×
×
Red Internacional

Gracias a la inflación, los salarios reales de los trabajadores se han ido en picada a pesar de los aumentos nominales que tanto presume el gobierno de la 4T, lo que demuestra lo insuficiente de su política laboral y que se termina traduciendo en pérdida del poder adquisitivo.

Lunes 14 de noviembre | 21:42

Según datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS), los salarios reales de los trabajadores (el verdadero poder adquisitivos del sueldo) se contrajo un 3.68% para el mes de octubre del presente año. Lo anterior es el resultado de la ola inflacionaria que viene azotando México desde finales del 2021 y todo lo que va del 2022.

En un reciente informe que publicó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) la inflación promedio anual se ubicó en un 8.41%, mientras que para los alimentos esta cifra era de alrededor del 15 %, es decir, la comida subió más de precio respecto a la mayoría de los productos. En relación con lo anterior en los últimos 19 meses los sueldos sólo han sido positivos en marzo, mayo y julio de este año, cuando registraron ampliaciones del 0.97, 0.55 y 1.19 % o, en otras palabras, son aumentos prácticamente nulos.

La STPS reveló que en lo que va del año se han realizado 302 revisiones contractuales, en la que las patronales (públicas y privadas) junto con las burocracias sindicales arreglan magros incrementos para los trabajadores. Por ejemplo, los empleados que laboran al servicio del sector público tuvieron un aumento nominal (alza salarial determinada por el patrón que no necesariamente corresponde con la subida de precios en el mercado real) del 3.5%, que al descontar la inflación representó un recorte del 4.5%, es decir, se puede comprar menos con el mismo salario.

En el sector privado se dieron 296 negociaciones que involucraron a 142 mil 808 empleados, quienes recibieron un aumento nominal de 7.4 por ciento, que se tradujo en una contracción de 0.97 % real.

Las medidas del gobierno son insuficientes

Una de las grandes banderas en materia laboral del gobierno de la 4T son los aumentos al salario mínimo. Al principio, fue una medida recibida con mucho entusiasmo por la base trabajadora pues luego de décadas de ofensiva neoliberal lo ingresos de las familias se habían ido en una estrepitosa picada.

Sin embargo, esta política pronto mostró sus límites. Primero porque las alzas salariales no han logrado revertir años de caída del poder adquisitivo ya que quedan muy detrás del costo de la vida. Aunado a lo anterior, el último año demostró que los tímidos aumentos se ven colapsados por la inflación galopante, entonces, no es suficiente argumentar que “por algo se empieza” porque los incrementos no son acumulativos ya que la inflación también se acumula por lo que la segunda neutraliza a los primeros. Aquí la salida pasa por una escala móvil de salarios, lo que significa simplemente que cada vez que se den subidas de precios se deben otorgar una elevación de los salarios por encima de la inflación. Para obtener los recursos necesarios una de las primeras medidas a tomar es dejar de financiar a la Guardia Nacional y la militarización del país y redirigir el presupuesto a las necesidades de la población.

La segunda observación crítica que podemos hacer es que la alza al salario mínimo sólo cubre a los trabajadores que tengan un puesto formal, por lo tanto, sí consideramos que según el INEGI el 57% de la fuerza laboral mexicana se desempeña en la informalidad, lo que quiere decir que la mayoría de los laborantes de nuestro país ni siquiera pueden acceder a estas limitadas alzas, por lo que deben enfrentar por su cuenta las consecuencias de la inflación. Respecto a este problema la solución pasa por la basificación y otorgamiento de derechos laborales absolutamente a todos los trabajadores, no importando el tipo de tarea y el centro de trabajo.

Te puede interesar: La inflación arriba y los salarios abajo; ¿qué propuesta hay en la CONASAMI?


Comentarios

DEJAR COMENTARIO


Destacados del día

Últimas noticias