Política México

MARCHA 8M

Impactante 8M: más de cincuenta mil mujeres toman la calle en la CDMX pese a pandemia

El movimiento de mujeres sale a las calles, impulsado por la indignación y descontento ante las medidas del gobierno.

Yara Villaseñor

Socióloga - Militante del MTS @konvulsa

Martes 9 de marzo | 15:06

Impactante. En una importante jornada de movilización, más de cincuenta mil mujeres tomaron las calles de la Ciudad de México, en lo que fue la acción callejera más grande durante la pandemia. Esto, a pesar de un Centro Histórico amurallado, como no se veía desde los pasados gobiernos priístas y panistas, y un operativo de más de dos mil elementos que encapsuló, golpeó y tiró gases contra contingentes de mujeres, con un saldo de casi medio centenar de heridas y, al cierre de esta edición, el reporte de algunas personas desaparecidas, de acuerdo al colectivo Marabunta. Desde la plancha del Zócalo pudieron apreciarse a elementos armados en la azotea de Palacio Nacional, supuestamente con armas anti-drones, según declaró el gobierno.

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Fue evidente la política del gobierno, intentando disuadir de salir a las calles, identificando la movilización con “los conservadores” para criminalizar a las manifestantes; imponiendo un despliegue represivo que imprimió un ambiente hostil en la movilización, todos mecanismos que no lograron frenar la protesta.

Al contrario, el descontento frente a la violencia y frente a la ubicación del gobierno ante el caso de Félix Salgado Macedonio, potenció la salida a las calles para expresar activamente un descontento profundo. Decenas de miles dijeron presente. Para cualquiera que haya estado ahí, es evidente que la prensa no refleja el enorme despliegue femenino que vimos, con muchísimas mujeres jóvenes, madres, abuelas, trabajadoras, y también hombres que retomaron las consignas de ¡Aborto legal!, ¡Ni una menos! y ¡Basta de violencia contra las mujeres! Ya lo adelantaba la gran afluencia de personas que fue a intervenir la valla del zócalo el pasado fin de semana, en una demostración gráfica del cáncer del feminicidio.

La jornada a nivel nacional, con movilizaciones en varias ciudades de Jalisco, Chihuahua, Quintana Roo, Chiapas, Puebla y Mérida, deja claro que el movimiento de mujeres es un factor activo en ascenso y un elemento de crisis política para el gobierno. Flanco débil del que ya tomaron nota los partidos de la oposición, que no dudaron en hacer política para golpear a AMLO, que participaron llamando –oportunistamente- a no votar por el Morena en las próximas elecciones y se pronunciaron cínicamente por los derechos de las mujeres, cuando ellos los pisotearon en los sexenios previos y en los estados donde gobiernan. En esta disputa, se hace más urgente que el movimiento de mujeres levante una perspectiva independiente del gobierno y los partidos del Congreso y las derechas, que responden todos a los intereses de la gran patronal y el imperialismo.

Y es que el descontento generado por el espaldarazo a Félix Salgado por parte del Morena, que incluso ha llevado a la renuncia de referentes del partido, como el caso de Estefanía Veloz, se convirtió en un nuevo factor de división al interior del mismo, expandiéndose y generando gran descontento en amplios círculos sociales. Como también lo provocaron las alianzas del Morena con la Iglesia evangélica y católica, que impulsan una cruzada antiderechos y de odio LGBT.

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Pero es quizá la pandemia el mayor catalizador del descontento, con millones de despidos, desempleo, mayor precarización, trabajo de cuidados no remunerados y el aumento de feminicidios y la violencia contra las mujeres, lo que se expresó hoy en las calles hoy como descontento activo. Y de eso, también son responsables el conjunto de los partidos de este régimen político patriarcal y capitalista.

El gobierno reprime a los sectores más activos del movimiento de mujeres, mientras reparte planes sociales limitados entre los más pauperizados. Esto busca también dividirnos y acallar la rebeldía que incluso durante la pandemia sale a las calles a luchar contra los innumerables agravios que enfrentamos las mujeres, agravios de los que son responsables tanto el gobierno y los partidos patronales como los empresarios, las transnacionales y las Iglesias.

Pan y Rosas en las calles

Desde la agrupación internacional de mujeres y diversidad sexual Pan y Rosas, participamos en distintos países de América y Europa en esta jornada internacional contra la violencia y por todos los derechos para las mujeres y LGBT.

En el Estado Español, desafiamos la prohibición del gobierno “progresista” de Unidas Podemos y el PSOE que prohibió cualquier concentración mayor a 20 personas. En Argentina, reiteramos que la lucha en las calles, que permitió arrancar la legalización del aborto, continuará porque las mujeres seguimos pagando los costos de la crisis, los despidos y el feminicidio, del cual el Estado es responsable.

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En México, con una columna de casi 700 compañeras y compañeros a pesar de la pandemia, nos movilizamos, con las trabajadoras en lucha del sector salud, estatal y docente al frente, exigiendo aborto legal en todo el país, denunciando el feminicidio y la complicidad del Estado y sus instituciones. También por organizarnos de manera independiente al gobierno y la derecha, responsables de la política de precarización y despidos, así como de la desastrosa gestión de la pandemia, que han arrancado miles de vidas de sectores obreros y populares.

Este 8M, nos jugamos a unir a trabajadoras en lucha, como las huelguistas del SutNotimex y de Interjet, o las trabajadoras del sector salud, y lograr que sus reclamos fueran abrazados por amplios sectores de jóvenes y trabajadoras. Pues si estas luchas triunfan, las luchas del movimiento de mujeres y de la clase trabajadora se verán fortalecidas.

También, buscamos impulsar una iniciativa nacional por el derecho al aborto legal, libre, seguro y gratuito para acabar con las presas y muertas por abortos clandestinos, y obligar al Estado a garantizar educación sexual integral, anticonceptivos y procedimientos de interrupción legal del embarazo en todas las clínicas y hospitales.

Desde Pan y Rosas queremos fortalecer un gran movimiento de mujeres combativo y en las calles, que enfrente la política del gobierno, los partidos del Congreso, la burocracia sindical y la patronal en centros de trabajo y estudio. Para fortalecer un feminismo socialista, de la clase trabajadora, te invitamos a sumarte a Pan y Rosas y poner en pie en cada centro de trabajo y estudio una fuerza militante de mujeres combativas, clasistas y antiburocráticas que plante cara a la patronal y al gobierno. En unidad con nuestros compañeros, estamos en la primera línea de la lucha por todos nuestros derechos democráticos, pero también por transformar radicalmente esta sociedad de opresión y explotación, en clave revolucionaria.






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