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Red Internacional

UNAM. ¡Indignante! La dirección de la FFyL ignora, de nuevo, al estudiantado

Las autoridades de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con poco tiempo avisaron como sería el regreso a clases este semestre, ignorando las necesidades de la comunidad.

Jueves 27 de enero | 14:17

Estamos en la cuarta ola de la pandemia, con la variante Ómicron, y las universidades juegan con el estudiantado y lxs trabajadorxs. Desde hace ya un año la rectoría lanzó un comunicado en donde dice, a grandes rasgos, cuáles serían las condiciones para regresar a las aulas.

A finales del semestre 2022-1 la facultad de Filosofía y Letras confirmaba que el regreso a la presencialidad sería el 31 de enero (en el arranque del semestre 2022-2). Pero a dos semanas de que llegara esta fecha, el consejo técnico y la dirección de la facultad pospusieron (igualmente de manera condicionada según el semáforo epidemiológico) el regreso presencial hasta el 28 de febrero.

¿Por qué juegan de esa manera con la comunidad universitaria sin consultarle y sin informar sobre el proceso para regresar a clases presenciales? ¿En serio les interesa la seguridad del estudiantado, profesorado y de lxs trabajadorxs?

Las autoridades universitarias, no sólo de filos, sino de toda la UNAM, han demostrado un profundo desinterés en cuanto a las condiciones de vida de todxs lxs estudiantxs. En la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL) apenas se dignaron a “prestar” una tableta electrónica y se abrieron algunos centros de internet para que aquellos que no tuvieran los recursos necesarios para tomar clases virtuales, puedan utilizar estas herramientas. Pero lo cierto es que fueron totalmente insuficientes, tanto porque no cubrían ni a la mitad de toda la base estudiantil, como tampoco tenían la capacidad necesaria para hacer todos los trabajos y actividades. Fue una tarea muy dificil cargar las lecturas; muchos de los aparatos eran incapaces de abrir office, herramienta fundamental para la realización de trabajos escolares.

Es sabido que muchas familias, con sueldos miserables y con una crisis económica agudizada por la pandemia, tuvieron que embarcarse para conseguir la canasta electrónica necesaria para tomar las clases virtuales. Quienes no pudieron obtener una computadora / tablet / teléfono con capacidad e internet con requisitos mínimos, simplemente abandonaron los estudios. Esto se ve reflejado en las cifras de deserción escolar, la más grande en la historia de la UNAM y de la educación pública. Más que deserción, hablamos de expulsión sistemática de la juventud de las universidades a partir de la elitización de la educación superior.

En el caso de la Facultad de Filosofía y Letras, se desconoce por completo cómo será el regreso. La dirección publicó un documento en donde dice que las clases virtuales continuarán hasta el 26 de febrero, además de que se hicieron obras para promover la ventilación de los salones como cancelería en las ventanas y equipo para la extracción de aire. En este mismo, la directora Mary Frances Rodríguez Van Gort pone todo el peso de las decisiones en el Consejo Técnico, pues es quien definirá tanto los días para regresar como su modalidad, es decir, el plan del sistema híbrido (una semana en línea y otra presencial).

Denunciamos la total antidemocracia que practica, no sólo la facultad de Filosofía y Letras, sino toda la UNAM. Todo el peso de las decisiones es tomado por un consejo técnico que nadie conoce y que nadie elige, teniendo una representatividad cuestionable. Para participar en un proceso democrático como en las elecciones de estos mismos consejos, la UNAM exige que sólo puedan participar aquellos alumnos regulares y con promedios de excelencia, haciendo de lado a miles de estudiantes que, por su condición económica, social, no pueden cumplir con estos requisitos.

Siempre son los altos directivos de la universidad quienes ejecutan sin consultar a nadie utilizando a los consejos técnicos como un falso puente entre la comunidad y los grandes cargos. La realidad es que el estudiantado se encuentra en una crisis académica porque no puede continuar con el ritmo de las clases virtuales, ya que la situación económica ha hecho que un alta cifra de jóvenes tengan que verse obligadxs a trabajar aceptando los peores empleos, con jornadas largas y muy bajos salarios, como los call centers, o incluso sin reconocimiento de su relación laboral, como el caso de quienes trabajan en programas sociales del gobierno.

