Política México

TEORÍA MARXISTA

¿La 4T una revolución pasiva? México visto a través de las ideas de Antonio Gramsci

Antonio Gramsci escribió sobre el régimen político desde un punto de vista marxista. Consideraremos la 4T desde dos categorías gramscianas: revolución pasiva y crisis orgánica.

Sergio Abraham Méndez Moissen

México @SergioMoissens

Lunes 14 de octubre | 17:31

Podemos decir que bajo el gobierno de Enrique Peña Nieto se abrió una situación que muestra las características de “crisis orgánica”.

Para Antonio Gramsci, una crisis orgánica puede entenderse como una crisis de dominio de la clase dirigente de una nación:

Se trata, en efecto, de la dificultad de construir una orientación política permanente y de largo alcance, no de dificultad sin más. El análisis no puede prescindir del examen: 1) del porqué se han multiplicado los partidos políticos; 2) del porqué se ha vuelto difícil formar una mayoría permanente entre tales partidos parlamentarios; 3) en consecuencia, del porqué los grandes partidos tradicionales han perdido el poder de guiar, el prestigio, etcétera” [1].

Esto se mostró en la crisis de Ayotzinapa, la violencia del narco, el desprestigio del Ejército como institución, las protestas magisteriales, la juventud como fenómeno dinámico de protesta (del #yosoy132 a la participación en las movilizaciones por los 43), la descomposición de las clases políticas (Casa Blanca, Odebrecht), la bancarrota de los partidos tradicionales (PRI, PAN y PRD), el despertar de la clase media apoyando causas populares como la presentación de los desaparecidos.

La gigantesca crisis orgánica del régimen mexicano, aún más compleja tras la llegada de Trump al poder en Estados Unidos, intentó ser resuelta con la llegada al poder de Morena.

La crisis orgánica

Gramsci sostenía que en medio de una crisis orgánica podrían surgir distintas variantes: una de ellas es la revolución pasiva. Para autores como Massimo Modonesi, la revolución pasiva en tanto que revolución-restauración es un binomio dialéctico: "La noción de revolución pasiva busca dar cuenta de una combinación –desigual y dialéctica– de dos tensiones, tendencias o momentos: restauración y renovación, preservación y transformación o, como señala el propio Gramsci, “conservación-innovación” [2].”

Revolución pasiva, revolución permanente y hegemonía

En efecto, podemos decir que para Gramsci la revolución pasiva surge en clave dialéctica como “revolución-restauración” que toma las demandas desde abajo integrándolas en una nueva política que las expropia pero no las resuelve. En el terreno simbólico, la 4 T se presenta como el inicio de un nuevo régimen político pero está muy lejos de integrar cambios o transformaciones que solucionen de forma parcial pero cuando menos notoria, las demandas de la población harta de impunidad y de pobreza en México. En todo caso, tenemos una caricatura de Revolución pasiva y priman más los rasgos conservadores o restauradores. Existe una fuerte retórica de cambio, pero la política real es más y más conservadora.

Sin embargo, en un país donde el neoliberalismo no dio absolutamente nada durante décadas y, por el contrario, arrasó con las conquistas de la población trabajadora, las concesiones formales y la retórica impactan fuertemente en millones que esperan un verdadero cambio.

Una caricatura de revolución pasiva

Andrés Manuel López Obrador se puso la camiseta de Ayotzinapa el 26 de septiembre de 2019. Se disculpó públicamente con una víctima de la Guerra Sucia, tomó protesta en Tlatelolco para “prometer que no reprimiría al pueblo”, detalló que no se construiría la Presa la Parota y su decisión fue informada por el Secretario de Medio Ambiente, Víctor Toledo. El presidente declaró que en la UNAM se debería de cuestionar el examen de ingreso.

La 4T también presentó la “Nueva Escuela Mexicana” como el fin de la Reforma Educativa de Peña Nieto: terminó la evaluación punitiva. Su partido, Morena, despenalizó el aborto en el estado de Oaxaca. Giño tras giño retórico declaró que 2019 fue el año de Emiliano Zapata, "Caudlillo del sur" durante la Revolución Mexicana. Aumentó el salario mínimo en la frontera con Estados Unidos al doble.

