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Red Internacional

Caba.Elecciones y crisis política, ¿de nuevo en la Ciudad de la furia?

Mientras se abre una crisis de gobierno la elección de la CABA sigue siendo eje de múltiples debates ¿Voto bronca o tendencia a la polarización? ¿Avanza la derecha? ¿Larreta es el ganador de estas elecciones? ¿Cómo se explica la gran elección de la izquierda? ¿Y ahora qué?

Patricio del Corro@Patriciodc

Jueves 16 de septiembre | Edición del día
🗳️ CLAVES ELECTORALES | Elecciones en CABA: ¿De nuevo en la ciudad de la furia? - YouTube

Este 12 de septiembre de los 2.550.000 electores habilitados votó el 70%, es un 7% y 224.000 votantes menos que hace dos años con una pandemia de por medio. Los votos nulos y blancos sumaron sólo el 3%. No parecen ser datos destacados de “voto bronca”, menos si vemos que el voto nulo + blanco fue de 5,5% en las PASO del 2019.

Lo que sí parece es que estamos ante un desgaste de las dos grandes coaliciones que no generan ningún entusiasmo en la población luego de sus fracasos en la gestión nacional. Ambas coaliciones apoyan un acuerdo con el FMI y un modelo centrado en el extractivismo, pero fuera de eso no parece haber ningún plan más allá de diversas formas de implementar el ajuste. Es una crisis de no proyectos donde por ahora las disputas se dirimen en peleas palaciegas y de internas. Esto está quedando expuesto particularmente dentro del peronismo en el gobierno, con una crisis política abierta y a cielo abierto.

Esta crisis y desgaste se expresó en un crecimiento de los “extremos” con Milei avanzando entre el espacio de las derechas y el Frente de Izquierda realizando su mejor elección de la historia en el distrito. La crisis que atraviesa el gobierno probablemente solo profundice este camino.

¿En esta situación, qué lectura se puede hacer de las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires?

Juntos y Milei se repartieron los votos de la derecha

Larreta como armador del espacio de Juntos y Maria Eugenia Vidal como flamante repatriada lograron mantener la elección en su bastión dentro de márgenes “aceptables”. Especialmente si vemos que muchos oficialismos sufrieron duras derrotas, sobre todo los que forman parte del gobierno de Alberto Fernandez. Sin embargo, comparado con las PASO del 2017 (última legislativa) pierde un 2% sobre los votos válidos y (ojo con esto) 100.000 votantes.

El problema para Larreta tiene dos ejes: por un lado la absorción que hizo Cambiemos de la UCR de la Ciudad y de Martín Lousteau, que en el 2017 había sacado el 13% (248.000 votos), lo deja ahora con un competidor dentro de Juntos, sin que eso le haya ampliado sus votos. Por el otro, se le ha abierto un flanco a derecha, flanco que había buscado cerrar vetando a Patricia Bullrich para la interna. Luego, frente a la candidatura de Javier Milei, tuvo que repatriar a otro ex funcionario de La Alianza, Lopez Murphy, quien logró posicionarse bien en la interna con un 23%. Aún así no evitó que a su derecha se fortaleciera la lista de los mal llamados “libertarios” y corre el riesgo de no poder retener los votos de su interna.

Abrazo Bullrich Milei

Evidentemente ningún “antisistema” se abrazaría con quien fue funcionaria de cuanto gobierno pudo, también es raro ese mote para un economista que trabaja para el Grupo de Eduardo Eurnekián quien ha logrado su fortuna en base a la obra pública y los negocios con el Estado.

Por si no fuera suficiente el humo vendido hasta ahora con este personaje, post elecciones todo el arco político de los partidos tradicionales intenta vender su crecimiento como una cuco novedoso. Hacen esto incluso sosteniendo que creció con votantes de la izquierda porque disputaba una interpelación a la “rebeldía”. Lo gracioso es que algunos medios insistieron con esto esta semana, cuando es sabido que el Frente de Izquierda hizo la mejor votación en su década de existencia y la izquierda de conjunto logró un 11%, número muy similar al espacio de Milei.

Si a nivel nacional la derecha fue la que más capitalizó la derrota del gobierno, en la Ciudad el movimiento más importante fue una radicalización de la propia derecha, más que el crecimiento de su espacio de conjunto, mucho menor de lo que se quiere instalar. El espacio de Cambiemos junto a otras listas desde hace años conforman alrededor de un 60% de votos de derecha o centroderecha en la Ciudad. La cuenta no es muy sofisticada: el peronismo/kirchnerismo mantuvo su espacio de anteriores legislativas y la izquierda amplía el suyo . Podemos también compararlo con el espacio de derecha y centro derecha de las PASO del 2019: Milei obtuvo 238.000 votos, muy similar a la suma de la caída de votantes de Cambiemos + los votos Espert y Lavagna en 2019 que suman 241.800 votos.

Milei es un balance por derecha del fracaso del gobierno de Macri y también una reacción enorme al enorme movimiento de mujeres y por la diversidad. No hay que olvidar que el discurso contra el derecho al aborto y los derechos de la diversidad son algo que el economista incorporó recientemente. ¿Puede haber sumado parte de “voto bronca”? Probablemente, pero centralmente sobre estos sectores. Por ahora la realidad es que se trata de un sector de derecha porteña sin peso en ninguna estructura ni organización.

El peronismo de la Ciudad volvió a “situación Filmus”

Luego de conquistar un 32% en las presidenciales del 2019, el peronismo de la Ciudad volvió a sus números habituales. La caída muestra la debacle que se vió a nivel nacional entre las expectativas con las que votaron sectores de masas en el 2019 para revertir el desastre macrista y la realidad del gobierno de Fernandez. Perdieron 175.000 votos y un 13%. El dato clave es que de la ilusión se pasó a la decepción y la bronca.

