Política México

DISCRIMINACIÓN

Jorge Castañeda sobre Putla: racismo y clasismo a flor de piel

El ex canciller lo hizo otra vez, esta vez en un programa televisivo. En apenas 80 palabras, demostró varias veces el clasismo y racismo propio de la llamada “clase política” mexicana.

Pablo Oprinari

Ciudad de México / @POprinari

Viernes 26 de junio | 21:27

"Mi hija, cuando terminó la facultad de Medicina aquí en la UNAM, se fue a un pueblo horroroso, en Oaxaca, Putla, luego, gracias a su amistad con Diodoro, la pudimos mandar a otro pueblo un poquitito menos horroroso, pero así que haya ido con mucho entusiasmo, no. Y un cubano sí iría a Putla feliz de la vida".

Putla Villa de Guerrero es un municipio habitado mayormente por la nación triqui. Su nombre integra el apellido del líder de la independencia, quien residió allí en 1818, y se encuentra en la sierra sur de Oaxaca.

Estado característico de México, Oaxaca es un crisol de cultura indígena milenaria, que se recrea cotidianamente en las tradiciones y en las luchas de sus pueblos originarios, en la defensa de su territorio, sus recursos naturales, sus maravillosas lenguas y sus costumbres.

Un estado que dio algunos de los procesos de lucha mas heroicos de los últimos 20 años, que recorrieron el mundo como ejemplos fulgurantes. Como la Comuna de Oaxaca, como la resistencia magisterial, protagonizados también por los habitantes de esos pueblos y ciudades a los que el excanciller no duda en descalificar.

Jorge Castañeda en cambio, no es más que un pseudointelectual conservador que desprecia a los sectores populares y su cultura. Un personaje oscuro, tránsfuga de la política.

Él inició su camino político junto a Cuauhtémoc Cárdenas en los años 90 (se dice que antes fue militante del Partido Comunista); y luego se sumó al gobierno del derechista Vicente Fox, como secretario de Relaciones Exteriores.

Todo un ejemplo de congruencia ideológica.... un personaje olvidable que comparte foros de “debate” junto a otros intelectuales también derechistas, como Leo Zuckerman y Hector Aguilar Camín.

El lenguaje de la opresión y el racismo

Lo que dijo Castañeda rezuma el clasismo y racismo, que enarbolan en primer lugar los representantes de la derecha y los sectores más reaccionarios. No hay forma de ocultar que aflora el desprecio por los pobres y los pueblos indígenas de México. Y a eso se suma la referencia ominosa a “los cubanos”, cuyos médicos -que son considerados además de los más preparados de América Latina- harían, según él, los trabajos que una estudiante de medicina -en realidad decir... su hija- no estaría dispuesta a hacer.

Pero estas declaraciones no son un hecho caso aislado. Cada cierto tiempo las escuchamos en los “descuidos” de altos funcionarios del estado y de sus partidos, como sucedió hace algunos años con el mismo Lorenzo Cordova.

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Las expresiones de Castañeda son, sin duda, una muestra del lenguaje de los opresores, de los poderosos y de sus representantes intelectuales y políticos. Aunque el ex canciller de Fox, como el mencionado Lorenzo Còrdova, son altos exponentes del clasismo y el racismo existente, éste es parte constitutiva del estado y del régimen político mexicano.

La historia de opresión, expoliación y marginación contra los pueblos originarios tiene siglos y es actualizada bajo la moderna democracia mexicana, una democracia que ha funcionado como la representación perfecta de los grandes empresarios y las clases medias altas, ricos, blancos y poderosos.

Ante eso, al clasismo no se le pone fin sólo con retórica “progresista”. Ni se acaba con el racismo únicamente colocando en algunos puestos a representantes de los pueblos indígenas, esto más allá de que sean gestos que generen una justificada simpatía.

Hay que ir mucho más allá, si lo que pretendemos es acabar con las bases de la opresión sobre las que se erigió el estado y la “democracia” mexicana.

Como afirma este artículo

“Los principales aliados de los pueblos indígenas por su autodeterminación, contra el despojo, la discriminación y la violencia, son los millones de desposeídos de los cuales, a su vez, son parte constitutiva. El México bronco y profundo que en el pasado se levantó intempestivamente detrás de José María Morelos primero y luego detrás de Emiliano Zapata y Francisco Villa es hoy el de los negros, mulatos, triquis, purépechas, chichimecas, choles, tzeltales, tojolabales, yaquis, cuyos aliados centrales están en los millones de trabajadores asalariados de las ciudades, siendo el encuentro entre ambos una necesidad impostergable.”

Contra el racismo y el clasismo de los de arriba, contra la opresión histórica que se recrea en su lenguaje atacando toda forma de diversidad cultural, y que se vive crudamente en el despojo y la explotación, hay que trastocar el orden establecido y conquistar una sociedad libre de esas miserias propias del capitalismo y sus representantes.






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