Juventud

PRECARIZACIÓN LABORAL

[Entrevista] Joven y desempleado: la otra cara de la pandemia

En el marco de la pandemia de coronavirus que ha escalado hasta convertirse en crisis sanitaria y ahora con la imposición de la “nueva normalidad”, el gobierno envía a cientos de trabajadores a la muerte. Los miles de despidos, a su vez, agravan las cifras de los millones de personas que no cuentan con un trabajo estable.

Sábado 4 de julio | 19:18

La juventud trabajadora ha resentido especialmente los despidos y la precarización que, en el marco de la imposición de la “nueva normalidad”, agravan la situación para millones de familias, puesto que en muchos casos son pilares importantes del hogar, con los abuelos enfermos o los padres despedidos injustamente.

Aquí te dejamos una entrevista con Estrella Francisco, una joven de 19 años del Estado de México, desempleada y que, como muchos jóvenes, vive la precariedad de la vida en el marco de la pandemia.

LID: ¿Cómo era tu situación laboral antes de la pandemia?

Estrella: Nací en Torres, es barrio, periferia. Empecé a trabajar desde que estaba en la primaria porque mi mamá no tenía para darnos dinero, así que con lo que me pagaban por ayudar en un local de dulces me pagaba lápices, monografías, cartulinas y eso. Desde entonces no dejé de trabajar. Fui ayudante en una tortillería, en una cooperativa escolar, en una tienda de carpetas y así.

Cuando terminé el bachillerato me metí a estudiar un curso de inglés para poder aprobar el examen de la licenciatura (enseñanza del inglés) y entonces tomé un empleo de tiempo completo en una maquila de cartón. Eran mil cincuenta pesos semanales por nueve horas trabajadas. Pero como mi mamá se enfermó y ya no pudo trabajar, tuve que aplazar mi entrada a la universidad otro medio año porque no hay quien cubra los gastos.

LID: ¿Cómo perdiste tu último trabajo?

Estrella: En cuanto empezó la pandemia dividieron la plantilla de trabajadores a la mitad y nos rolaban en tres turnos según “para no estar tan hacinados”, pero usaron eso de pretexto para decir que como no trabajaríamos las nueve horas, nos iban a rebajar el sueldo. Entonces era trabajar siete horas por $950 o doblar turnos.

Luego empezaron los descansos y ya trabajábamos hasta media semana nada más y constantemente nos amenazaban con despedirnos si mostrábamos inconformidad con las medidas que nos imponían.

No teníamos contrato, ni vacaciones, seguro médico, aguinaldo, utilidades ni mucho menos jubilación. A la larga tuve que renunciar porque no me alcanzaba; tan solo de puros pasajes a la semana me llevaba $120, con lo cual venia ganando $830.

Me tuve que ir de ahí porque gastaba más en llegar, la comida que de lo que verdaderamente me llevaba a casa. Aparte era desgastante.

LID: ¿Cuáles son los límites a los que te enfrentas al conseguir trabajo en medio de la pandemia?

Estrella: Primero que casi no hay puestos disponibles. Segundo que los lugares que hay son pésimos.

No hay trabajo y hay muchos desempleados, eso hace que se abarate la mano de obra; creen que porque estás desesperado debes aceptar la basura que tienen para ofrecerte.

A veces el que seas joven también influye porque te ven chamaco y creen que no sabes nada de trabajo así que algunos patrones se ensañan contigo.

Por lo regular los trabajos que he visto que podrían contratarme son en fábricas por Villas de la Hacienda pero es rolar turnos, no tienes prestaciones de ley y te pagan menos de $1200 semanales.

Hay otros trabajos, como los call center que te pagan una miseria, no tienes descansos y la capacitación te la tienes que costear tú. Prácticamente la capacitación es trabajar un mes completamente gratis.

LID: ¿Tu familia cuenta con algún otro ingreso?

Estrella: Mis tres hermanos y yo somos los que trabajamos pero estamos regados por empleos informales. Mi hermana mayor trabaja en una tienda de zapatos, pero no tiene prestaciones ni vacaciones. Mi otra hermana atiende un local de dulces pero le pagan cien pesos al día.

Y mi hermano más joven es tatuador aunque últimamente la gente ya no quiere hacerse tatuajes.

Ninguno de nosotros estudia, más que mi hermana gemela, pero tendrá que repetir el año escolar porque como no tenemos computadora no pudo tomar las clases en línea. Pasarse horas en un café internet es caro y prefiere usar ese dinero en comprar cosas para la casa.

LID: ¿Tienes alguna garantía de seguro médico?

Estrella: No. De hecho ni siquiera tenía en el trabajo del que me fui. Tramité mi seguro popular en noviembre, pero me dijeron que caducaría en enero. Caducó, lo volví a tramitar pero no pueden operar a mi madre (tiene piedras en la vesícula) porque dicen que no hay camas en la clínica que le toca.

LID: Ante esta situación, ¿has recibido alguna ayuda o compensación del gobierno?

Estrella: Uy, ya parece. Lo único que mi familia y yo hemos recibido del gobierno son disculpas. Ah, y el conocimiento de que el pico más alto de la pandemia será siempre la próxima semana.

Quienes impulsamos La Izquierda Diario y nos organizamos en la Agrupación Juvenil Anticapitalista, las y los invitamos a conocer y a sumarse al Movimiento Nacional contra la Precarización y los Despidos, propuesta que nace como respuesta a la necesidad apremiante de enfrentar la precarización laboral y los despidos que se han multiplicado durante la pandemia y de la cual son parte más de 30 agrupamientos de trabajadoras, trabajadores y activistas del país.






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