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Red Internacional

Del 2019 a la fecha, un total de 1,190 millones de pesos ha transferido el gobierno federal al Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) a través de la Secretaría de Educación Pública (SEP).

Sulem Estrada, maestra de secundariaAgrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Miércoles 8 de junio | 20:18

Según datos de la Plataforma Nacional de Transparencia, en 2019 la SEP depositó un total de 350 millones de pesos; en 2020 y 2021 el monto ascendió a 420 millones de pesos por año.

Aunque no hay un desglose de gastos, entre las acciones “transparentadas” se encuentran conciertos, impresión de libros, poemarios, cine clubs, clases y talleres de danza, pintura y baile.

Llama la atención la transferencia de recursos por parte del gobierno federal y las acciones a las que supuestamente fueron destinadas por parte del SNTE, particularmente en tiempos de pandemia donde las actividades presenciales prácticamente se detuvieron para las maestras y maestros.

Las maestras y maestros de base no recibimos invitaciones a presentaciones de libros, talleres, conciertos ni a ninguna otra actividad cultural tan necesarias para la salud mental en tiempos del Covid-19. Desafortunadamente, la mayoría de nosotrxs no vio un solo peso de esos recursos y tuvimos que enfrentar la pandemia y el regreso a la presencialidad con nuestro magro salario.

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Subordinación al gobierno y sus planes

No es nuevo que los gobiernos federales otorguen recursos al sindicato. En 2017, la SEP informó que entregó al SNTE 1,730 millones de pesos. La mayoría de estos recursos estaban destinados a promover y apoyar la reforma educativa peñista, repudiada por la gran mayoría de trabajadores de la educación.

En lo que va de este sexenio, el ataque a la educación pública no se ha detenido. La precarización laboral va en aumento, la estabilidad laboral se ha visto comprometida por los procesos del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros (USICAMM) que hacen cada vez más difícil el ingreso de los normalistas y los egresados de otras instituciones de educación superior al servicio docente.

Cada vez proliferan más las contrataciones temporales y los contratos a través de programas sociales como es el Programa Nacional de Inglés (PRONI), cuyos docentes ni siquiera son considerados trabajadores, sino beneficiarios del programa, por lo que carecen de derechos laborales. Asimismo, las y los maestros seguimos enfrentando los efectos de la reforma educativa que no se abrogó, sino que se modificó solamente en aspectos muy parciales como el examen de permanencia que se sustituyó con exámenes ligados a obtener mejoras salariales.

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Mientras las escuelas continúan sin recursos suficientes para el mantenimiento de la infraestructura o la contratación del personal necesario para atender a las y los alumnos -médicos, psicólogos, trabajadores sociales, maestros de apoyo, prefectos, etc.-, el gobierno federal destina los recursos públicos a mantener la subordinación del sindicato, que ha dejado pasar sin ninguna oposición todos sus planes en materia educativa y laboral.

Dejó pasar la educación a distancia sin exigir recursos materiales para que docentes y alumnos pudiéramos sostenerla. También acordó el regreso inseguro a clases presenciales y pactó un incremento salarial totalmente insuficiente para enfrentar los efectos de la inflación que en estos últimos meses ha registrado sus niveles más elevados en años. Asimismo, aceptó la implementación de un nuevo marco curricular que no contempló la participación de maestras y maestros de base y permitió que nos recortaran varias semanas del receso de verano.

Los recursos otorgados por el gobierno federal al sindicato no son fiscalizados por sus agremiados, lo que permite que no se utilicen para lo que supuestamente se otorgan y se conviertan en una especie de pago por la subordinación del sindicato a los gobiernos en turno y terminan en los bolsillos de los burócratas y charros. De la misma manera, tampoco son transparentes las millonarias cuotas sindicales que el SNTE recibe quincenalmente.

¿Qué haríamos las maestras y maestros con los recursos del SNTE?

Además de los 1,190 millones de pesos otorgados por el gobierno federal en los últimos tres años, el sindicato recibe cerca de 6 millones de pesos diarios por concepto de las cuotas sindicales de sus agremiados.

Las necesidades del magisterio son muchas. Desde las más inmediatas, hasta las necesidades de fondo nos han sido negadas sistemáticamente con argumentos como la falta de recursos. Sin embargo, vamos comprobando que recursos sí hay, la cuestión es cómo se reparten.

Las y los docentes podríamos haber usado los 1,190 millones de pesos otorgados por el gobierno federal a nuestro gremio de muchas formas. Por ejemplo, pensando que los recursos se otorgaron para rubros como Previsión Social y Fomento Cultural, se podrían haber comprado miles de pruebas covid para el magisterio y la comunidad educativa; así como generar espacios para el aislamiento y la recuperación de enfermos.

También se podría haber recuperado alguno de los espacios de recreación y descanso que nos han sido arrebatados -recuerden los centros vacacionales, como Oaxtepec, que hoy está en manos de privados-; o podrían haberse utilizado para el acceso a psicólogos y clínicas de la salud mental para enfrentar la situación del aislamiento en pandemia, cuyos efectos aún continúan sin ser tomados en cuenta.

¿Y nuestras cuotas sindicales?

Podríamos utilizarlas para comedores para las y los docentes, trabajadores y comunidad educativa, guarderías para las madres trabajadoras, transporte gratuito para las y las docentes que viajan horas para llegar a sus centros de trabajo. Una larga lista de demandas podría ser cubierta si nuestros recursos estuvieran al servicio de nuestras necesidades.

Todo lo anterior muestra la urgencia que tenemos las maestras y maestros de democratizar nuestro sindicato y utilizarlo como una herramienta de lucha para defender la educación pública y nuestros derechos laborales. Frente a las venideras elecciones sindicales en distintas secciones debemos organizarnos escuela por escuela, y zona por zona para tomar las decisiones en nuestras manos pues la solución a nuestros problemas no vendrá de un gobierno como el de la 4T que pacta con los charros a nuestras espaldas.




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