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Red Internacional

Con “apoyos económicos” de 60 pesos por hora sin que estos den lugar a relación laboral o contractual con las y los docentes, la Secretaría de Educación Pública (SEP) pretende imponer el horario extendido en las escuelas.

Sulem Estrada, maestra de secundariaAgrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Miércoles 13 de julio | 23:33
Imagen propiedad de: Getty Images/iStockphoto - Creadora: Hana Kruzikova

Hace algunos meses fue publicada en el Diario Oficial de la Federación, la Guía de Horario Extendido que forma parte del programa La Escuela es Nuestra (LEEN), programa mediante el cual el gobierno federal asigna recursos económicos a las escuelas de educación básica.

En esta Guía se establece claramente que este programa tiene con objetivo general, “mejorar las condiciones de infraestructura física, equipamiento, material didáctico y el establecimiento de un Horario Extendido, con jornadas de entre 6 y 8 horas totales diarias y servicio de alimentación”.

La intención de alargar la jornada escolar no es nueva, sino que forma parte de las recomendaciones de organismos financieros internacionales, que gobiernos anteriores han intentado imponer de distintas formas, como fue el programa de Escuelas de Tiempo Completo que la SEP eliminó en febrero de este año y que causó una fuerte controversia en la opinión pública.

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Hoy queda más claro que la intención de la SEP, al eliminar este programa, es más perversa de lo que pensamos, pues no sólo dejó en manos de las madres y padres de familia la responsabilidad de pagar a los maestros la remuneración correspondiente por su trabajo (en aquellas escuelas que eran ya de tiempo completo como mostramos aquí), sino que ahora, establece en la Guía que estas horas y el pago de las mismas no generan relación laboral o contractual con los docentes, o sea que precariza su labor.

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Programas sociales: nueva forma de flexibilización laboral

El gobierno de la 4T ha profundizado la utilización de los programas sociales a través de la figura del “beneficiario” como una forma de precarizar a los trabajadores. Así lo han denunciado desde hace mucho los trabajadores de Pilares, del Sector Cultura, del Programa Nacional de Inglés (PRONI), entre otros.

Encontraron en esta figura la forma perfecta para precarizar a las y los trabajadores, y ahora pretenden aplicarla en los docentes de la SEP. De la misma manera que los y las trabajadoras de los programas sociales mencionados tienen un horario, un lugar de trabajo y labores específicas que realizar, así como un jefe directo -es decir, varios elementos que comprueban la relación laboral- los docentes SEP que permanezcan en el horario extendido estarán realizando su trabajo.
¿Cómo no va a generar una relación laboral o contractual con las y los maestros frente a grupo que extiendan su jornada laboral?

La única razón por la que la remuneración económica no estará integrada al salario es para evitar que las y los docentes sumen estos ingresos a sus prestaciones -como es el aguinaldo y los aumentos salariales-, lo que resulta infame, tomando en consideración la difícil situación por la que atravesamos las y los trabajadores que estamos enfrentando una de las mayores cifras de inflación en las últimas décadas.

Además, permitir que se aplique este plan en las escuelas abre la puerta a la precarización de la labor docente, pues si nos pueden contratar por unas horas sin derechos ¿por qué no lo harían la jornada completa?

Si bien, el gobierno de la CDMX ya había utilizado esta figura con anterioridad, con el programa Saludarte, por ejemplo, donde se otorgaba comida a las y los alumnos y se realizaban talleres en las escuelas de educación básica, este corría a cargo del gobierno y no directamente de la SEP y los recursos asignados a sus programas como se propone ahora.

Aumento de la jornada escolar y los días lectivos ¿mejoran el aprendizaje?

La grave violación a los derechos laborales docentes que implica esta embestida de la SEP, y el debate abierto en el magisterio sobre si realmente se mejora el aprendizaje con el aumento de horas en la jornada escolar, así como con mayor número de días de clase, son cuestiones que docentes y padres de familia, no podemos ignorar.

La Guía de Horario Extendido carece de una fundamentación pedagógica. Salvo cuando menciona que “es de resaltar que la relación entre el tiempo en la escuela y el nivel de logro de los estudiantes no es lineal ya que depende de la calidad de las interacciones y de las experiencias educativas que los alumnos desarrollan durante el día en la escuela”, no hace referencia a estudio alguno que demuestre la relación entre el tiempo lectivo y el aprovechamiento académico.
Y es que, desde que comenzó la política de extensión de la jornada escolar -que venía de la mano del cierre de los turnos vespertinos-, no ha existido ningún estudio serio que demuestre que realmente haya servido para mejorar los aprendizajes.

De la misma forma que la ampliación del calendario escolar, -donde se recortó a la mitad el tiempo de descanso para docentes y alumnxs sin ninguna justificación y ningún plan pedagógico-, la extensión de la jornada está pensada para favorecer los intereses de los empresarios que necesitan que sus empleadxs, los padres y madres de familia, puedan dejar a sus hijos en espacios seguros donde no tengan la preocupación de cuidarlos, y cumplan con sus largas jornadas laborales. Esto, evidentemente, en deterioro de la necesidad de los cuidados y convivencia familiar que los niños, niñas y adolescentes requieren.

Madres y padres de familia, así como maestros y maestras, necesitamos unirnos contra estos atropellos que degradan aún más nuestra calidad de vida y de la formación de nuestros hijos. Debemos luchar juntos contra la precarización laboral que pretenden imponernos a las y los docentes, –para lo que cuenta con el apoyo de los charros del SNTE-, pero también por una educación de alto nivel académico para las actuales y futuras generaciones.

En el camino de buscar la unidad y comenzar a organizarnos para frenarle la mano a los ataques, es que este 23 y 24 de julio, llamamos a sumarse a las y los maestros, así como a los padres y madres de nuestros alumnxs, al Foro-Encuentro de trabajadores que desde distintos sectores impulsamos, para generar un espacio de coordinación que nos permita desarrollar en unidad un plan de lucha que nos fortalezca para enfrentar esta situación.

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