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Red Internacional

REGRESO A CLASES.El magisterio debe decir no a las clases presenciales en semáforo rojo

Es urgente que los miles de trabajadores de la educación de todos los niveles tengamos una posición clara frente al regreso a clases pese al semáforo epidemiológico en rojo, como lo proponen las autoridades educativas.

Sábado 7 de agosto | 00:07

En una reunión entre integrantes del Gabinete Federal y autoridades federales, anunciaron el cambio de educación a actividad especial, lo cual supone abrir las escuelas aún en semáforo rojo.

El día de ayer tuvo lugar una reunión entre integrantes del Gabinete del gobierno de Andrés Manuel López para tratar temas relativos a las acciones del gobierno frente a la pendamia de covid-19, a la que acudieron Hugo López-Gatell, Delfina Gómez, Luis Alcocer, Miguel Torruco, Olga Sánchez Cordero, Tatiana Clouthier, Claudia Sheinbaum, entre otras autoridades federales.

Entre los principales temas que se discutieron fue acordar nuevas medidas para el regreso estratégico a las actividades presenciales tanto económicas y educativas.

Fue especialmente en el ámbito educativo donde los distintas autoridades gubernamentales, hicieron referencia.

Olga Sánchez Cordero, secretaria de Gobernación, señalo que “Es impostergable el regreso voluntario a las escuelas de las y los estudiantes, sabemos que la pandemia ha transformado las dinámicas sociales, ha adquirido matices que no hubiéramos siquiera imaginado previamente” . También hizo mención sobre los impactos de la pandemia en el ámbito familiar, destacando que han sido principalmente las mujeres sobre quienes han recaído los trabajos educativos y de cuidado.

Por su parte Hugo López, subsecretario de Salud adelantó que la educación será considerada una actividad esencial y prioritaria para su reapertura, por lo que no estará sujeta al semáforo epidemiológico y a ninguna restricción, lo cual se hará público próximamente en el Diario Oficial de la Federación. Asimismo señalo el aumento de hospitalizaciones en esta tercera ola de contagios, mientras contradictoriamente aseguró que “no existe demostración clara de que al abrir las escuelas va a haber grandes brotes”.

“Esto nos va a llevar a la necesidad de una enmienda al semáforo. En la conversación con la maestra Delfina Gómez y el equipo de la SEP identificamos que efectivamente requiere que liberemos la posibilidad legal de la SEP de poder llamar a las aulas cuando se tiene semáforos superiores al amarillo”, señaló el subsecretario.

Por su parte, Delfina Gómez aseguró que se mantiene un diálogo con el SNTE para garantizar la apertura segura de aulas el próximo lunes 30 de agosto.

Leer: AMLO exige regreso a clases presenciales a toda costa

Esto se da en línea con las declaraciones previas de Andrés Manual sobre el próximo ciclo escolar cuando señalo en una conferencia que “Vamos a reiniciar las clases, va a iniciar el nuevo ciclo escolar a finales de agosto, llueve, truene o relampaguee. No vamos a mantener cerradas las escuelas ya fue bastante”. Y señaló que son sus adversarios quienes siempre dicen “no”.

¿Qué regreso a clases necesitamos?

Por un lado, el tema de la sobre carga laboral en las mujeres no sólo es el ámbito familiar, pues sabemos que son las mujeres quienes están principalmente frente a las tareas de cuidados en la casa como en los hospitales, sino que también el sector educativo es un sector donde la mayoría son mujeres y sobre quienes ha recaído principalmente la extensión de las jornadas de trabajo, con un plan de educación virtual, “Aprende en Casa” que nunca incluyó a los docentes para su elaboración, dejó fuera a miles de niñes por no tener las condiciones necesarias y tampoco implicó una continuidad en los aprendizajes escolares. En este panorama, as afectaciones de la pandemia en el terreno educativo son innumerables lo que conlleva una reflexión profunda sobre ¿cómo hacer frente a esta situación con múltiples aristas que afecta a niñés, adolescentes, jóvenes, maestros, madres y padres de familia?

Han sido justamente las madres de familia junto a padres. maestras y maestros quienes se opusieron al regreso a clases presenciales anunciado por la SEP en junio, sin que existan las condiciones de seguridad que no expongan la vida de las comunidades universitarias; ante lo cual ahora el gobierno se posiciona en contra con la apertura de las escuelas aún en semáforo rojo.

La reapertura de las escuelas en México abre un intenso debate sobre cuáles deben ser la condiciones para el regreso, al que también participan los organismos internacionales como la UNESCO, UNICEF, BM, instando a los gobiernos al regreso a clases presenciales, pues supone una de las sectores fundamentales que integra a millones de estudiantes, trabajadores y maestros así como las actividades económicas que genera, pero esto no puede ser bajo la lógica de los sectores esenciales que han sido fundamentados por motivos principalmente económicos, poniendo en riesgo y causando miles de decesos.

Sin duda son incalculables los impactos en el terreno educativo que ha traído la pandemia, como en otros rubros de la vida cotidiana mermada por la crisis económica, sin embargo, la urgencia a la que llama el gobierno no puede pasar por alto un plan que realmente este a la altura de no exponer la vida de miles de personas que integran las comunidades educativas, en medio de la tercera ola de contagios.

La urgencia por recuperar los conocimientos y aprendizajes sobre los cuales agita el gobierno para avalar el regreso a clases, no pueden ser en detrimento de la salud y de la vida. Esto ya lo hemos aprendido durante la pandemia con cómo han sido manejados los criterios administrativos de la pandemia que hoy para la reapertura de las escuelas se traducen en una “enmienda” para el gobierno.

Incluso basta ver que no hay ningún diagnóstico de la SEP sobre las afectaciones de la pandemia, la infraestructura y adecuación de espacios, así como un conjunto de medidas que no sean un plan administrativo más., que por supuesto también con llevan un aumento al presupuesto a la educación.

Para llevar a cabo las acciones necesarias para el regreso seguro se requiere un plan que tenga como base atender las necesidades de las comunidades educativas, lo cual implica la vacunación de toda la población; becas universales para los estudiantes para alimentación, trasporte y cobertura de materiales; adecuación y rehabilitación de la infraestructura de las escuelas que por años han sido abandonadas y no cuentan incluso con servicios básicos como agua y, garantizar los insumos de higiene y seguridad en todas las escuelas.




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