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Red Internacional

La prohibición del uso de lenguaje inclusivo en las escuelas de Francia ha puesto los ojos nuevamente en el debate sobre la aceptación de su uso.

Miércoles 12 de mayo | 19:25

La semana pasada el gobierno francés anunció la prohibición del uso del lenguaje inclusivo en la educación nacional del país. Argumentando que dicho lenguaje representa un obstáculo para el correcto aprendizaje de la lecto escritura, han terminado censurando una forma de comunicación que, en su mayoría, es empleada por jóvenes estudiantes.

Durante mucho tiempo grupos conservadores, más que académicos, se han pronunciado en contra del uso del leguaje inclusivo considerándolo una “aberración” para el idioma y mostrando una profunda preocupación por la manera en que este tipo de lenguaje “destruirá” el idioma.

Docentes integrantes del sindicato de trabajadores de la enseñanza, acusaron a esta medida como censura y llamaron a los estudiantes a desobedecer el mandato. Otro profesor aseguró que si bien utilizaba el lenguaje inclusivo en su vida cotidiana, procuraban excluirlo dentro de las aulas por la manera en que pudiera repercutir en estudiantes con problemas de aprendizaje, como la dislexia.

Esta medida del gobierno francés se convierte en una pequeña victoria para los sectores conservadores “defensores de la lengua” frente al debate que durante años ha tenido la academia lingüística y la comunidad estudiantil. Sin embargo, como se ha demostrado históricamente, el verdadero uso del idioma no está en las reglas académicas, sino en el uso de los hablantes.

El eterno debate

El lenguaje inclusivo tiene su origen en los movimientos feministas de la década de los 70. Dentro de toda la lucha por los derechos de las mujeres, comenzó a ponerse sobre la mesa la manera en que el idioma jugaba un papel importante en la concepción que se tenía sobre las mujeres. A partir de ahí su uso se fue extendiendo principalmente en sectores de la juventud que constantemente se enfrentaban con grupos conservadores, ya fueran especialistas en lengua o no, que tachaban de un verdadero insulto y deformación del idioma a estas nuevas formas de habla.

Más de 40 años después el debate sobre la necesidad del lenguaje inclusivo sigue vigente, no solo para visibilizar a las mujeres, sino también para reconocer a sectores de la comunidad sexodiversa como las personas trans y no binarias. La representatividad en el idioma es sumamente importante, debe nombrarse aquello que existe.

La Real Academia Española ha sentado postura en más de una ocasión al respecto, argumentando que no es necesaria la inclusión de este tipo de lenguaje ya que el masculino “neutro” engloba a ambos sexos. Los hablantes conscientes no solo sabemos que esto no es cierto, sino que se queda corto al momento de querer nombrar a las identidades no binarias.

Pero, ¿por qué tanta resistencia al uso del leguaje inclusivo? Concepción Company, académica del Instituto de Investigaciones Filológicas de la UNAM, argumenta que no solo no es necesario este tipo de lenguaje, sino que puede llegar a ser peligroso ya que por un lado un hombre puede usarlo para parecer incluyente y por otro lado ser un maltratador, lo cual es cierto. El uso del lenguaje inclusivo no borrará del imaginario de las personas la concepción patriarcal del mundo, sin embargo, es necesario que se naturalice la diversidad y la inclusión, pero no de una manera formal y superflua, sino conscientes de que la opresión de las mujeres y las minorías sexuales está inmersa en todos los aspectos de la vida, y el lenguaje juega un papel importante en ello. Y eso es justo a lo que le temen los sectores conservadores que se oponen al uso del lenguaje inclusivo.

Pensar el idioma separado de un contexto social va contra toda comprensión de cómo evoluciona un ente vivo como lo es el lenguaje.

Si quieres saber más sobre la necesidad del lenguaje inclusivo, consulta este artículo: Por qué sí al lenguaje inclusivo: desde la lingüística hacia lo social




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