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Red Internacional

Trabajadoras de los programas culturales de la CDMX se dieron cita en la marcha del 8M para denunciar la violencia y precarización laboral que se dan en estos programas sociales. A continuación, reproducimos el pronunciamiento al que dieron lectura a concluir la manifestación.

Miércoles 9 de marzo | 23:14

08 de marzo del 2022, Ciudad de México
Pronunciamiento de la Asamblea de Cultura Comunitaria

Desde 2019, quienes hemos dado vida a los programas de Cultura Comunitaria implementados por la Secretaría de Cultura, bajo el gobierno de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México, y en el marco de su programa estrella PILARES, hemos laborado en condiciones deficientes, ante la falta de recursos y el no reconocimiento de una relación laboral, lo cual ha permitido toda clase de arbitrariedades. Esta situación ha contribuido a perpetuar la condición de precariedad que el gremio artístico y cultural vive en la Ciudad de México desde hace décadas.

Ante la crisis sanitaria causada por el COVID-19, condiciones ya presentes como la falta de empleo, un deficiente sistema de salud público, así como la falta de acceso a la cultura para la población, fueron problemáticas que se exacerbaron.

Junto a integrantes de otros Programas Sociales que comparten la misma situación de precariedad, mantuvimos a flote las campañas de vacunación, atendiendo a miles de personas al día, sin contar con ningún tipo de servicio médico, exponiendo nuestra salud y la de nuestras familias. También fuimos convocadas para realizar proselitismo político durante las encuestas de Casa por Casa, en zonas prioritarias de la ciudad. A pesar de realizar todo esto con la única finalidad de poder garantizar nuestra permanencia en el programa y contar con un ingreso económico fijo, en la edición 2022 se dejó fuera al 90% de los integrantes de los años anteriores, dejando sin su ingreso principal a cientos de personas.

La mayoría de integrantes de estos programas culturales de la CDMX somos mujeres, que enfrentamos la violencia sistémica y aberrante que hay en el país, que diariamente les arranca la vida a 11 compañeras. Nuestra condición de trabajadoras en circunstancias adversas se complejiza no solo por la cuestión económica, sino por laborar sin seguridad social, desplazándonos a petición de las autoridades a distintos puntos de la ciudad en transporte inseguro y a colonias de alta incidencia delictiva, en días feriados, trabajando presencialmente y en línea en dobles jornadas para también hacernos cargo de los trabajos domésticos no remunerados, el cuidado de los enfermos, la crianza de las infancias, etc.

La administración de la 4T prometió terminar con el outsourcing, sin embargo, en lugar de desaparecer este esclavista sistema de trabajo, lo usa políticamente, cambiándole el nombre a “programas sociales” donde nuestro jefe directo es el gobierno, sin que siquiera se nos reconozca como trabajadoras, aunque cumplamos con todas las características de una relación laboral. Mientras por un lado Claudia Sheinbaum se pinta de violeta en su acto por el Día de la Mujer, por el otro deja sin empleo a cientos de mujeres, muchas de ellas cabezas de familia, madres solteras o simplemente responsables de completar el sustento en sus hogares.

Ante esto es de vital importancia que las mujeres nos organicemos en nuestros centros de trabajo, en conjunto con nuestros compañeros, sumarnos a más sectores de trabajadores porque las condiciones de violencia más aguda que vivimos están sustentadas bajo el esquema de precarización que padecemos la mayoría de mujeres en el país. Las que suscribimos este pronunciamiento somos conscientes de que no será posible lograr la emancipación e igualdad sustantiva de las mujeres si no tenemos garantizados derechos laborales plenos como el acceso a trabajos dignos y bien remunerados, acceso a la salud, a guarderías públicas y gratuitas, a la participación política. Que se garantice nuestro derecho a decidir, pero al mismo tiempo que aquellas que deciden ser madres, puedan ejercer de manera digna su maternidad.

Responsabilizamos a las autoridades de la Ciudad de México y a la Dirección de la Secretaría de Cultura de dejar sin fuente de ingresos a quienes hasta el 31 de diciembre del 2021 formamos parte de sus programas. Exigimos la reinstalación del 100% de las y los compañeros, que laboraron el año pasado y aplicaron en la convocatoria del 2022, sin que esto afecte a los quienes fueron previamente seleccionadas y seccionados.

Hacemos un llamado a todas y todos los integrantes de los programas sociales a sumarse a nuestro movimiento, ya que se ha demostrado que sólo con la unidad de la mayoría podemos emprender medidas de presión que permitan imponer nuestras justas demandas a las autoridades. Lograr nuestra reinstalación es el primer paso para obtener los derechos laborales que por ley le corresponden a los trabajadores de la cultura. Esta lucha es también por ustedes.

¡Basta de la precarización del trabajo!

¡En la Ciudad de Derechos, nuestros derechos laborales y culturales, importan!
Nos manifestamos en contra de la explotación e instrumentalización de la cultura y de todas las formas de precarización de nuestra labor con fines políticos, y dadas las realidades sociales que imperan en el país, estamos convencidas que nuestras demandas son completamente justas, conscientes y legítimas, y que su resolución robustece un país con menos violencia y más paz, arte y cultura para todas y todos.

Finalmente nos solidarizamos con la exigencia de justicia y reparación para todas las madres y familiares de las víctimas de feminicidio. ¡Ni una más!




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