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Red Internacional

ECONOMÍA CHILE.El milagro chileno: la economía registra su peor caída desde 1982 y empresarios obtienen millonarias ganancias

Chile registra su peor caída de la economía desde 1982 y contracción deja nuestra economía al borde de la recesión.

Joaquín RomeroSantiago de Chile

Martes 2 de febrero | Edición del día

El nuevo ministro de hacienda, Rodrigo Cerda, declaró lo evidente: “El año 2020 fue un año complejo por igual para todos nuestros compatriotas. Sin embargo, parafraseando a Orwell, algunos compatriotas son más iguales que otros”.

El año 2020 Chile registró una caída del 5,78%, es decir, la economía nacional sufrió una contracción que prácticamente es una recesión . Estos resultados son los peores desde el año 1982, impulsado principalmente por el descenso del sector minero, que cayó un 9,2%. El crecimiento observado en el último tramo del año no fue suficiente para contener la caída. Así, el descenso de la minería empujó consigo a la producción de bienes que cayó en un 2,4% y los servicios cayeron en un 2,1%.

Los resultados de esta crisis los han sentido las familias trabajadoras durante todo el año. El desempleo se mantiene en los dos dígitos. La capacidad de consumo de la población se mantiene a costa de sacrificar los ahorros previsionales con dos retiros de fondos de las AFP. Esto explica que el comercio creciera en un 10,8% empujando a la manufactura a crecer un 2,2%. Acá fue donde el ex ministro y ahora candidato presidencial, Ignacio Briones, centró sus esperanzas. Pero la caída de la minería fue mucho mayor que la proyectada por el gobierno.

Esta capacidad de consumo artificial creada con el retiro de las AFP, que fue la apuesta de la clase empresarial para sortear la crisis económica y sanitaria, tampoco tiene proyecciones seguras de mantenerse en el tiempo. La caída de la economía implicaría que Chile tendría que crecer el doble en un año para recuperarse del golpe del 2020. ¿Cómo resistirá la población cuando en su mayoría han vaciado sus fondos previsionales y muchos no tienen perspectiva de recuperarlos el próximo año?

Capitalismo para los trabajadores, Socialismo para los Empresarios.

Pero las malas noticias para millones de trabajadores en Chile no lo son para los principales millonarios del país, quienes han obtenido jugosas ganancias este año. El grupo Luksic aumentó sus ganancias en un 84%; Ponce Lerou, ligado al financiamiento ilegal de la política, aumentó su patrimonio de 1.700 millones de dólares a principios del 2020 a 3.500 millones de dólares; Piñera aumentó en un 10%; Angelini un 30%; y el grupo Saieh aumentó en un 15,3%.

Este es el milagro chileno. Un modelo económico que somete a las y los trabajadores al capitalismo más extremo, sin ningún tipo de ayuda estatal y obligados a competir por un empleo, mientras le entrega un conveniente socialismo para los ricos que se quedan con el grueso de los recursos estatales que les son entregados como “estímulos” para mantener la actividad económica.

No olvidemos que a mediados de año oposición y gobierno pactaron entregar millonarios recursos como subsidio al empleo que se llevaron casi todo el presupuesto nacional aprobado para el 2021. Sin embargo, este acuerdo de nada sirvió para empujar el crecimiento económico.

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Como la recuperación económica no se avizora para el corto plazo y dadas las expectativas de la población de que el proceso constitucional pueda modificar estructuralmente este modelo, los empresarios se preparan para evitar que esta gallina de los huevos de oro se les vaya de las manos.

Las soluciones que ofrecen los expertos económicos consisten en atraer inversiones extranjeras, dada la incapacidad de la economía chilena de crecer con sus propias fuerzas, reduciendo el gasto público para que el Estado no compita y haga más atractivo el mercado chileno a las grandes trasnacionales.

Por ejemplo, no realizando inversión en salud, educación, vivienda, infraestructura pública para el suministro de servicios básicos, para que así un privado pueda hacerlo sin ningún tipo de inconveniente y sometiendo a cláusulas abusivas a los usuarios de ese servicio, convirtiendo en bienes de consumo aquello que debería ser un derecho.

La guinda de la torta, para resguardar las ganancias de los multimillonarios, la entrega Alfonso Swett, ex presidente de la CPC, al proponer crear un “estatuto especial” para que la Convención Constitucional no afecte las inversiones privadas.

La caída de la economía chilena ha sido una tendencia estructural de la última década y que ha sido acompañada por el periodo de movilizaciones estudiantiles, sociales y sindicales frente al agotamiento del modelo neoliberal junto a su capacidad de ampliar y sostener la capacidad de consumo de la población sin precarizarla al mismo tiempo.

La única salida

La derecha y la concertación no han sido capaces de explicar cómo enfrentar esta caída estructural de la economía más que con las recetas señaladas arriba: profundizar la entrega de nuestras riquezas a los capitales trasnacionales para beneficiar a un puñado de capitalistas locales que actúan de “intermediarios” entre Chile y las potencias económicas.

El Frente Amplio y el PC proponen medidas distributivas utópicas. Garantizar derechos sociales financiados de buena voluntad por los empresarios. Pero ya vimos con el retiro del 10% de la AFP que las únicas ayudas que los empresarios entregan de “buena voluntad” son aquellas que finalmente terminan pagando igual los propios trabajadores. Así es como mantienen sus exorbitantes ganancias.

Desde el Partido de Trabajadores Revolucionarios proponemos una tercera alternativa: imponer mediante la organización y movilización de la clase trabajadora un plan económico que sustraiga de los empresarios las decisiones del curso de la crisis y la pandemia. Sin afectar sus ganancias no hay solución alguna a la crisis actual y esto no ocurrirá de buena voluntad sin que intenten pasarnos gato por liebre.

Para enfrentar la crisis económica chilena es clave garantizar a las familias trabajadoras un aumento en su nivel de consumo que les permita asegurar su propia subsistencia sin tener que endeudarse. Servicios básicos como salud, vivienda, transporte, agua, luz y educación debieran ser gratuitos y todas las deudas contraídas por estos servicios deberían ser condonadas. Todo esto acompañado de un alza del salario mínimo y la entrega de bonos de emergencia financiado con impuestos a las ganancias millonarias de los superricos chilenos.

Antes de que comiencen a arrojarnos el rosario de acusaciones de “chavismo”, los economistas liberales nos dirán que tal política implica disparar la inflación al punto de despojar de valor los salarios, porque todo incremento de la capacidad de consumo debe traer aparejado un incremento en la productividad: La única manera sería que los trabajadores aumentaran su jornada laboral para costearse esto “excesos”.

Sin embargo, las cifras económicas nos muestran que la “baja productividad” está precisamente en la administración de recursos naturales tan importante como los mineros. Es la gestión de los capitalistas la que hizo caer en un 9,2% a la minería, dado que les impulsa la ganancia fácil que obtienen especulando con nuestras vidas en los mercados internacionales y no hacer crecer la economía chilena. Por lo mismo, para “aumentar la productividad” todos los recursos naturales deben ser nacionalizados bajo control de los trabajadores para que la riqueza generada se reparta y no se concentre en las manos de unos pocos.

Las crisis económicas sin duda exponen a la población a sufrir innumerables penurias y privaciones. Pero también, muestran que la incapacidad de los capitalistas para seguir administrando la sociedad. Para que la crisis no la paguemos las y los trabajadores, es momento de que tomemos en nuestras manos la administración de la sociedad y la dirijamos en beneficio de todos y no de unos pocos.




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