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Red Internacional

Inflación. Empezó en Gran Bretaña la mayor huelga ferroviaria en 30 años

La alta inflación y el costo de vida está llevando a huelgas y movilizaciones por aumento salarial en diversos sectores como docentes, salud y estatales. Pero este martes comenzó una huelga histórica, la más importante en 30 años, que ha paralizado el Reino Unido. Boris Johnson lanzó una política hostil hacia los trabajadores ferroviarios pero no puede romper la huelga que cuenta con la solidaridad y apoyo de diversos sectores, también jaqueados por la inflación.

Martes 21 de junio | Edición del día

Estaciones de trenes en el Reino Unido y del metro de Londres permanecían este martes cerradas o no operativas por la huelga de los trabajadores del sector en reclamo de mejoras salariales en el marco de un fuerte aumento de precios.

La inflación actual en el país asciende a 9,2 %, y podría llegar al 11 % este otoño, cuando habrá otro aumento de la energía. Ya hubo un 50 % de aumento en abril y habrá otro aumento, también del 50 % en octubre, cuando empieza a sentirse el frío.

Esta es la mayor huelga de trenes en el Reino Unido en más de 30 años, después de que el Sindicato nacional de trabajadores ferroviarios, marítimos y del transporte (RMT, en inglés) convocase una medida de fuerza para hoy, el 23 y el 25 de junio, en reclamo de mejoras con la gestora pública de la infraestructura Network Rail y los operadores privados de las líneas.

En las redes sociales se pueden ver cientos de fotos de los piquetes de trabajadoras y trabajadores garantizando el cierre frente a cada estación, taller o estación operativa.

Los trenes no circulan por Inglaterra, Escocia y Gales y a la medida se plegaron cerca de 40.000 trabajadores ferroviarios y 10.000 del metro de Londres.

Debido al cierre de estaciones del metro, se han formado largas filas en las paradas de los autobuses urbanos mientras que ha sido importante la demanda de taxis y se ha recomendado a los usuarios evitar viajar en la medida de lo posible.

En Londres, hay un servicio muy limitado de trenes del metro, ya que la mayor parte de las líneas no operan este martes.

El ministro británico de Transporte, Grant Shapps, se negó este martes a reunirse con los sindicatos del sector ferroviario, para resolver la disputa sobre salarios en el marco de la creciente inflación.

El Gobierno de Boris Johnson contraatacó buscando romper la huelga permitiendo que las empresas traigan personal de agencias y tercerizados, una medida que los sindicatos han denunciado como impracticable, insegura y potencialmente violatoria de la ley internacional. Sin embargo, hasta el momento Johnson no tuvo éxito y la huelga se mantiene firme.

El Gobierno también había anunciado que buscará la forma de determinar el servicio como esencial, para obligar a los operadores a ofrecer servicios mínimos en las huelgas, lo que ahora no ocurre. Este intento de debilitar la huelga busca desesperadamente frenar un proceso de luchas que se vienen sucediendo por aumentos de salarios ante la perdida de poder adquisitivo y que seguirá en el próximo período.

La histórica huelga ferroviaria de este martes confluyó con la de alrededor de 10.000 trabajadores del metro de Londres, que además reclaman por las pensiones y la pérdida de puestos de trabajo.

A esto se suman los empleados públicos. El gobierno está ofreciendo solo un 3 % de aumento salarial para este sector, donde el salario está congelado desde 2020, dejandolos muy por detrás del costo de vida.

En ese marco, miles de trabajadores agrupados en la federación de sindicatos TUC salieron a las calles de diversas regiones de Inglaterra y Gales este fin de semana. La protesta pasó por delante de Dowing Street, residencia oficial del jefe del Ejecutivo, y terminó frente al Palacio de Westminster, sede del Parlamento.

Por su parte el sindicato de docentes, National Education Union (NEU), declaró que si para el miércoles no recibían una oferta salarial que se acercara a la inflación, pondrían a votación entre sus 450.000 miembros la huelga, que sería en el otoño boreal, entre septiembre y octubre.

En tanto, trabajadoras y trabajadores del NHS (el sistema nacional de salud) tendrán un acuerdo salarial que será por debajo de la inflación, para el personal de enfermería esto significaría un recorte de un 10% en términos reales en sus ingresos, lo que ya provocó un malestar generalizado.

A trabajadores del sector público no le faltan motivos para ir a la huelga, la depreciación de los salarios afecta a millones de trabajadores que sirvieron en la primera línea de la pandemia. Este sector se enfrenta a tasas de crecimiento salarial mucho más lentas que las del país en general, ya que las cifras oficiales indican que los salarios del sector privado aumentan un 8,7% anual, frente a apenas un 1,6% en el sector público.

Los sindicatos estiman que los trabajadores británicos han perdido cerca de un tercio de su poder adquisitivo respecto a 2008 debido a la inflación y la falta de actualización de salarios, y aseguran que se trata del mayor retroceso de los "sueldos reales" desde 1830.

Como señalábamos en un artículo anterior, "La dinámica de esta situación y la predisposición de los trabajadores a pelear por sus derechos nos recuerda a lo que se conoció como el ’invierno del descontento’. Una oleada de luchas que tuvieron lugar en el invierno de 1978-1979 en el Reino Unido, en respuesta al intento del gobierno laborista de aquel entonces de imponer un techo salarial del 5%, en momentos de alta inflación".

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