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Red Internacional

Hace unos días se dio a conocer otro caso de violencia hacia la disidencia sexogenérica en complicidad de los bares y la policía, ante esto se vuelve abrir la discusión sobre qué espacios seguros necesitamos.

Diego Juárez@diego_enp2

Viernes 15 de julio | 20:47

A través de redes sociales se dio a conocer la noticia de un ataque homofóbico ocurrido a las afueras de Rico Club, ubicado en Zona Rosa, este ataque fue contra un grupo de amigos que venían de festejar el cumpleaños de uno de ellos, empezó como un supuesto robo, cuando un sujeto empezó a golpear a Rodo, mientras le intentaba robar el morral, cuando vio que los amigos de Rodo fueron a auxiliarlo, este salió corriendo a Rico donde fue resguardado por gente de este bar.

De Rico salieron entre 10 y 15 personas con piedras, incluso con una pala para agredir a Rodo, Ángel, Alex y a Joe, esto en complicidad de la policía que solo se quedó observando, mientras se unían algunos comerciantes y un taxista a golpearlos.

Pero este tipo de ataques no es nuevo. Recordemos por ejemplo que el domingo 11 de julio fue asesinado un chico de 24 años, por cadeneros del bar híbrido y fue encontrado en una jardinera entre las calles de Liverpool y Florencia, o el caso de un estudiante de la UACM que desapareció tras asistir al Baby, otro bar de Zona Rosa o los ataques LGBTfobicos en la plaza 222.

Luego de estos lamentables hechos, se reabre el debate sobre los espacios seguros para la diversidad ¿Qué espacios necesita la diversidad? ¿Cómo garantizar qué los espacios sean seguros?

Para empezar, hay que entender que como consecuencia de la violencia sistemática que vive la diversidad en las escuelas, en las calles, en el trabajo, en la familia, violencia que garantiza el Estado y sus instituciones, junto con la Iglesia, entonces los bares y antros han servido para aquellos que no encontramos un hogar con nuestras familias debido a la homofobia y la transfobia, o quienes no nos sentimos seguros en las calles, es un lugar para sentirse libre.

Pero la realidad es que ni en estas cuadras de la CDMX, supuestamente llamada ciudad “amigable” estamos seguros, ya que incluso en esta Zona y sus alrededores y al interior de estos bares, donde a sus dueños solo les importan sus ganancias, no solo nos enfrentamos a los crímenes de odio, ya sea ataques en la calle, o que se "liguen" a sus víctimas, sino que también hay mafias, hay grupos de narcomenudistas, padrotes, etc.

Pero, ¿nuestra seguridad va de la mano de más policías?

Hoy en día un 30 % de la juventud diversa ha sufrido acoso policíaco. Por otro lado, no podemos confiar en la misma policía que es cómplice de las redes de trata, y de las mafias, la misma policía que por décadas nos ha perseguido, que acosa, extorsiona y violenta a las trabajadoras sexuales.

No podemos confiar en las mismas instituciones que dan carpetazo a los crímenes de odio. Tampoco basta con cerrar el Bar, por qué los mismos dueños de la mano de las autoridades lo reabrirán con otro nombre.

Tampoco basta con seguir construyendo más guetos, donde solo puedan acceder personas de la diversidad, sobre todo cuando nos volvemos un sector de consumo, que ya vimos que tampoco funcionan.

Ante eso es necesario organizarnos y luchar contra la homo-les-bi-transfobia y los crímenes de odio y retomar las lecciones de Stonewall, donde sacaron a las mafias de los bares y lucharon de manera independiente a los partidos patronales y los empresarios, desconfiando de las fuerzas represivas como la policía, cuestionando al gobierno y a la iglesia.

Pero es necesario luchar a lado de otros sectores, como los trabajadores, las mujeres y la juventud, por espacios seguros de recreación y esparcimiento.

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