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Red Internacional

Inversión de 1500 millones de dólares para blindar la frontera y compra de 20 mil toneladas de leche en polvo a EEUU, el compromiso dado a conocer por Ken Salazar, embajador estadounidense en México.

Jueves 14 de julio | 01:39

Después del foro realizado en el Instituto Cultural Mexicano en Washington, en el cual participaron empresarios de México y Estados Unidos junto con el presidente López Obrador y otros funcionarios, Ken Salazar se ufanó: “Por primera vez en la historia, hay un plan de inversiones en ambos lados, el estadounidense y el mexicano”.

Salazar destacó como una prioridad tener “fronteras seguras” entre ambos países, un día después de la reunión de López Obrador con Joe Biden, donde el mandatario mexicano solicitó, sin éxito, la ampliación del número de visados de trabajo temporal para migrantes de la región y abogó por la regularización de los migrantes sin papeles que residen en EEUU. Pero lo cierto es que, más allá de sus declaraciones, López Obrador, igual que sus predecesores, es un obediente aplicador de las políticas antimigrantes que ordena la Casa Blanca.

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Fue el secretario de Relaciones Exteriores, Marcelo Ebrard, quien dio a conocer que “las inversiones de empresas de EU en nuestro país que serán efectuadas entre esta fecha y 2024 suman ya 40 mil millones de dólares”.

Sin embargo, una vez hechos públicos los compromisos aceptados por el gobierno mexicano, en materia migratoria no hay ningún acuerdo nuevo. Quienes emprenden la peligrosa travesía hacia EEUU, hombres, mujeres y niñes, siguen expuestos a la brutalidad de las fuerzas represivas de ambos países, de los agentes migratorios y del crimen organizado.

Otay Mesa, el punto de conexión entre San Diego y Tijuana, será uno de los destinos de las inversiones, de especial relevancia para garantizar las cadenas de suministro. El plan es que el gobierno mexicano financie la construcción de infraestructura para un nuevo puesto fronterizo, Otay Mesa II.

La prioridad del imperialismo estadounidense es aceitar el libre transporte de mercancías a un lado y otro del río Bravo, mientras el gobierno de López Obrador, más allá de declaraciones y gestos políticos como la ausencia del presidente mexicano en la Cumbre de las Américas, mantiene su subordinación a Washington en materia económica y migratoria.

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La postal macabra del tráiler abandonado en Texas con más de 50 muertos, de niñes y adultos en centros de detención son consecuencia de que las y los migrantes que buscan llegar al gigante del norte huyendo de la violencia y la pobreza tienen vetada la entrada.

Hace falta que en México, Centroamérica y Estados Unidos se multipliquen las voces de trabajadores, mujeres y jóvenes que exijan libre tránsito y plenos derechos para todas y todos los migrantes.




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