Cultura

ANIVERSARIO

John Lennon: su eterna figura a cuarenta años de su asesinato

El 8 de diciembre de 1980 el gatillo apretado por Mark David Chapman dejaba a toda una generación sin su hermano mayor. Porque John Lennon, en todas sus facetas, representaba eso. Era quien abría las puertas a quienes avanzaban con él, encontraran el camino. A partir de su asesinato, se convirtió en el hermano eterno de varias generaciones posteriores. A 40 años, de su muerte, recordamos su eterna figura.

Edgardo Videla

Delegado Comisión Interna de Cuyoplacas | Mendoza

Martes 8 de diciembre de 2020

Los sectores populares y las masas obreras necesitan construir a sus propios ídolos, que no son más que uno de ellos que atraviesa el umbral de la clase social a la que pertenecen, para entrar en el olimpo de “los que todo lo tienen”. En esa mezcla de admiración y cariño, aparecen desde deportistas hasta músicos. Por eso no es de extrañar que la figura de John Lennon (surgido de las barriadas obreras de Liverpool, Inglaterra, y que conquistara el mundo con su música y su personalidad) sea aún hoy a cuarenta años de su partida, uno de los artistas más queridos e influyentes del Siglo XX.

El encanto de estos ídolos radica en no perder la esencia de sus orígenes, mientras que el talento que los lleva a la cima es devorado por la mercantilización capitalista que les insiste en ofrecer un producto exitoso, inofensivo y rentable.

El caso de Lennon es un caso atípico, porque mientras en algunos casos, los rasgos de la clase obrera son arrastrados como un pasado triste, o en otros son levantados como un estandarte de revancha, Lennon trascendió estos paradigmas llevando orgullosamente su origen, consciente de la fuerza del pueblo y de la clase obrera, pero apuntando (al igual que en su música) a la evolución constante, a la elevación espiritual e intelectual.

Beatle John

Un jovencito de 22 años podría haberse mareado fácilmente con la fama y el trato de semidioses que comenzaba a brindarle Inglaterra toda a Los Beatles. Sin embargo, no solo Lennon, McCartney, Harrison y Starr parecían inmunes a todo lo que giraba en torno a ellos, John definió esto, como “la calma en el ojo del huracán”.

La portada de Please please, me, su álbum debut (lanzado en marzo de 1963) mostraba a los cuatro Beatles sonriendo, alegres desde el balcón de un monoblock de viviendas subvencionadas. Hasta el momento ningún artista inglés había proclamado con tanta claridad su pertenencia a la clase obrera. En noviembre de ese año, cuando Los Beatles eran parte de un espectáculo televisado en honor a la realeza Británica, Lennon pidió al “público de los asientos baratos”, que los acompañaran batiendo palmas, y a la reina y su familia, que “agitaran sus joyas”. Esta ironía marcaba que John sabía de qué lado estaba.

Durante sus giras por EEUU John se sentía incómodo, al igual que George Harrison, por obedecer las órdenes del manager Brian Epstein que les prohibía hablar públicamente de la Guerra de Vietnam. No es de extrañar que fueran ellos dos justamente quienes crearon canciones de contenido social y político. Taxman (Revolver, 1966), y Revolution (The Beatles, 1968). Pero aunque Los Beatles fueran censurados por su manager, como fenómeno cultural de masas, cualquier pequeño gesto tenía impacto político. Por ejemplo, Harold Wilson llegó al Parlamento inglés en 1964 tras mostrarse con ellos en los periódicos.

Cuando Los Beatles descubrieron esto comenzaron a dar sus propios mensajes. En 1964, en Jacksonville al sur de EEUU, los de Liverpool se negaron a tocar con blancos en las primeras filas y afros en las de detrás, obligando por contrato, a no segregar a la audiencia. En 1966, perdieron lo recaudado por los conciertos brindados en Manila tras ser expulsados del país por despreciar una invitación de Imelda Marcos, esposa del Dictador Ferdinand Marcos. Esto demuestra que Lennon tenía, incluso en medio de un pandemónium de idolatría, una conciencia política y social con ansias de desarrollarse. Sus declaraciones acerca de la religión en 1966, en donde vaticinaba el ocaso del cristianismo, basándose en la popularidad que tenía una banda como Los Beatles por sobre los conceptos religiosos. Declaraciones que desataron las reacciones que solo desatan los Ídolos cuando se atreven a cuestionar el orden social establecido.

