DEVASTACIÓN AMBIENTAL

Inicia campaña de reforestación 2015: el cinismo de Peña Nieto no se hace esperar

Como cada año se da inicio a la campaña estatal para reforestar el territorio nacional, Peña afirma que su gobierno tiene un “compromiso con el medioambiente” al mismo tiempo que entrega los recursos naturales a empresas multinacionales.

Viernes 17 de julio de 2015

Con motivo del Día Mundial del árbol, el pasado 10 de julio dio comienzo la campaña nacional de reforestación 2015, en las afueras del área conurbada del valle de Toluca.

Enrique Peña Nieto asistió al acto para dar inicio a esta campaña. Declaró que es “su compromiso es conseguir que para el año 2020 el 17% del país de área natural protegida, además de que el 10% de las áreas marinas sean consideradas de la misma manera”.

La meta de esta campaña es plantar al menos 360 millones de árboles. Según la Secretaria del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) se integró el Cerro Mohinora, en Chihuahua, como nueva área natural protegida y en unos días más se integrarán otras seis en Zacatecas, Sinaloa, Baja California Sur, Colima, Nayarit y Tamaulipas.

Peña anunció que México ha asumido un mayor compromiso con el medio ambiente y que en su gobierno, los programas de reforestación y manejo de áreas naturales protegidas, son un tema primordial. A su vez el gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, señaló que “Tenemos un presidente estadista que no piensa en las próximas elecciones; piensa en las próximas generaciones”.

Todo esto sin mencionar que México ocupa el quinto lugar mundial en deforestación, el segundo en América (después de Brasil). Según científicos del Instituto de Geografía de la UNAM, se pierden al año al menos 600 mil hectáreas de bosques; contrastando con las cifras “oficiales” que declaran sólo la mitad, entre 300 a 400 mil hectáreas.

México está considerado como un país megadiverso, es decir que pertenece al grupo de países que poseen el 70% de biodiversidad del mundo, pues cuenta con una enorme cantidad de especies y ecosistemas distribuidos en el territorio.

Se calcula que alrededor del 10% de la diversidad global de especies se concentra en el territorio mexicano. A su vez se ubica en el quinto lugar en número de especies de plantas, cuarto en anfibios, segundo en mamíferos y primero en reptiles.

El contraste con estos datos, además de ser impactante, plantea una serie de cuestiones sobre la política del estado de conservación y reforestación.

Mientras que por un lado Peña Nieto aplaude sus esfuerzos por reforestar, por otro lado, es cómplice en la venta de los recursos naturales a las empresas multinacionales, mediante las reformas estructurales y lleva a cabo procesos de despojo contra múltiples comunidades indígenas. Es el caso de Xochicuautla en el Estado de México, en donde se planea despojar a los pobladores de sus tierras y destruir el gran bosque otomí para dar paso a una carretera hacia Toluca.

El apoyo del ejército

Peña Nieto también recalcó el papel del ejército “por su labor activa en la reforestación, en el combate a la tala clandestina y de los incendios forestales”. En los hechos, ellos han sido cómplices en el despojo de decenas de comunidades, históricamente han sido el arma del estado para el contener y reprimir el descontento social, además de garantizan la entrega por la fuerza de los recursos naturales.

Esto sin mencionar que el ejército muchas veces está coludido con la tala clandestina, la cual es una de las principales causas de la deforestación en México y que según Greenpeace 70% del mercado nacional de madera tiene procedencia ilegal.

Cambio de uso de suelo es uno de los problemas más graves

El cambio de uso de suelo para convertir bosques y selvas en terreno cultivable o para urbanización ha sido fomentado por todos los niveles de gobierno, que sólo han visto los bosques y las selvas como terrenos ociosos. Una serie de incentivos perversos brindados por el gobierno ha propiciado que la gente corte sus bosques a cambio de recursos económicos.

La explotación irracional de bosques y selvas está guiada por la sed de ganancias del capital privado y traerá terribles consecuencias.

Entre ellas, la pérdida de biodiversidad por medio de la deforestación afecta no sólo a los ecosistemas, si no a su vez afecta en el modo de vida humana, al causar perdida cultural, y más allá todavía, provoca cambios en la capacidad de los suelos para captar agua, ocasionando disminución del suministro a escala local, además de que rompe el equilibrio climático a nivel regional e incluso planetario, lo cual exacerba la amenaza que representa el cambio climático global.

Con información de La Jornada y sinembargo.mx






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