Política México

OPINIÓN

La Cuarta Transformación: elementos de crisis no catastróficos

Pese a los problemas que enfrenta el gobierno de AMLO, se sostiene a pesar de los vaticinios de sus detractores de derecha. Los partidos que los representan son impotentes para capitalizar estos problemas, y mucho menos para relegitimarse ante la población.

Domingo 14 de julio | 10:29

Nadie puede negar los elementos de crisis que empiezan a aparecer en el panorama de la Cuarta Transformación.

En julio pasado los bonos de Andrés Manuel López Obrador estaban al alza. Después de unos meses de gobierno ha sufrido una pérdida natural de ese nivel de aprobación, que da el ejercicio del poder. Incluso sus acciones de corte autoritarias y ultra centralistas, en otros gobiernos hubieran hecho una gran mella.

Renuncias de funcionarios de primer nivel; destituciones y alcaldesas problemáticas; roces abiertos en su gabinete (aunque nada parecidos a las crisis internas de los demás partidos); pelea abierta por la presidencia del Morena entre los sectores que apoyan a Bertha Luján o Yeidcol Pelevsnky; riqueza ostentosa de alguno de sus funcionarios, etc. Estos son los elementos más tenues de un cierto desgaste de la Cuarta Transformación.

Pero incluso, problemas más grandes que ha enfrentado el gobierno hasta ahora, donde algunos implican incumplir sus promesas de campaña, como son: el no a los despidos, a los recortes a la educación, la investigación, la cultura y el arte, y la contención de los inmigrantes centroamericanos en suelo mexicano para no contrariar a Trump. La crisis en la Policía Federal que se resistía a ser integrada y subordinada al ejército, la pudo superar, en parte a la fuerza con que cuenta AMLO, y porque tampoco la Policía Federal pensaba provocar una revuelta contra un gobierno con tanta legitimidad.

El último ejemplo de cómo la centralización del poder le hace AMLO “lo que el viento a Juárez", es la imposición –que muestra rasgos bonapartistas- del Congreso de Baja California para reformar la Constitución y prolongar de dos a cinco años el mandato del empresario morenista Jaime Bonilla. La aprobación de AMLO está arriba del 60%.

Es de destacar que AMLO viene sorteando estos problemas en medio de una economía que, la mayoría de los analistas empiezan a calificar como en “recesión técnica" (caída del PIB en 2 trimestres seguidos), situación que podría confirmarse el 31 de julio cuando el Inegi dé su informe.

Es en este tema donde la oposición parlamentaria y los analistas de derecha, plantean una visión catastrofista, y demandan por lo tanto la apertura total en Pemex al capital privado, así como de otros proyectos claves de este gobierno para recobrar la confianza de los capitales.

Sin embargo, no podemos desestimar los riesgos que implica la dinámica de la economía del país dadas las implicaciones que tendría en los programas asistencialistas de López Obrador.

Es la economía, su dinámica -que podría provocar a AMLO una caída considerable en las encuestas-, lo que llevó al tabasqueño a aceptar las humillantes condiciones que le impone el gobierno de Donald Trump, como lo muestra el caso de los inmigrantes centroamericanos -donde México de hecho se convirtió en un “tercer país seguro”, como también lo ha señalado el morenista presidente de la Cámara de Diputados Muñoz, Ledo-. Y dadas las continuas amenazas del Trump, es posible que el extraño nacionalismo de AMLO, vaya más allá en su entrega a los dictados de la Casa Blanca.

Y es que para la Cuarta Transformación, el no incremento de los aranceles a los productos mexicanos y la elevación de las exportaciones a los Estados Unidos, bien valen una genuflexión más ante el racista estadounidense.

¿Qué fuerza “inexplicable" sostiene a AMLO?

El tsunami electoral del 2 de julio, todavía mantienen anegados a los partidos del Pacto por México. Lejos de recuperarse como opositores, nadan en el mar de la impotencia y profundizan su crisis. Así, los dirigentes del PAN, del PRI y del PRD, no pueden encabezar una oposición seria a los planes de AMLO. Y es que no solamente siguen debilitados y con crisis internas, sino que son vistos por la población como lo peor que le ha pasado en el país en las últimas décadas. Es esa debilidad lo que explica la fortaleza de la Cuarta Transformación.

Las marchas anti AMLO convocadas el 30 de junio pasado a 100 días de su gobierno, fueron acciones deslucidas, donde incluso, en la Ciudad de México, varios manifestantes rechazaron la presencia del expresidente Vicente Fox, que se asumía como convocante a dicha marcha.

En el Congreso de la Unión, la aplanadora del Morena y sus aliados arrolla al PRI, al PAN y el PRD. Partidos que corren el riesgo de más fracturas; tan sólo el PAN va expulsar a los 7 diputados de los 12 que tiene (en un congreso local de 25 curules) pues votaron por la ampliación del mandato del gobernador electo del Morena en Baja California, con lo que queda muy debilitada la bancada azul. De por sí, en las recientes elecciones el Morena se llevó el carro completo para la próxima legislatura, la gubernatura y alcaldías.

El PRI enfrenta la profundización de su división ante la elección de su nueva dirección, donde probablemente algún sector abandone este barco en picada. El hecho de que uno de sus precandidatos (José Narro) renunciara hace poco tras 46 años de militancia -al descubrir sorpresivamente que en su partido existía simulación y falta de democracia-, es sintomático del rumbo de este partido y el lugar que ocupa en el régimen de la alternancia. Y que hoy más que nunca, requiere de los pactos con el gobierno para sobrevivir.

Por su parte el PRD, cada vez sufre más desgajamientos, y no se ve ni siquiera como sombra de lo que fue. Probablemente se extinga en un periodo corto para dar paso a un “nuevo" partido.

Bajo este panorama -y sabedor de la debilidad de aislamiento del EZLN-, AMLO fue ofensivamente en Chiapas a territorios zapatistas a proponerle la “unidad” a este movimiento. Un gesto necesario para aparecer como condescendiente, dado los planes de proyectos de inversión para esa zona que afectarán el medio ambiente.

Sin embargo, a nivel nacional empieza a mostrarse inconformidad con las medidas nada anticapitalistas que está imponiendo este gobierno.
El anuncio del despido de 240 mil trabajadorxs estatales no abona a la estabilidad que busca establecer con la Guardia Nacional.






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