A finales de 1966 los Fab Four estaban hartos de la exposición. Abandonaron las presentaciones en vivo y, tanto como les fue posible, la vida pública, coincidentemente con la aparición de la psicodelia y la posterior llegada de los movimientos hippies en EEUU. En cierto modo, la música que comenzaron a crear Los Beatles fue la punta del ovillo de la que empezaron a tirar nuevas generaciones de músicos. Una música en donde la influencia de las drogas, ya no solo la marihuana, era presencia constante. En julio de 1967, Los Beatles pedían mediante la publicación de una solicitada en el periódico The Times (acompañada por artistas y científicos) la legalización del cannabis, la liberación de los presos por posesión de marihuana y mayor investigación sobre sus usos médicos. Todo un gesto político de avanzada. A diferencia de los grandes iconos americanos como Hendrix, Janis o Morrison, Los Beatles no se hundieron en excesos, sino que usaron las drogas como un trampolín que impulsó su creatividad a otros niveles. Las composiciones de Lennon en esta época, por mencionar algunas A day in the Life, Strawberry fields forever as I Am The Walrus, todas de 1967, son sencillamente brillantes.

Yoko

Al abandonar las giras Los Beatles se encontraron con tiempo para desarrollar otras actividades. Lennon intentó la actuación pero no fue una grata experiencia. Retomó el dibujo y el arte, así conoció en una exposición a Yoko Ono, una artista plástica japonesa, que sería no sin escándalos mediáticos, su compañera definitiva. Yoko, fue el detonante que hizo estallar, desarrollar, exponer y enfrentar todo el universo íntimo de John, no solo como artista, sino también como hombre. Durante su adolescencia y juventud John se ajustó a los mandatos sociales y recordó; “en mi vida juvenil estaba entre ser un rudo Marlon Brando y un poeta sensible, mi parte Oscar Wilde, mi parte femenina. Siempre estuve tironeado por las dos partes, generalmente eligiendo el lado machista, porque si mostrabas el otro lado, estabas muerto", esto lo llevó a no ser un “buen marido” para su primera esposa, Cynthia, incluso con episodios de violencia machista, y no ser un buen padre para su hijo mayor Julian. Yoko, no lo redimió de esto, pero le mostró que no estaba mal dejar de ser un macho.

Los Beatles dejaron de existir formalmente como banda en 1970 aunque el desgaste se venía pronunciando desde un par de años antes. Antes de eso, John renunció a su membresía Honorífica del Imperio Británico, devolviendo su condecoración a la reina, por la participación de Inglaterra, en Biafra, apoyando a EEUU en Vietnam. Organizó, junto a Yoko, una feroz campaña publicitaria contra la Guerra llamando a la paz en cada aparición pública. John Lennon tuvo la lucidez de replantearse su pasado, antes de encarar su futuro sin Los Beatles, en ese proceso, se enfrentó con los fantasmas de su niñez y adolescencia, y valoró, más que nunca, sus raíces de clase obrera, lo que lo llevó a elevar su consciencia política y en consecuencia su activismo. Como es de esperar, esta revalorización de su conciencia obrera lo ubicó a la Izquierda del sistema. “Imagine” (1972), es prácticamente una síntesis poética del Manifiesto Comunista que no pasó desapercibida para el establishment prohibiendo su difusión.

Estados Unidos

Enamorado de Nueva York y cansado de la presión conservadora de los ingleses se radicó en EEUU, profundizando su militancia en movimientos de Izquierda y enfrentando abiertamente a la administración de Richard Nixon, lo que le valió la persecución por parte del FBI y una batalla legal para no ser deportado. Organizaba conciertos y presentaciones en donde exigía la liberación de presos políticos y participaba, a sabiendas de su poder mediático, de las manifestaciones populares. Lennon no solo cantó para la clase obrera, (Working Class Hero, Power to the People, 1971) marchaba por las calles junto a quienes alzaban su voz. Por estos años, aún más que en el pasado, era difícil pensar a John sin Yoko, ambos eran una unidad como pareja y como socios creativos. Lennon había terminado de entender el feminismo: “No podemos tener una revolución que no involucre y libere a las mujeres. Es tan sutil la forma en que te enseñan la superioridad masculina. Me llevó bastante tiempo darme cuenta de que mi masculinidad le cortaba ciertas áreas a Yoko” declaraba al semanario trotskista Red Mole. Woman is the Nigger of the world(1972) es la canción que define esto.