Esto mismo lo comentan la Organización de alumnxs foránexs de la Facultad de Filosofía y Letras en una carta que mandaron a la dirección y al consejo técnico. Ellxs comentan que tuvieron que abandonar sus empleos fuera de la CDMX porque la facultad había comentado el regreso a clases para el 31 de enero. Al descubrir que las clases se cambiaban para finales de febrero hubo mucho descontento, pues no sólo abandonaron trabajos que eran un sustento para tomar las clases, sino que también hicieron gastos muy fuertes para pagar el viaje a la ciudad (que dicen puede rondar de los 500 MNX hasta 3,000 MNX), así como el anticipo de la renta (que mínimo ronda de los 2,000 MNX al mes).

Estos son gastos golpean a las familias de por sí en crisis, y la UNAM no hace nada para tomarles en cuenta. Los directivos no conocen, ni les importa, la situación por la que pasa el estudiantado. Existen recursos para cubrir las necesidades de todxs para tomar clases de calidad. Tan sólo con el salario del rector y de los demás funcionarios de la universidad es posible abrir más centros de estudio, más escuelas, bibliotecas, etc. Inclusive es posible la construcción de planteles fuera de la capital, ayudando a que no haya hacinamiento, así como basificar a la planta docente recordando a lxs profesorxs de asignatura (que son la gran mayoría de la planta docente); que se movilizaron el año pasado para exigir los pagos atrasados (algunos con varios semestres trabajando sin remuneración) y mejores condiciones laborales, a lo que la rectoría respondió con amenazas y más represión.

Sin embargo, como ya se demostró con la represión al movimiento #LaUNAMNoPaga y se sigue demostrando con la forma totalmente antidemocrática que están tratando el asunto del regreso a clases, la casta política y burocrática de la UNAM no está dispuesta a mejorar las condiciones de la comunidad universitaria porque eso implica renunciar a sus privilegios, como los sueldos de cientos de miles de pesos que perciben el Rector y varios investigadores.

Específicamente en la FFyL, desde la gestión del director anterior, no ha habido mucho interés por mejorar las condiciones de la escuela. Antes del paro feminista del 2013, las autoridades invirtieron en máquinas de ejercicio para el anexo de la facultad, atrás del estadio universitario. ¿Cuánto costó la obra? Es algo que desconocemos como estudiantado. El desvío de recursos es tan común en la universidad, que la FFyL no queda exenta. Son varias las irregularidades, y mientras un sector reducido se enriquece de estos desvíos, lxs estudiantxs y profesorxs pagamos la factura en plena pandemia. Se espera que regresemos a un modelo híbrido que pocos podremos tener. Tanto por la canasta básica electrónica que se requiere, así como la exposición a una facultad sobrepoblada.

¡Abajo la antidemocracia!

Es por eso que en la Agrupación Juvenil Anticapitalista consideramos que todas las problemáticas que enfrentamos deben entenderse a partir de una sola causa: la antidemocracia que impera en la universidad a partir de órganos de gobierno que no representan a la comunidad, donde las y los estudiantes no tenemos incidencia y lxs trabajadorxs ni siquiera tienen voz. No podremos resolver los problemas de presupuesto y su uso sin una gestión democrática de las finanzas universitarias, que no solo sea transparente sino que esté al servicio de las necesidades de quienes día con día nutrimos la universidad, que cuestione a la casta dorada y busque condiciones de trabajo y estudio dignas para toda la comunidad. Hoy, ni los directivos ni el Rector han demostrado tener esto como prioridad, por lo que consideramos que una universidad que responda a nuestras necesidades no podrá existir sin pelear por un gobierno tripartito con mayoría estudiantil, es decir, por la gestión de la universidad por parte de sus trabajadorxs, alumnxs y docentes.

Que del sueldo del Rector Graue (que es superior a los 200,000 MNX mensuales) y demás directivos e investigadores (con ingresos que no bajan de los 100,000 MNX mensuales), es posible financiar dormitorios para foránexs (incluyendo estudiantes del EDOMEX), así como comedores subsidiados o gratuitos, mejoras del transporte y de los espacios de estudio y esparcimiento, así como material didáctico y canasta tecnológica para toda la comunidad. ¡Que nadie quede fuera de la universidad! ¡Acabemos con la antidemocraica! ¡Por una universidad al servicio del pueblo pobre y trabajador!




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