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Red Internacional

De la mano de las figuras de coordinadores, la mayoría muy mal visto por sus prácticas déspotas, se contuvo, por ahora, el descontento en los programas culturales y educativos de la CDMX.

Jueves 27 de enero | 20:59

Tal es así que, los integrantes de los programas culturales nos encontramos hoy en total incertidumbre en relación con la continuidad de nuestra fuente de ingresos y la situación laboral de más de mil personas. Las convocatorias de los programas Promotores Culturales Comunitarios (PCC) y Colectivos Culturales Comunitarios (CCC) no han salido, ni las Reglas de Operación para poder conocer las condiciones en las que se laborará durante este año.

En las reuniones convocadas desde el 3 de enero en el parque de La Bombilla por parte del equipo central, fieles ejecutores de las políticas de Claudia Sheinbaum y la 4T, se generaron comisiones y mesas de trabajo con grandes expectativas, pero al final, se nos pidió esperar pacíficamente a la publicación de las reglas de operación para saber qué acciones se tomarían.

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Continúa la apuesta de dividir a las y los trabajadores

Días atrás, se convocó de manera extraoficial, a determinadas personas a dejar documentos personales y realizar una entrevista en la Secretaría de Cultura, para la primera etapa del programa Barrio adentro y como prestadores de servicios por honorarios.

No sorprendió ver dentro del personal de recepción y entrevistas, a convocantes de las reuniones de La Bombilla, como, por ejemplo, Israel “El Zempo”, quien fue una de las figuras principales de esas concentraciones y puso el acento, en más de una ocasión, en que no debíamos unirnos a otros programas, puesto que lo importante era concentrarse en la permanencia de Programas Culturales Comunitarios PCC.

Los verdaderos esquiroles: las y los “Zempo”

Personajes como este son muy convenientes para las patronales, les ayudan a desviar y contener el descontento de los trabajadores. Pero, si todxs somos iguales y su trabajo corría el mismo riesgo que el nuestro, ¿por qué los hemos visto reunidos fuera de la Secretaría de Cultura con Mariano Mendoza, –el saliente Director de Desarrollo Cultural Comunitario–, luego de las reuniones informativas de la Bombilla, y sin habernos informado que lo harían?

¿Por qué luego de la reunión informativa del 3 de enero, el Zempo, –como le gusta hacerse llamar–, se reunió con la nueva Secretaria de Cultura, Vanesa Bojórquez López, también a puertas cerradas y sin que nadie lo hubiera mandatado como representante, a “dialogar” quién sabe qué cosa?

¿Por qué personajes como éste se reúnen asiduamente, también sin informarnos, en las oficinas de la secretaría a puerta cerrada con las autoridades?

¿Por qué estos que se codean con las cúpulas estatales, pero nos decían ser iguales que nosotros, hoy forman parte de los procesos de selección y coordinación de las entrevistas por fuera de las convocatorias oficiales?

¿Por qué ya tienen trabajo mientras todxs nosotrxs estamos “pacíficamente” a la espera de la convocatoria, como ellos mismos nos pidieron?

Porque en realidad, a diferencia del nuestro, su trabajo nunca estuvo en juego. Su rol simplemente fue el de aprovechar su puesto para montarse sobre la incertidumbre y descontento y aplacarlo, en contubernio con las autoridades, claro está.

Pero también, estos esquiroles juegan un rol aún más nefasto, y es el de aprovechar que están entre lxs trabajadorxs. Para poner en sus listas negras y denunciar a todxs aquellxs están intentando organizarse de forma independiente de ellxs, o buscan la unidad entre todos los sectores para ser más fuertes y vencer en nuestros reclamos, o se organizan en algún colectivo, y una larga lista de etcéteras que incluye toda aquella actitud que, según la patronal, desestabilice la “normalidad de la explotación” o contradiga, a favor de los trabajadores, las normas establecidas.

¿Qué hacer ante esta situación?

Las autoridades se enfocan tanto en controlar los brotes de descontento porque saben muy bien, aún mejor que nosotros mismos, la capacidad que tenemos las y los trabajadores para organizarnos. Las movilizaciones del 29 de noviembre ’21 y 17 de enero dieron muestra de ello.

Como todas y todos sabemos, con la amenaza de las reestructuraciones que se vienen para este año se prevé un importante recorte de personal en todos los programas, así como de salarios. Dejando a cientos de jóvenes sin trabajo en medio de una crisis sanitaria que aún está lejos de terminar, y la crisis económica que sigue avanzando y se refleja en trabajos cada vez más precarios y peores pagos, pero a la vez miles de despidos, para volver a recontratarnos con menores salarios y más horas de trabajo.

Por ello, no podemos permitirles que haya un solo despido en estos programas. No basta con que convoquen a unos cuantos, debemos exigir la permanencia de todos y todas; no debemos ceder ante el “sálvese quien pueda”, este no puede ser el futuro que nos espera.

Los que hoy quedemos, seremos quienes hagan también la chamba de los que despidieron, y es muy probable que sea por menos salario; pero a la vez, estaremos en la misma incertidumbre el año entrante.

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Ante este panorama es necesario sumarnos a nuestros propios espacios de organización, independientes de las y los coordinadores y esquiroles, para hacerle frente a la precarización laboral que el Estado se apuesta a normalizar. Es fundamental que creemos nuestros propios mecanismos para poder exigir nuestras demandas. La reducción de horas de trabajo, contratación de más promotorxs. Mientras se reduce al presupuesto de los programas de cultura y hay recorte de personal, Xavier Aguirre “El Abuelo”, el nuevo director de Vinculación Comunitaria, ganará 82 mil pesos.

Nuestro trabajo debe estar enfocado en las comunidades, respetando los procesos que ahí se desarrollen, sin darle prioridad a la agenda electoral del gobierno de la 4T, ni a los números para justificar la existencia de los programas. Mantener procesos de autoorganización, totalmente independientes de la patronal, nos permite actuar ante sus imposiciones, en lugar de esperar de manera pasiva por sus indicaciones.

Organizarnos con los lo demás programas sociales, pues estas políticas de precarización de trabajos estatales, se presentan en todas las secretarías de gobierno. Por ello es necesario confluir con los demás “beneficiarios” para exigir plenos derechos laborales para todos.

Las acciones que se tomen al respecto deben estar concertadas por el grueso de los integrantes de los programas, de forma democrática y asamblearia, en espacios donde todxs podamos hablar y seamos escuchadxs, y no solo se nos imponga lo que dicen los infiltrados de las autoridades.

Debemos asistir a las asambleas generales que están siendo convocadas desde todos los programas para poder exigir la basificación de todos y todas, así como nuestra participación en la elaboración de las reglas de operación y la elección de los coordinadores.

Si perteneces a alguno de los programas culturales y educativos, súmate a las siguientes asambleas independientes. Ponte en contacto con nosotrxs.

WhatsApp: 5574795559




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