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Red Internacional

Cuerpo-territorio, un desplegable de descarga gratuita, expone los efectos nocivos de las prácticas extractivas a gran escala en las comunidades donde se insertan.

Valeria Foglia@valeriafgl

Viernes 2 de abril | Edición del día

El extractivismo es un crimen socioambiental. Sus perpetradores dejan rastros dondequiera que vayan. Palpables en los ecosistemas, pero también en nuestros organismos. Para exponer estas graves consecuencias el Instituto de Salud Socioambiental de la Universidad Nacional de Rosario, Iconoclasistas y la Fundación Rosa Luxemburgo publicaron recientemente Cuerpo-territorio. 10 problemáticas socioambientales en Argentina y Sudamérica, y sus graves consecuencias en la salud, un póster de descarga gratuita con fines educativos e informativos.

El desplegable “surge del intercambio de iconoclasistas con docentes y participantes del curso Introducción al análisis de los procesos de salud en contextos de extractivismos, organizado por el Instituto de Salud Socioambiental con el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo”, que tuvo lugar en formato virtual de septiembre a noviembre de 2020.

“Nos encontramos en medio de una emergencia climática y ecológica: incendios, inundaciones, megaminería, pueblos fumigados, ríos cercados y envenenados, empresas que avanzan y destruyen nuestros territorios, una Justicia ciega”, dicen en la presentación. Agronegocios, incendios, monocultivos forestales, salmoneras, hidrocarburos, cría y engorde intensivo en feedlots, megaminería, fracking, hidroeléctricas y violencia armada. Esas son las diez problemáticas socioambientales para dar cuenta de cómo el extractivismo degrada la calidad de vida de las comunidades.

Para descargar:
Cuerpo-territorio. 10 problemáticas socio ambientales en Argentina y Sudamérica, y sus graves consecuencias en la salud {PDF}

1. Un relevamiento sobre la Pampa sojera permitió concluir cómo la expansión de monocultivos transgénicos adictos a los agrotóxicos guarda estrecha relación con intoxicaciones, afecciones respiratorias y en la piel, y en algunos casos con tumores, malformaciones y pérdidas de embarazo.

2. En Saladillo, Provincia de Buenos Aires, las granjas industriales de animales repercuten con gastroenteritis, vómitos, náuseas, bronquitis, hipertensión y enfermedades zoonóticas, entre otros efectos. “Producen gases muy irritativos y olores repulsivos, los desechos contaminan suelos y aguas”, destacan.

3. Tras los incendios del Paraná -otro de los territorios relevados- para cambiar el uso de suelo con fines productivos agroganaderos, las consecuencias fueron desde intoxicaciones agudas a enfermedades cardiovasculares y alergias, pero también exacerbaron afecciones respiratorias previas como el asma.

4. ¿Y qué produce La Alumbrera en Catamarca desde hace más de veinte años? La minería a cielo abierto no solo destruye la geología de la zona, también emplea sustancias tóxicas para separar el mineral de la roca. Produce afecciones respiratorias, neurodegenerativas y en la salud mental, además de lesiones en la piel, tumores y hasta daño celular y genético.

5. En Misiones, con el desmonte de bosques nativos y el monocultivo de pino y eucaliptus para la fabricación de papel, proliferan enfermedades endémicas como dengue, zika, fiebre amarilla y paludismo, junto con manchas de piel y alergias.

6. Según Cuerpo-territorio, el fracking en Vaca Muerta podría causar alteraciones del sistema nervioso, vértigo, náuseas, fatiga y depresión, e incluso cáncer de piel y pulmón.

7. El desastre ecológico con la cría intensiva de salmones, como sucede en el mar de Chiloé, en Chile, provoca gastroenteritis, hipotiroidismo, bajo peso en recién nacidos, mutaciones en diferentes órganos, entre otros perjuicios a la salud. Esto ocurre porque las salmoneras desechan grandes cantidades de compuestos tóxicos, como antibióticos y colorantes.

8. Las hidroeléctricas, en tanto, se instalan para abastecer de energía a megaproyectos del agro, la minería y los hidrocarburos. Así ocurre en el sur de Chile, donde hay decenas de hidroeléctricas. Entre los padecimientos que pueden acarrear para la población se señalan ansiedad, depresión, patologías neurológicas, malnutrición y diarreas. También aparecen enfermedades transmitidas por vectores (mosquitos y roedores, por ejemplo), como malaria y dengue.

9. La extracción convencional de hidrocarburos, como ocurre en la Amazonia ecuatoriana -una de las zonas con mayor biodiversidad del planeta-, provoca consecuencias para el ambiente, con deforestación, contaminación y explosiones, pero también repercute en la salud de los habitantes con neurotoxicidad, tumores, malformaciones congénitas y otras alteraciones de los sistemas digestivo y nervioso.

10. Los enfrentamientos armados dejan su huella con síndrome de estrés postraumático, ansiedad, consumo problemático de sustancias, malnutriciones y hasta una baja del sistema inmunológico. Así ocurre en Colombia, donde “la expansión de los cultivos de coca y la minería ilegal provoca daños ambientales, promueve la tala indiscriminada, contamina ríos y tierras”.

Con un puntilloso mapa de América Latina, la publicación señala qué actividades destructivas y contaminantes se producen en la región: así vemos cómo la megaminería se extiende por la zona cordillerana, desde Ecuador a Argentina; que el monocultivo de soja se recuesta en el este regional, el fracking se produce en Neuquén, mientras que la forestación intensiva para producir papel atraviesa varios países latinoamericanos. Pero también apuntan la pérdida de biodiversidad, derrames tóxicos, asesinatos de líderes ambientales y militarización como consecuencias del modelo que los Gobiernos de distinta tonalidad imponen a pedir de multinacionales.




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