica indexado mensualmente puede ser un elemento motorizador que unifique las luchas que se desarrollan dispersamente en distintos lugares, sean en las empresas del estado como los petroleros y lugares de la administración pública, o en empresas del sector privado.

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ANEXO

Ejes de lucha planteados en la Declaración de la LTS

¡Por un salario igual a la canasta básica familiar indexado mensualmente!

Por eso, la lucha por un salario igual a la canasta básica familiar indexado mensualmente al ritmo de la inflación (escala móvil de salario), o que cumplan lo que indica el artículo 91 de la Constitución que ellos mismos escribieron (“Todo trabajador o trabajadora tiene derecho a un salario suficiente que le permita vivir con dignidad y cubrir para sí y su familia las necesidades básicas materiales, sociales e intelectuales”) es una gran demandan articuladora y de unidad. En toda discusión de contratos colectivos, actas convenio, pliegos de peticiones, etc. debe asentarse una cláusula o punto que establezca el aumento automático de los salarios correlativamente con el aumento del precio de los artículos de consumo.

¡Cumplimiento de los contratos y convenciones colectivas!

También los trabajadores y organizaciones sindicales vienen dando pelea contra el infame Memorando 2792 y los instructivos antiobreros que emanan del Ministerio del Trabajo, del de Planificación y de la Vicepresidencia de la República. Todo un contenido de dictámenes donde acaban de un plumazo conquistas históricas de la clase trabajadora y que apuntan a destruir las organizaciones sindicales. Ellos quieren que los trabajadores no tengamos ningún tipo de herramienta de lucha, ni siquiera aquellas reconocidas como los sindicatos, salvo que les sean dóciles instrumentos.

Frente único obrero para luchar por los intereses de la clase trabajadora

También los trabajadores vienen buscando niveles de organización como lo expresa el movimiento articulador de las luchas obreras “Trabajadores en Lucha” en el que confluyen organizaciones sindicales, corrientes que se reivindican del clasismo junto a organizaciones de izquierda y activistas en sus distintos lugares de trabajo. Un espacio que también está abierto a articular frentes de lucha y protesta con otros movimientos sindicales, siempre sobre la base de la independencia de clase y de nuestras propias banderas. Se trata de potenciar y unificar las luchas y golpear con un solo puño.

Todo esto exige consignas y métodos de lucha claros, pues no podemos permitir que a los trabajadores nos terminen usando como furgón de cola para uno u otro proyecto político: mantener el desastre actual, con su miseria y su represión a favor de los acreedores de la deuda externa, los saqueadores de la renta, los empresarios y la casta corrupta, o la entrega a la mano de los EE.UU. para la privatización de todo lo que puedan, los tarifazos en los servicios y la imposición de restricciones al gasto público para pagar la nueva montaña de deuda externa que nos quieren imponer. Contra toda demagogia de la derecha, y la política actual del gobierno, lograr la defensa del salario y un salario digno igual a la canasta familiar indexado mensualmente queda única y exclusivamente en manos de los propios trabajadores, porque ambos sectores nos ofrecen salarios de hambre o de miseria, tanto con el gobierno actual como con alguna hipotética “transición”.

¡Basta de direcciones sindicales traidoras y subordinadas a intereses patronales y gubernamentales!

Las burocracias sindicales, específicamente las del PSUV y las alineadas al gobierno, han cumplido un papel verdaderamente deplorable y nefasto todos estos años, manteniendo a los trabajadores en la inacción o bloqueándoles las iniciativas de lucha, mientras avanzaba toda la ofensiva hiperinflacionaria y antiobrera del gobierno y empresarios. Peor aún, son sindicalistas que avalan totalmente las políticas represivas del gobierno contra los trabajadores que lucha. Es una burocracia traidora a los intereses de la clase obrera.

A su vez, los sindicatos cuyos dirigentes responden a la oposición, solo se han dedicado a impulsar acciones de lucha en el sector público, donde se enfrenta directamente al gobierno como patrón, lo que le conviene a la demagogia opositora, pero es poco y nada lo que han hecho para enfrentar a los empresarios del sector privado, que tanto como el gobierno han hecho desguace con el salario y los derechos laborales. Esta burocracia sindical no hace nada allí porque, dadas sus ideas políticas, considera que los capitalistas privados son la solución para el país y no cuestiona la explotación a que estos someten a los trabajadores. Por eso, es falso que sean verdaderamente “antipatronales”. Pero incluso en el último período también abandonaron las luchas del sector público para entregarse de lleno a ser furgón de cola de la política de Guaidó y Trump, que quiere imponer un gobierno títere del FMI, de Washington y de todo lo que los empresarios y terratenientes quieran hacer con los trabajadores y el pueblo.

Estos sectores ocupan la dirección de buena parte de las organizaciones sindicales más importantes del país. Por tanto, hay que tener una línea de exigencia y denuncia a estas direcciones para que rompan con su subordinación esas políticas patronales y respondan a las necesidades de los trabajadores. En el camino de desarrollar la lucha para desde las bases desplazar a estas direcciones, barrer con los burócratas traidores y conquistar nuevas direcciones clasistas y combativas para el movimiento obrero.

Por un plan obrero y popular de emergencia

Consideramos que mientras damos esta pelea unitaria, entre los trabajadores y trabajadoras tenemos que discutir todo un plan obrero y popular de emergencia para que esta catástrofe no la siga pagando el pueblo trabajador, sino los que la generaron. Un programa de emergencia obrero y popular, contrapuesto a las “soluciones” antiobreras, empresariales y de mayor subordinación nacional al capital extranjero que proponen tanto el gobierno como la oposición.

Por eso llamamos a los distintos agrupamientos políticos que se reivindican de la clase trabajadora, a los sindicatos de base, a las organizaciones y movimientos sindicales, a los distintos espacios de lucha que se generan a construir la más amplia unidad y a la pelea por nuestras demandas.






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