No sirvió la estrategia de elegir como candidato a Leandro Santoro, jugándose a mantener ese espacio más amplio con una figura proveniente del radicalismo y un discurso que buscaba empatizar con parte de ese histórico sector de la Ciudad. Tampoco mostrarse amigable con los medios ligados a la derecha y levantar un discurso a favor de darle Taser a la policía de la Ciudad (destacada por infiltrar y reprimir protestas, o sectores populares como los manteros), apoyar la baja en la edad de imputabilidad, saludar los “códigos” de Patricia Bullrich y hablar de su cercanía con Sergio Berni.

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Un peronismo que en la Legislatura ha ayudado a que el macrismo saque cada ley que quiso sin oposición y cuyas conducciones sindicales han optado por la tregua. Que Alejandro Amor, histórico dirigente de Sutecba, encabece la lista de legisladores fue un dato tan relevante como la bronca de quiénes confiaron en que habría “representantes populares” en esta lista.

El modelo del peronismo porteño es cogobernar con Cambiemos en la Ciudad todo el año y por eso cada dos años elige un candidato con “obsolescencia programada” (mientras siguen los negocios de Larreta). Ni Fimus, ni Lammens, ni Santoro han sido elegidos por su peso orgánico en algún sector de la ciudad, ni por estar referenciado con alguna lucha o reclamo importante. En el caso de Santoro fue elegido por su verba encendida que antes apuntaba contra Cristina para luego convertirse (no se sabe hasta cuándo) en espada mediática de Alberto. Está claro que ninguno de ellos puede expresar una voluntad de enfrentar a la derecha, más bien lo contrario.

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De hecho, si la primera respuesta al resultado electoral fue ensayar un discurso de “más unidad del peronismo” para enfrentar a la derecha queda demostrado que la “unidad” es solo un eslogan electoral y abren una duda en sus votantes ¿a quién fortalecen votando al peronismo en la ciudad? ¿Para qué bando jugarán los Tombolini, las Marziotta, los Amor?

La izquierda ante una oportunidad

La gran elección de la izquierda es la otra parte de una tendencia a la polarización que se ve a nivel nacional y también en la CABA. Los grandes medios le dan aire al 13% de Milei pero no tanto al 11% que la izquierda saca de conjunto, con el Frente de Izquierda siendo por lejos el principal espacio del sector con más del 6% y metiéndose en la pelea por la conquista de una de las 13 bancas que se disputarán para el Congreso. El Frente de Izquierda aumenta sus porcentajes y crece en votos absolutos, de 72.000 en las PASO de 2017 a casi 109.000. También ha sido un reconocimiento a la pelea por la unidad de toda la izquierda clasista por la que venimos peleando desde hace años.

Quienes llamaron a no votar a la izquierda para sumar algún punto más al peronismo porteño o a dispersar el voto dentro de la izquierda deberían (deberán) pensar qué hubiera pasado si en este escenario el Frente de Izquierda no hubiera hecho una gran elección negándose a entrar en el juego de la derechización de la agenda.

Porque esta elección también expresa el trabajo cotidiano en sectores como educación, en salud peleando junto a las enfermeras, en los barrios populares, en estatales, en transporte, en telefónicos, en las luchas contra el extractivismo urbano, en la enorme lucha de las mujeres y a la histórica pelea contra la represión y la impunidad. Estas luchas tienen nombres concretos LATAM, Garbarino, EMA, ferroviarios, donde al igual que en enfermería el rol de las conducciones sindicales peronistas fue de entrega lisa y llana.

El apoyo expresado particularmente en la candidatura de Myriam Bregman ha reflejado el rol de la izquierda en estas luchas, al igual que en el terreno de la cultura, los derechos de las mujeres, la diversidad, contra la represión y hasta el deporte.

Pero no solo ha sido un reconocimiento, también fue un “shock de fuerza” para esos sectores que ven la gran elección de la izquierda como contrapeso a la derecha y que también fortalece sus luchas. Cientos de mensajes llegaban desde el domingo a la noche expresando este ánimo.

Un balance distinto será si en noviembre la izquierda entra al Congreso e incluso aumenta su votación. Frente a un congreso que se preparara para votar los ajuste del FMI y la presencia de una derecha desfachatada en búsqueda de girar todo debate a la derecha, la asunción de Myriam Bregman es una respuesta concreta y totalmente distinta a si quien logra ingresar es Tombolini, hablar Fernando Iglesias u otro pseudolibretario (quienes competirán por esas bancas). Mucho más si pensamos en la posibilidad de que la asunción de Bregman se dé junto a la de nuestro compañero de Jujuy Alejandro Vilca, Nicolás del Caño y Romina del Plá. Por eso mismo también es necesario redoblar el llamado a la unidad, es un hecho que Luis Zamora no compite hoy por ingresar al Congreso aunque sí puede obstaculizar nuevamente el ingreso del FIT. Necesitamos concentrar el voto en el Frente de Izquierda Unidad, que es quién puede ingresar al Congreso y plasmar esa fuerza también en las calles. Quien plantea un programa de conjunto para una salida a esta crisis en favor de las mayorías trabajadoras.

Hay fuerzas dispuestas a enfrentar la derechización y un fortalecimiento del FIT será el único dato a la izquierda que podría marcar esta elección en la ciudad y a nivel nacional. Si la bronca por ahora se ha expresado más en las urnas que en las calles no hay dudas que frente al desembarco del FMI y la voluntad de avanzar contra los derechos de los trabajadores es en las calles donde la izquierda se propone hacer sentir la fuerza que haya acumulado.

La tarea está planteada, salir ofensivamente a dar la pelea y todas las fuerzas son necesarias, empezando por ayudarnos a discutir estas ideas con muches más.




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