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Red Internacional

Estado español. El presidente español Pedro Sánchez anuncia medidas para maquillar la crisis y la inflación

En su discurso que abrió en el Parlamento español el Debate sobre el Estado de la Nación, que no se celebraba desde hace siete años, en el contexto es la crisis inflacionaria, energética, migratoria, la Guerra de Ucrania y el rearme imperialista, mientras la oposición de derecha mejora en proyección electoral.

Martes 12 de julio | Edición del día

Los días 12, 13 y 14 de julio se realiza el Debate del Estado de la Nación en el Congreso de los Diputados español. Este martes por la mañana daba comienzo con el discurso del presidente Pedro Sánchez, donde ha revindicado la gestión de su Gobierno. El dirigente del PSOE (Partido Socialista) ha lanzado algunos titulares para dejar claro que su mandato es “progresista” y que “estamos saliendo reforzados de la crisis”.

Con las próximas elecciones generales previstas para noviembre de 2023, Sánchez busca reforzarse políticamente, ante el desgaste de su Gobierno, las crisis en la coalición con Unidas Podemos y, sobre todo, ante los malos resultados electorales en Comunidades como Castilla y León y las más recientes de Andalucía, que parecen anticipar un giro electoral a la derecha que supondría la caída del Ejecutivo español.

Por ello en su discurso inaugural el Presidente ha tratado de marcar distancias con la derecha del PP (Partido Popular), en un intento de “giro a la izquierda”. De esta manera, no sólo ha querido reivindicar su gestión durante la crisis de la pandemia, con la “recuperación” económica y del empleo “en tan sólo 20 meses”, sino también anunciar nuevas medidas “sociales” para que queden en los titulares de prensa: el aumento de becas de 100 euros a estudiantes menores de 16 años, bonificaciones en transporte ferroviario de Renfe o nuevos impuestos a las compañías energéticas y a bancos.

Medidas que tienen más impacto por el anuncio que por su efecto real, como sucedió en su momento con el Ingreso Mínimo Vital, también recordado en el discurso. Pero que son absolutamente insuficientes en el contexto actual de inflación y de pérdida permanente de nivel adquisitivo de la clase trabajadora y los sectores populares. El propio incremento en el gasto militar ya se va a tragar los 2.000 millones que se esperan recaudar de impuestos a las energéticas y los 1.500 millones a los bancos. Un gasto militar extraordinario que es maquillado como una “inversión en industria” y en “puestos de trabajo” por el propio Sánchez.

El grueso de las medidas del presidente Sánchez son las derivadas de los Fondos Europeos, como bien él mismo ha querido recalcar a lo largo de su intervención. Nada más y nada menos que 77 mil millones de euros que inyecta la Unión Europea en la economía española a modo de rescate empresarial. Con grandes empresas como como Ferrovial, Inditex o Iberdrola como las principales beneficiarias. Pero Sánchez y su Gobierno nos presentan esto como una hoja de ruta “progresista”.

Tras su intervención, se sucederán las réplicas del resto de formaciones políticas con representación parlamentaria. Así que estos días no sólo los precios van a inflarse, sino también los discursos y el “ruido” parlamentario.

Siete años desde el último Debate

El Debate de la Nación es una costumbre parlamentaria introducida por el gobierno de Felipe González en 1983 y que se realiza de forma anual, salvo interrupciones por procesos electores, y sin ser obligatoria su realización. Es el Gobierno el que debe decidir su convocatoria, con la finalidad de discutir en el Congreso de los Diputados la orientación y balance su política y, siendo el propio Ejecutivo, quién establece los temas o áreas a abordar.

El 24 y 25 de febrero de 2015 fue la fecha en la que se celebró el último Debate con el PP y el expresidente Mariano Rajoy. Desde entonces, los últimos años de gobierno de Rajoy y los primeros de Sánchez, estuvieron atravesados por procesos electorales, mociones de censura, repeticiones de elecciones hasta la estabilización con la actual legislatura con la coalición del PSOE y Unidas Podemos a comienzos de 2020.

En estos dos años y medio, sin elecciones generales, el Gobierno no ha realizado el Debate considerando la “situación inédita de situaciones adversas”: como la pandemia del coronavirus ese mismo año 2020, la erupción del volcán de La Palma el 2021 y por la Guerra en Ucrania iniciada a comienzos de este año.

