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Red Internacional

En medio de la pandemia y a pesar de la oposición de diversas organizaciones, una cadena de hoteles sigue construyendo un complejo turístico afectando el espacio de anidación de especies en peligro de extinción en Quintana Roo.

Martes 5 de mayo de 2020 | 01:05

En Chemuyil, Quintana Roo, con el apoyo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), la cadena de hoteles Grupo Posadas sigue construyendo un complejo turístico que modificaría las condiciones naturales de la costa.

Impacto ambiental en medio del Covid-19

Diversos expertos y organizaciones civiles y ambientalistas -como la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, el Grupo Tortuguero del Caribe, etc.- han denunciado la aprobación de la construcción y responsabilizado a AMLO y a Victor Toledo Manzur, presidente de la Semarnat, pues esta solicitud ya había sido negada en sexenios anteriores debido a las protestas. Ahora, suman ya, 61 denuncias con casi medio millón de firmas ante la Procuraduría Federal de Protección Ambiental, pero han sido ignoradas.

Y es que el plan del Grupo Posadas afectaría las condiciones ambientales de los alrededores como las corrientes marinas, la liberación de sedimentos y la perturbación en anidación y aumento en la posibilidad de supervivencia de tres especies de tortuga marina en peligro de extinción: Verde, Caguama y Caley.

Las obras violan varias reglas, desde la protección de las tortugas en la Norma Oficial Mexicana Semarnat-2010, hasta el Programa de Ordenamiento Ecológico Territorial (POET) Cancún-Tulum, extrayendo arena para la construcción una playa artificial y construyendo sobre la duna costera. Es claro que este tipo de obras afecta al medio ambiente y, en consecuencia, a la especie humana.

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La construcción hotelera y la indolencia patronal

Es sabido que, desde hace semanas, el gobierno federal ordenó la suspensión de las actividades no esenciales, como la industria de la construcción, y, junto a eso, la Secretaría de Desarrollo Territorial Urbano Sustentable de Quintana Roo (Sedetus) hizo lo propio con las obras de construcción en la entidad. Sin embargo, como en el caso de algunas fábricas u otros centros de trabajo, la constructora del hotel hizo caso omiso y mandó a 800 empleados a continuar con la obra, obligando a 250 de ellos a acampar en la obra negra para que no se detecte la aglomeración a la hora de entrada y salida.

¿Qué hacer frente a la destrucción del medio ambiente y la pandemia?

Y ese es el caso de miles de personas que tienen que seguir yendo a trabajar, en La Izquierda Diario se han recibido decenas de denuncias de que en sus centros de trabajo no se respeta la cuarentena y ni siquiera se cuenta con medidas sanitarias. Exigimos que a todo trabajador de alguna empresa no esencial, se le mande a cuarentena con la garantía de no despido y el pago al 100 % de su sueldo y se les cobre un impuesto especial para que sea posible aumentar el presupuesto a la salud.

En el caso de los grandes hoteles que ya han estado funcionando, ponemos sobre la mesa la necesidad de abrir sus puertas a: las miles de personas que se encuentran en situación de calle y están expuestos al contagio, otros más deberán ser abiertos a las personas -como mujeres, niños o comunidad LGBT-, que están respetando la cuarentena en casa pero sufren violencia dentro de sus casas y el resto deben ser habilitados para brindarle atención médica a los contagiados de Covid-19. Esto de la mano de unificar el sistema de salud público y privado y ponerlo bajo el control de sus trabajadores, con la intención de que no haya saturación, así como basificar a todo el personal del sector salud con condiciones dignas de trabajo y suministrar los centros de atención con el equipo necesario.

Y para no dejar que el capitalismo y sus empresas sigan destruyendo el medio ambiente y acelerando la frecuencia de las pandemias, es necesaria la planificación de la industria por parte de sus trabajadores para, por un lado, reducir la emisión de gases contaminantes y, por otro lado, ser capaces de poner la producción para cubrir las necesidades de la sociedad, como, en la actualidad, producir jabones, gel antibacterial, equipo biomédico, guantes, mascarillas, camillas, etc.

Porque, con el regreso de especies a lugares donde ya no se veían y otras vistas hermosas en ciertos lugares junto con el deplorable sistema de salud y condiciones de vidas en las que nos encontramos, nos han demostrado que es necesaria la organización de la clase trabajadora: porque, si el capitalismo destruye al medio ambiente, destruiremos al capitalismo. Para que la crisis la paguen los ricos porque nuestras vidas valen más que sus ganancias.




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