La persecución y el hostigamiento que sufría Lennon por parte de Nixon, que iba desde la abierta vigilancia hasta teléfonos intervenidos, hizo mella en la pareja. John y Yoko tomaron un tiempo para replantearse el futuro. Para John fue un periodo de soltería desconocido. Se mudó a Los Ángeles y tuvo su despedida de soltero de un año, en donde a duras penas cumplió con los compromisos contractuales en discos atractivos, pero alejados de sus trabajadores anteriores. En cambio se abrió a nuevos y antiguos amigos tanto en fiestas descontroladas, como en colaboraciones registradas en discos de David Bowie, Harry Nilsson y Elton John. En 1974, John y Yoko retomaron la relación, ella quedó embarazada y él, consciente de su deuda con la paternidad, abandonó su carrera y todo tipo de exposición para dedicarse exclusivamente a su hijo Sean. Yoko se hizo cargo de todos los aspectos legales sobre la obra de John.

Artista

Sin duda Lennon-McCartney son la dupla de compositores más importantes de las últimas décadas. Cada uno aporta rasgos de su personalidad a la música de los primeros Beatles. Cuando la sociedad dejó de funcionar Lennon se destacó por su osadía y vanguardismo llevado al disco. Desde obras difíciles de digerir como Revolution 9 hasta la genialidad de Come Together. Su etapa solista duró diez años y dejó siete álbumes: Plastic Ono fue un debut muy introspectivo, casi terapéutico para su autor. Una joya inmortal como Imagine, en donde mezcla su deseo para la humanidad con la crítica social y hasta una ironía para McCartney. Su primer trabajo en New York fue, tal como lo expresa su portada, una especie de análisis, desde la mirada del autor, sobre la coyuntura, desde las revueltas en la Prisión de Attica hasta el Imperialismo Británico sobre Irlanda, o presos políticos como John Sinclair. Mind Games es un regreso a Imagine, aunque con la experiencia de la militancia en algunos temas y en otros se nota el desgaste de la relación con Yoko. Wall & Bridges es un álbum difuso, pensado en medio de una crisis tapada con fiestas, con buenas instrumentaciones por sobre letras que se alejan de la mirada crítica. Rock n’ Roll es un disco lanzado por compromisos legales pero simboliza un viaje a Liverpool, recreando los clásicos de su adolescencia. Tras el receso de cinco años, el regreso con Double Fantasy transmite los renovados aires de la pareja y un salto maduro en Lennon. Toda su etapa solista tiene un hilo conductor: una arrolladora honestidad que es imposible disociar de los procesos que se revelaban en la vida de Lennon.

Lennon Vive

Habiendo saldado las deudas de su pasado, convertido en padre, esposo y un hombre maduro, Lennon retomaba su trabajo, mostrándose, también, como un artista maduro retornando a la vida pública. En medio de este proceso fue asesinado a balazos por Mark David Chapman, un fan desequilibrado, que desató varias teorías conspirativas, basadas en la persecución del FBI sobre John. El mundo no podía creerlo. Multitudes se agolparon en el Central Park, de Nueva York para llorar a su ídolo. “No puedo creer que esté muerto…me salvó de morir tantas veces” decía un joven de la multitud. El 8 de diciembre de 1980, un hombre murió, un cuerpo quedó sin vida, pero John Lennon vive, aún hoy, y seguirá vivo mientras un chico o una chica descubran su obra mientras intentan con los acordes de una guitarra. John vive en quienes alzan su voz en las calles exigiendo un mundo más justo. Lennon vive en cada persona que pueda imaginar un mundo sin religiones, sin fronteras y sin hambre. John vive en cada acción de transformación colectiva de la realidad y en el deseo de que la humanidad sea una hermandad.






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