Sánchez se pone la careta “progresista”

El objetivo de este Debate para Sánchez es claro, ganar terreno político con respecto a un PP que recupera posiciones. El PP cierra filas en torno a Alberto Núñez Feijóo y en las elecciones locales de Andalucía ha salido reforzado con el éxito electoral no sólo frente al PSOE y la izquierda gubernamental de Podemos o IU, sino también ante la extrema derecha de Vox.

Es por esto que Sánchez se ha puesto su careta más “progresista”, con referencias en su discurso al aborto, a la eutanasia, al ecologismo, apelando a medidas sociales que son resultado de décadas de lucha, pero que el PSOE siempre trata de apropiarse y desvirtuar, para distinguirse en su histórica lucha bipartidista con el PP.

Si hace tan sólo unos días atrás Sánchez felicitaba la represión que dejó decenas de migrantes muertos en Melilla y presidía la Cumbre de la OTAN en Madrid, la mayor reunión imperialista del mundo, hoy su discurso trataba de mostrar una cara “progre”.

Más allá de discursos, lo que existe es un consenso neoliberal e imperialista

En su discurso, Sánchez también ha hecho alusiones a que la política del PP y las derechas al frente de la pandemia y la crisis hubiera sido muy diferente y peor. Reivindicando la política de los ERTEs (Expediente de Regulación Temporal de Empleo, un despido colectivo temporal, en el que la empresa suspende temporalmente los contratos de trabajo) o del Ingreso Mínimo Vital, lo que ha permitido “repartir las cargas” de las crisis y salir reforzados.

Sin embargo, más allá de la retórica “progresista”, la política del Gobierno de PSOE y Unidas Podemos se ha diferenciado muy poco respecto a otros gobiernos neoliberales europeos, como los del francés Emmanuel Macron o la alemana Angela Merkel, aplicando los mismos mecanismos de gestión policial de la pandemia y de rescate a las grandes empresas.

Lo mismo podríamos decir con respecto a la Guerra en Ucrania, donde los distintos gobiernos de la Unión Europea son parte de un consenso militarista e imperialista, como parte de la OTAN, basado en la injerencia en el conflicto con fines puramente geoestratégicos y en las políticas de rearme. El propio Sánchez hacía referencias a la necesidad de enfrentar la “autocracia de Putin” y de “estar del lado correcto de la historia”, cuando mantiene una estrecha alianza con la autocracia de Marruecos para que actúe de gendarme en la Frontera Sur, mientras pisotean el derecho de autodeterminación al Sáhara Occidental.

Las referencias en la intervención a la “autonomía energética e industrial”, en relación a proyectos como el “coche eléctrico” y la fabricación en el Estado español de baterías y microchips, es la agenda imperialista y de las grandes multinacionales en un contexto de mayores conflictos y crisis mundiales. Son las conclusiones que están sacando de la actual crisis energética y de los cuellos de botella en la cadena de suministros, revirtiendo la deslocalización de algunos sectores estratégicos. No tiene nada de “progresista” ni de “ecologista”.

De fondo, existe entre las derechas y el Gobierno un consenso neoliberal e imperialista con respecto a cuestiones centrales de la economía, la Guerra en Ucrania, la Monarquía o la política fronteriza, mientras Unidas Podemos cumple un rol funcional a las políticas del PSOE y es parte del propio Gobierno.

Un Gobierno que le abre el paso a la derecha

Este Debate del Estado de la Nación tiene un claro tono de precampaña electoral, con los distintos partidos de Gobierno y oposición reubicándose políticamente en sus discursos y estrategias. Y si Sánchez ha revindicado su balance de legislatura, su mayor baza electoral es la de presentarse como la “alternativa” a un gobierno de derecha del PP, o incluso del PP y el ultraderechista Vox.

El mayor “éxito” del Gobierno de Sánchez ha sido contener las crisis y mantener la paz social en este contexto, para lo cual ha contado con la complicidad de Unidas Podemos en la coalición, así como de la burocracia sindical de CCOO (Confederación Sindical de Comisiones Obreras) y UGT (Unión General de Trabajadores). ¿Será suficiente para renovar legislatura el próximo año? La elección en Andalucía ya nos da un indicio.

En cualquier caso, lo que debemos destacar es que con el Gobierno “progresista” ya se han aplicado, se aplican y se van a seguir aplicando políticas de derecha, siendo la OTAN y el rearme imperialista, o la masacre en Melilla, los más recientes ejemplos. En este escenario de guerras y crisis, es urgente enfrentar con todo a un Gobierno no que da salida a la clase obrera y los sectores populares, sino que mantiene los intereses de las grandes empresas y las políticas imperialistas, y que termina desmoralizando y abrirle el paso a la derecha.


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