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ELECCIONES Y CLASE TRABAJADORA

En medio de la disputa electoral ¿quién representa a las y los trabajadores?

Cada día se crispa más el ambiente en la medida en que nos vamos acercando a las próximas elecciones. Y no es para menos, pues será una de las elecciones más grandes en la historia de nuestro país y está signada por una disputa entre “los de arriba”, en la que las y los trabajadores somos nuevamente “convidados de piedra”.

Sulem Estrada, maestra de secundaria

Agrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Miércoles 7 de abril | 13:28

Por un lado, los partidos de la oposición de derecha, representados por el PRI, PAN y PRD, agrupados en la coalición Va por México, buscan recomponerse luego del enorme repudio que se ganaron a pulso en sexenios anteriores al aplicar las reformas estructurales que afectaron la vida de las y los trabajadores.

Estos partidos hoy pretenden montarse en las legítimas demandas de la población que se ha visto duramente golpeada por la pandemia y por aquellas políticas del gobierno de la 4T que continúan la herencia neoliberal, impulsando un discurso demagógico sobre algunas demandas sociales, pero con un programa que continúa defendiendo los intereses de las trasnacionales que saquearon el país y de los empresarios que avanzaron durante décadas contra los derechos laborales. Definitivamente, no nos representan.

Por otro lado, el Morena busca fortalecerse y consolidar su hegemonía al interior del régimen político, apoyándose en el descontento contra los viejos partidos que llevó a López Obrador al poder. Para ello se ha aliado con partidos que otrora fueron comparsas del PRI, como es el PVEM o el PANAL, así como a otros comandados por personajes de cuestionable reputación, como las Redes Sociales Progresistas de Elba Esther Gordillo, o abiertamente de derecha como el evangelista PES.

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En medio de esta disputa, las y los trabajadores intentamos sobrevivir a la pandemia, a la crisis económica, los miles de despidos y las rebajas salariales.

La política sanitaria del gobierno de la 4T ha tenido consecuencias desastrosas, dando como resultado más de 200 mil muertos, entre ellos muchos trabajadores de la salud, lo que ha convertido a México en el tercer país con mayor cantidad de defunciones.

Los despidos y la pérdida de puestos de trabajo afectaron ya a millones de personas. A esto debemos sumar el aumento en la precarización laboral -que no termina con la “regulación” del outsourcing-, las reducciones salariales, así como el recorte drástico del presupuesto público y la aplicación de la llamada “austeridad republicana” que ha implicado miles de despidos de trabajadores del sector estatal.

Cada vez con mayor claridad se va develando que, para que las y los trabajadores no paguemos la crisis, no es suficiente con los programas sociales y la política asistencialista que el gobierno de la 4T viene llevando adelante y que, sin afectar los intereses de los grandes empresarios, no se pueden mejorar sustancialmente las condiciones de vida de las grandes mayorías.

Ante este escenario, ¿qué podemos hacer las y los trabajadores?

Estos dos años de gobierno de la 4T y este último año de experiencia con la pandemia, reafirmó que es necesario poner en pie una alternativa política de las y los trabajadores, con un programa obrero y anticapitalista para hacer frente a la crisis, independiente tanto del Morena como de los partidos de la derecha, pues ninguno de los dos “bandos” que participarán en la contienda electoral está por cambiar radicalmente nuestras condiciones de vida ni por representar realmente nuestros intereses.

Fue por esta necesidad que un conjunto de organizaciones socialistas lanzamos la propuesta de candidatura independiente encabezada por Flora Aco e impulsada por el Frente de Izquierda Anticapitalista (FIA). Pero, como ya hemos comprobado en otras ocasiones, las restricciones de este régimen político profundamente antidemocrático, que no admite la participación ni de la izquierda independiente, ni de las y los trabajadores, no nos permitieron tener nuestra propia candidata, negándonos su registro. Esto confirma que esta es una “democracia” para ricos que no representa nuestros intereses como trabajadores.

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Es imprescindible que las y los trabajadores nos organicemos políticamente para defender nuestros derechos y conquistar nuestras reivindicaciones. Los grandes empresarios tienen sus partidos, medios masivos de comunicación a su servicio y sus candidatos que defienden a toda costa un régimen político y un sistema que favorece sus intereses. Nosotras y nosotros necesitamos construir nuestra propia alternativa política, independiente del régimen y de los partidos que representan a los empresarios, oficialistas u "opositores", para no tener que limitarnos a elegir al "mal menor" o a volver al pasado.

Esta organización política requiere además de un programa que dé una respuesta a la crisis social y sanitaria, poniendo por delante la salud, la vida y los intereses del pueblo trabajador, en vez de las ganancias de los grandes empresarios.

Una organización que frente a la precarización laboral luche por prohibir todas las formas de subcontratación y outsourcing, los despidos y rebajas salariales, así como repartir las horas de trabajo entre todas las manos disponibles, con un salario que sea equivalente al costo la canasta básica como mínimo y que aumente automáticamente de acuerdo a la inflación real.

Asimismo, necesitamos poner en pie una organización que pelee por dejar de pagar la deuda externa e imponer un impuesto de emergencia a las grandes fortunas que permita aumentar de forma drástica el presupuesto a la salud, y nacionalizar de forma inmediata, bajo un sistema único de salud, a los laboratorios y hospitales privados, así como a las empresas que produzcan insumos médicos.

Una organización que enfrente decididamente la expoliación de las empresas trasnacionales y se apueste a echar atrás todas las reformas estructurales neoliberales, en particular la reforma energética; que logre la renacionalización de todas las áreas entregadas al capital extranjero, sin indemnización y bajo control de sus trabajadores, como una verdadera salida de fondo para conquistar realmente la soberanía nacional y dejar de regirse bajo los dictados de Estados Unidos.

Se trata, en definitiva, de construir una alternativa cuyo objetivo sea transformar de raíz el orden social y conquistar un gobierno de los trabajadores y el pueblo, a partir de impulsar la lucha revolucionaria de los explotados y oprimidos de México.

Si los trabajadores movemos el país, tenemos el derecho de dirigir su destino. Las y los trabajadores tenemos el derecho y la necesidad de hacer nuestra propia política. Es posible cambiarlo todo y reorganizar la sociedad conforme a los intereses, no de un puñado de grandes capitalistas, sino de las grandes mayorías populares, no sólo en un país, sino a nivel internacional.






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