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Red Internacional

En la mañanera de este martes 26 de abril, el subsecretario de salud, Hugo López Gatell anunció que se dejará de medir la situación del coronavirus y el uso del cubrebocas “ya no es imprescindible”.

Jueves 28 de abril | 00:33

La liberación de las medidas sanitarias que se anunciaron se enmarcan, según Gatell, por las bajas cifras en ocupación hospitalaria, la alta cobertura de la vacunación, pocos fallecidos diarios y pocos casos detectados por día. Según refirió los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que México está pasando del estado epidémico “al estado endémico de la pandemia”.

Poco a poco van eliminándose las medidas sanitarias y la reactivación económica es el centro de interés de los funcionarios, gobierno y empresarios.

En semanas pasadas la jefa de Gobierno de la CDMX, Claudia Sheinbaum, comunicó la eliminación, a partir de este lunes 25 de abril, del tapete sanitizante y la medición de la temperatura a cada persona que ingrese a comercios, oficinas, espacios culturales y educativos. En los últimos días también se ha anunciado el fin del semáforo epidemiológico, que en inicios de la pandemia constituyó un sistema de monitoreo.

Es claro que autoridades, gobierno y empresarios aplican la normalidad a toda costa, pero se deslindan de las responsabilidades de lo que sus decisiones pueden generar, como ocurrió con la imposición de las clases presenciales en medio de la pandemia, cuando muchos alumnos y alumnas retornaron a las escuelas en educación básica sin ser vacunados, mientras que, aun hoy, los menores de 12 años no son contemplados en el plan de vacunación.

Quienes somos parte de la comunidad educativa volvimos a nuestras escuelas con carencias como la falta de personal: maestros, médicos, enfermeras, psicólogos, quienes se requería de forma vital luego de las tragedias que ocasionó el covid 19 en las familias trabajadoras.

Las escuelas tampoco estuvieron lo suficientemente equipadas, y algunas incluso debieron operar sin luz y sin agua. Los insumos de higiene como jabón, gel antibacterial, cubrebocas debieron ser cubiertos con dinero de las y los trabajadores junto con madres y padres de familia.

Además, durante el confinamiento previo nunca se nos dotó de herramientas pedagógicas ante la situación anómala, ni a estudiantes ni a docentes.

Otra problemática que hoy atravesamos, bajo la presión de las clases presenciales con aforo completo, es el retorno al hacinamiento en las aulas, ya que los salones son espacios muy reducidos ante la sobrepoblación del alumnado.

Éstas, son solo algunas razones por las cuales no estamos preparados para llevar una vida escolar “normal” y es lo que no podemos permitir con o sin pandemia.

Sabemos que, a nivel nacional, México no cuenta con un buen sistema de salud y que con el raquítico presupuesto que se le destina al sector no se llega a ofrecer un servicio digno a la sociedad, por lo que no podemos gozar de una eficiente atención medica en los hospitales públicos sumado a que, la mayoría no están equipados y existe desabasto de medicamentos para proveer a la población.

Nuestro país no pudo sobre llevar la crisis sanitaria de forma adecuada porque el gobierno federal no privilegió la salud de la mayoría de sus pobladores, sino que ponderó particularmente los intereses económicos en medio de la crisis sanitaria. Por ello, la escasa capacidad para actuar ante situaciones emergentes afectó directamente a la clase trabajadora quien puso la mayor cantidad de fallecidos por el virus.

Cientos de miles de personas que contrajeron el virus, fallecieron por negligencia de las autoridades, la falta de hospitales o porque los ingresos de la población son miseros y no pudieron solventar los altos costos de cuidado que implicó la pandemia.

No se nos protegió porque la salud y la vida de la clase trabajadora no es su prioridad, sino preservar las ganancias e intereses de la clase empresaria.

Es por eso que, desde la Agrupación Nuestra Clase consideramos que es urgente el aumento al presupuesto educativo y del sector salud porque son bastiones elementales para el desarrollo de la sociedad.

Pero para que ello realmente sea realidad, es importante recuperar nuestro sindicato para que los charros no pacten con el gobierno, y es necesario ponerlo al servicio de sus trabajadores para exigir nuestros derechos y pelear por nuestras demandas.

Tarea para la cual requeriremos de la unidad de la clase trabajadora, de las mujeres, madres, padres de familia, alumnos, maestros, maestras y los sectores más oprimidos de la sociedad, juntos y movilizándonos en las calles podemos arrebatar nuestros derechos que se nos han negado.

¡Por la defensa de la educación y la salud pública y gratuita en todo el país!




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