La 4T hace uso de los poderosos simbolismos de México: el nuevo presidente se presenta como una transformación equiparable a la Revolución de 1910 (en especial al maderismo), a la Reforma, al Juarismo y Independencia.

Su toma de protesta se desarrolló en un acto protocolario con miembros de pueblos indígenas en el Zócalo de la Ciudad de México, dijo que los pueblos indígenas no podrían ser tratados como en pasadas administraciones. Aunque estos elementos generan amplia simpatía en la población, hay que decir que no resuelven las demandas más profundas, ni mucho menos han significado un triunfo para los desposeídos en México.

Una hegemonía con límites

Trump negoció con el gobierno de Andrés Manuel López Obrador que México pondría un muro de contención en la frontera de Centroamérica. En los hechos la Guardia Nacional es una extensión de la patrulla fronteriza en territorio nacional.

Trump insiste "México no nos respeta" y el gobierno de Morena, que se dice nacionalista, no detiene el ataque y se muestra sumiso tanto a Estados Unidos, como cualquiera de los partidos patronales que lo antecedieron en el poder. La esencia de la política exterior es mantener la subordinación estructural que ya mostraron los partidos patronales que lo antecedieron, mientras pretende diferenciarse con determinados gestos de política exterior, como ante el intento de golpe en Venezuela o ante los ataques supremacistas.

Con respecto a la situación de países atrasados o semicoloniales, Trotsky insistía que:

Con respecto a los países de desarrollo burgués retrasado, y en particular de los coloniales y semicoloniales, la teoría de la revolución permanente significa que la resolución íntegra y efectiva de sus fines democráticos y de su emancipación nacional tan sólo puede concebirse por medio de la dictadura del proletariado, empuñando éste el poder como caudillo de la nación oprimida y, ante todo, de sus masas campesinas.

De ahí que los trabajadores y los pueblos indígenas, como los nucleados en el CNI, la CNTE, el movimiento estudiantil, las y los maquiladores del 20-32, los migrantes en caravanas, sean quienes muestren los límites de la hegemonía de una caricaturesca revolución pasiva: y esto los lleva sufrir la peor parte, la represión.

Hoy son cientos de defensores indígenas que han sido asesinados como Samir Flores, opositor al Plan Integral Morelos; los migrantes son brutalmente tratados en la frontera por la Guardia Nacional y los maquiladores del 20-32 son golpeados cada que intentan superar la burocracia sindical de la CTM.

Esto plantea que la estabilidad del nuevo gobierno no puede ser eterna. En perspectiva las demandas que generaron la crisis orgánica del Régimen de Peña no están resueltas y son aún grietas que pueden generar la movilización: no existe aún un avance en las investigaciones sobre Ayotzinapa, la Reforma Educativa tiene elementos de continuidad en la Nueva Escuela Mexicana, los megaproyectos se profundizan en el sur con el tren maya y en el tren transísmico en Tehuantepec, la Reforma Energética aún no ha sido revisada y los contratos leoninos despojan los recursos estratégicos de la nación, la militarización del país avanzó en todo el país con un nuevo rostro con la Guardia Nacional, la Reforma Laboral garantiza una súper explotación laboral de las empresas extranjeras y en lo relativo a la relación de México con Estados Unidos, Donald Trump declaró una guerra de aranceles sobre las mercancías que exporta México a ese país.

La hegemonía de AMLO también tiene el límite económico: la crisis mundial no ha logrado una solución y ha obligado al gobierno a implementar una política de austeridad que ha causado miles de despidos.

Existen muchas aspiraciones de cambio y que eso puede chocar con la política del gobierno y de ahí que su actual estabilidad no puede ser eterna. Las contradicciones del propio gobierno pueden ser un elemento decisivo para la movilización de masas en este periodo.

“Recuperar el pensamiento de Gramsci es una batalla teórico-política urgente”



[1Antonio Gramsci, Cuadernos de la cárcel. Edición crítica del Instituto Gramsci. A cargo de Valentino Gerratana, 6 Tomos. Ediciones Era / Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México DF, 1999. Tomo 5, pág. 220.

[2(1981-1999, tomo 3, C 8, §39: 238)





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