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Red Internacional

Los casos de feminicidios aumentan, las maestras debemos organizarnos como parte de la lucha para frenarlos.

Miércoles 7 de septiembre | 10:51

Hace unos días se viralizó y causó indignación el feminicidio de Jhoana Ligues, maestra de preescolar en Nuevo León, de tan solo 24 años. El 31 de agosto, Johana fue asesinada a golpes en el municipio de Santa Catarina, sumándose a la exhorbitante lista de feminicidios en México en 2022.

En 2019 Johana se tituló de la Escuela Normal Miguel F. Martínez de Monterrey. En setiembre de 2021 se comprometió con su novio, con quien contrajo matrimonio en abril de 2022, mostrando la foto que se ha viralizado con ella vestida de novia.

Se ha dado a conocer que el esposo, presunto autor del crimen, consumía sustancias ilegales y que habría estado internado en un centro de rehabilitación hasta la semana pasada. De acuerdo con el comunicado de la Agencia Estatal de Investigaciones, el esposo de Johana Abigail ha sido detenido por el delito.

Nuevo León es uno de los estados más peligrosos para ser mujer. Recordemos el caso de Debanhi Escobar, cuya búsqueda destapó más cuerpos de mujeres desaparecidas. La periferia de la ciudad de Monterrey es de concentración industrial, pero pareciera una fosa en donde al menos 41 mujeres han desaparecido en lo que va de año y más de 1700 siguen sin aparecer en todo el Estado, de acuerdo a las cifras oficiales.

Siguen a la alza los feminicidios

Cada año aumentan las cifras de feminicidios en nuestros país, en donde se tenían contabilizadas cerca de 10 mujeres asesinadas al día, pero este año sigue creciendo esa estadística. De acuerdo con el último reporte del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SESNSP), tan solo en mayo del presente año, en los 30 días del mes, se registraron en promedio 11.5 asesinatos de mujeres cada 24 horas.

Las entidades con más feminicidios son el Estado de México, Nuevo León, Veracruz, Ciudad de México, Morelos y Oaxaca.

¿Por qué los feminicidios son crímenes de Estado?

En las redes sociales, en distintas publicaciones se ha dicho que si la maestra Johana se hubiera ido a la primera falta de respeto de su novio, todavía estaría viva, culpabilizándola. Recordemos el caso de Debanhi Escobar que también fue en Nuevo León, en el que la prensa y las redes sociales culpabilizaban a las amigas por haberla dejado sola, mencionando que si no hubiera sido así ella seguiría viva. Este tipo de conclusiones solo deslindan la responsabilidad del Estado.

En el caso de la maestra Johana Ligues no fue un crimen pasional, la violencia machista individual, perpetrada por un particular contra una mujer singular, no puede comprenderse sino como el eslabón letal de una larga cadena de violencias (sociales, políticas, culturales, económicas, psicológicas, etc.) contra las mujeres, que nos constituyen históricamente como un grupo social subordinado, oprimido. Reducir la responsabilidad por la violencia feminicida únicamente a particulares y comunidades, soslaya la responsabilidad y violencia del Estado.

No es una cuestión meramente individual, claro que hay un sujeto que materializa el asesinato, pero hay que analizar todo el andamiaje ideológico y estructural que sustenta y avala ese feminicidio. Por eso el Estado es el principal responsable.

Nos ubica en una condición de “víctimas”, en la que la ley limita nuestra lucha a la denuncia individual dentro del marco legal y la justicia que exigimos, en el mejor de los casos, solo podrá llegar al castigo carcelario de alguno, sin representar una salida de fondo a la grave situación que le ha costado la vida a decenas de miles de mujeres.

El Estado mexicano siempre busca deslindarse de su responsabilidad y de no otorgar espacios seguros para las mujeres, mientras que es constante el cuestionamiento de que si andaba de fiesta o la ropa que usaba, dando un mensaje de que la culpa fue de estas mujeres. O simplemente entorpecen las investigaciones, pareciendo que no las quieren encontrar y poniéndose a favor de los agresores, como en el caso de Marisela Escobedo.

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El Estado desde hace décadas ha sido el responsable de normalizar la violencia o de minimizarla, como se ha mostrado en este sexenio con las declaraciones de AMLO, que por ejemplo dijo que el 90% de las llamadas sobre violencia contra las mujeres eran falsas. Recordemos que de acuerdo a datos del informe mensual del Grupo Interinstitucional de Estrategias contra las Violencias (GIEV), durante los primeros ocho meses de 2020 se registraron 178,031 llamadas de auxilio por casos de violencia al 911.

Por otra parte, en el 2019 el gobierno de AMLO disminuyó los subsidios a los refugios para mujeres que viven violencia extrema.

La 4T sigue ignorando las demandas del movimiento de mujeres respecto a la violencia patriarcal y las descalifica vinculándolas a la oposición.

Maestras organicémonos para acabar con los feminicidios

Un claro ejemplo de que las maestras podemos incidir para que los feminicidios se frenen fue el caso de la maestra Laura Denisse, ante cuya desaparición en octubre del 2020 los familiares y maestros de la secundaria diurna 152 de Iztapalapa se organizaron para bloquear la calzada Ignacio Zaragoza, y ante el miedo de despertar la rabia y la organización del magisterio la Fiscalía de la CDMX entregó con vida a la maestra.

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Las maestras debemos unirnos al movimiento de mujeres para luchar contra la opresión patriarcal y por nuestros derechos, e incorporar nuestras demandas laborales y en defensa de la educación pública.

Hagamos efectivo que “si tocan a una, nos tocan a todas”, dejando en claro que no vamos a permitir que nos sigan arrebatando a ni una más. ¡Por todas nosotras, por nuestras alumnas y por sus madres! Por la organización democrática de las mujeres, independiente del gobierno y la derecha.

En este camino, para implementar medidas que avancen en la erradicación de la violencia contra las mujeres, es vital que pongamos nuestras fuerzas en las calles para desarrollar un movimiento nacional de mujeres, en clave anticapitalista, socialista y revolucionaria, que desnude que los verdaderos responsables de la violencia hacia las mujeres son el Estado y sus instituciones, pues entre sus pilares fundamentales están la opresión y explotación de las mujeres.

* Maestra de primaria, integrante de la agrupación magisterial y normalista Nuestra Clase.




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