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Red Internacional

Magisterio. Ingreso a las Normales de la CDMX y los estados: diferencias y problemas comunes

La semana pasada se emitió la convocatoria para ingresar a las normales de la Ciudad de México, a solo unas semanas de iniciar el ciclo escolar 2022-2023. Las convocatorias son diferentes en los estados, pero reflejan una serie de problemáticas comunes que afectan la formación de nuevos docentes.

Miércoles 20 de julio | 15:18

La reciente publicación de la convocatoria de ingreso para escuelas normales en la Ciudad de México oferta lugares para las 5 escuelas formadoras de docentes, entre las que se encuentran la Escuela Normal Superior, la Benemérita Escuela Nacional de Maestros, la Escuela Nacional para Maestras de Jardines de Niños, la Escuela Normal de Especialización y la Superior de Educación Física. La matrícula qué se oferta para estas escuelas en la CDMX es de poco más de 1945 lugares, distribuidos en las distintas instituciones.

La convocatoria establece los criterios de selección y la plataforma para la realización de los requisitos para las y los aspirantes a ser docentes en la entidad.

Una de las diferencias con la emisión de los criterios de ingreso para los estados es la disparidad en el tiempo de solicitud de inscripción, pues ahí las convocatorias ya fueron publicadas al menos a mediados de mayo (en el caso del Estado de México se emitió desde febrero), en comparación con la de la capital, lo que hace que los aspirantes tengan menos tiempo para cumplir los requisitos.

Las fechas marcadas para la presente convocatoria en la Ciudad de México van desde el 14 de julio, cuando inicia el pre-registro, hasta el 12 de agosto, fecha establecida para la aplicación del examen de selección y finalmente el 23 de agosto, día en que se publicarán los resultados y se asignarán los lugares para las y los aspirantes.

En otros años y a raíz de la publicación con varios meses de retraso de la convocatoria en la Ciudad de México, se ha visto el problema de que hay subocupación en los lugares asignados, pues son menos los estudiantes que conocen la convocatoria, aunque el promedio solicitado para aceptar estudiantes durante este sexenio, a diferencia del anterior, volvió a ser de 7.

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Lo anterior en contraste con las otras instituciones formadoras de docentes e inclusive de educación superior en general, donde en la mayoría de los casos se recibe a menos del 20% de la población que desea una opción dentro de las principales universidades públicas.

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Algunas cifras de la educación normal y cómo interpretarlas

Durante los últimos 20 años, según cifras oficiales, la matrícula para educación normal ha sido fluctuante. Se ubicaba en 120 mil estudiantes pero con el paso de los años y la aprobación de nuevas disposiciones educativas, como la Alianza por la Calidad de la Educación o la eliminación de la plaza automática, esta cantidad se redujo a poco menos de 95 mil inscritos en promedio durante más de 15 generaciones, siendo en 2015-2016 cuando se registró la menor cantidad de jóvenes inscritos, con 89 mil 768 estudiantes, en 460 escuelas normales públicas y privadas en 2015, de las cuales quedan actualmente 406.

Otro elemento que cabe destacar sobre la tendencia de abandono a la educación normal es que, después de 1994 y durante el sexenio de Vicente Fox, la cantidad de matriculados, infraestructura y personal tuvo una importante reducción del 5.6% a nivel nacional, mientras que en el sexenio de Peña Nieto está reducción fue del 1% en el contexto de la aplicación de la Reforma Educativa, que fue repudiada de forma masiva tanto por docentes como por normalistas. Esta situación se vio reflejada en la cantidad de solicitudes para ingresar a una escuela normal, ya que a nivel nacional antes de la aplicación de la reforma educativa en 2013 se registraron 89,684 solicitudes de ingreso, cifra que se redujo drásticamente en los ciclos escolares del 2014 y 2015 a un promedio de 44,524 en ambos ciclos escolares.

Para lo anterior también hay que considerar los efectos, que todavía se sienten, de la desaparición forzada de los 43 normalistas de Ayotzinapa.

Esta tendencia hacia el abandono de las escuelas normales que se dio durante el sexenio pasado, de alguna manera se sostiene, aunque de forma aparentemente menos agresiva, pero sin duda en la misma línea de obstaculizar el ingreso, la permanencia, el egreso y posteriormente el acceso a una plaza en el servicio educativo, que ahora se ha mantenido gracias a la Unidad del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM), pese al discurso de este gobierno sobre la “revalorización del magisterio”.

Desde la Agrupación Nuestra Clase opinamos que este es uno de los aspectos en que se refleja la continuidad neoliberal en el actual gobierno. Para echar abajo las políticas de pauperización de las escuelas normales, es necesaria la organización y la movilización de la comunidad normalista, llamando a los referentes del magisterio democrático como la CNTE, así como al sindicalismo universitario que se reclama democrático, como el STUNAM, el SITUAM y el agrupado en la CNSUESIC, a que tomen en sus manos la lucha en defensa del normalismo y por una educación pública que sirva al pueblo trabajador.




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