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Javier Sicilia y su infame apoyo a la derecha en México

Javier Sicilia fue el principal portavoz del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad que en el año 2011 generó una amplia articulación contra la violencia en México. Ahora se alinea con la derecha.

Jueves 16 de julio | 21:31

Javier Sicilia es un poeta, escritor y víctima de militarización del país. Su hijo Juan Francisco fue asesinado por miembros del crimen organizado en contubernio con las fuerzas se “seguridad”.

Dicho acontecimiento, el 18 de marzo, cambió de algún modo la historia del país. Javier, al enterarse que su hijo fue asesinado cruelmente, llamó a movilizarse. Así nació el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, cuando Javier llamó a salir a las calles en todo el país contra la violencia.

Sicilia es columnista en el semanario Proceso, es especialista en la obra del prominente autor anarquista Ivan Illich y además siempre fue un simpatizante zapatista. Su llamado a movilizarse contra la violencia en México generó un poderoso movimiento desde 2011 que agrupó a organizaciones de derechos humanos, víctimas de la guerra contra el narco y organizaciones sociales.

El movimiento por la paz congregó a decenas de miles de personas, realizó dos caravanas. La primera a Ciudad Juárez y la segunda a Chiapas. Se convirtió en una vitrina para denunciar que la militarización del país fue la principal causa de la violencia en México en particular desde 2006 con la llegada al poder de Felipe Calderón.

Pero hoy, Javier Sicilia pasó de buscar alianzas con el EZLN y los sindicatos democráticos a firmar desplegados con la oposición más rancia y derechista en México. El jueves 16 de julio Javier Sicilia firmó un comunicado junto a los intelectuales orgánicos de la derecha.

El movimiento contra la militarización

La militarización se concretó mediante la firma de planes y tratados internacionales como el ASPAN (la Alianza para la Prosperidad de América del Norte).

Tan sólo en 2013 el gobierno mexicano recibió más de mil 200 millones de dólares aprobados por el Congreso de los Estados Unidos para la guerra contra el narcotráfico, financiada por el Plan Mérida bajo el rubros de “ayuda” a las Fuerzas Armadas. Esta guerra al mismo tiempo es un gran negocio para las empresas de armas estadounidenses; en 2013 las empresas de Estados Unidos ganaron 127 millones de dólares en venta de armas a México.

Este proyecto militar se implementó de forma paralela a las reformas estructurales que devienen en la mayor integración de México a la economía estadounidense (Reforma Laboral, Energética, Educativa).

Intelectuales rancios

Con la adhesión de personalidades como Enrique Krauze, Jorge Castañeda, Ángeles Mastreta, Aguilar Camín y Jesús Reyes Heroles, entre otros, señalan que “Invocando una supuesta cuarta transformación menoscaba las capacidades del Gobierno, toma decisiones unipersonales, polariza la sociedad con bandos artificiales, desacredita la autoridad de los órganos especializados como el INE y ataca toda forma de expresión que no se identifique con su visión política”.

Sicilia justifica firmar esto en condena al autoritarismo de AMLO con quienes avalaron y justificaron la aplicación de los planes de los gobiernos neoliberales dictados desde Washington.

Sicilia justifica firmar esto en condena al autoritarismo de AMLO con quienes avalaron y justificaron la aplicación de los planes de los gobiernos neoliberales dictados desde Washington.

Sin embargo, no se puede obviar que el gobierno de López Obrador exhibe rasgos bonapartistas, como la continua reivindicación al Ejército, responsable de masacres como la de Tlatelolco, y como la creación y el despliegue de la Guardia Nacional que opera como la Border Patrol mexicana -integrada por uniformados que persiguen y hostigan migrantes por órdenes de Trump.

Por eso, luchar contra la militarización hoy exige poner en pie un amplio movimiento democrático que sea independiente del gobierno y de la derecha y sus intelectuales orgánicos.

A su vez, desde el inicio del MPJD planteamos que era el principal déficit del movimiento era la participación activa de las organizaciones obreras con los métodos como el paro y la huelga y hoy más que nunca se confirma aquella alerta.
Por eso, un movimiento que pelee por el fin de la militarización en México debe tener a la clase trabajadora -sindicalizada y no sindicalizada- entre sus principales impulsores.






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