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El examen de la UAM será en línea: entre la tecnología y la exclusión

Durante la última semana del mes de julio la Universidad Autónoma Metropolitana aplicará de manera virtual el examen de selección para ingresar a esta casa de estudios. Mientras tanto la UNAM y el IPN aseguran que su examen será presencial.

Viernes 10 de julio | 19:59

Originalmente sería el 23 y 24 de mayo cuando la Universidad Autónoma Metropolitana realizaría su proceso de selección, sin embargo, ante la irrupción de la pandemia por coronavirus, decidió aplazarse la fecha hasta que las condiciones lo permitieran. Parece que para las autoridades de la UAM ese momento ha llegado.

Fue hasta los primeros días de Julio y después de largos meses de confinamiento en la Ciudad de México que la UAM informó el nuevo cronograma para la aplicación de su examen de admisión.

Para su aplicación, previo a los días del examen, los aspirantes deberán cumplir con algunos requisitos para actualizar datos, instalar el software para aplicar el examen y la elaboración de un examen prueba con carácter obligatorio.

En los días que siguieron al anuncio por parte de la UAM, diversos medios de comunicación retomaron la noticia y en algunos casos la presentan como un ejemplo de lo que la innovación y las nuevas tecnologías tienen para el futuro de la educación.

Es un hecho consumado que uno de los efectos de la pandemia fue la extensión en el uso de internet y plataformas digitales. En el caso de la educación, en todos los niveles educativos, las clases en línea y el uso de plataformas como Zoom, Google Meet o Google Classroom se convirtieron en una nueva realidad para cientos de miles de estudiantes.

Las universidades imparten cátedra a través de videoconferencias, en algunos casos hay conferencias y actividades extracurriculares que siguen el mismo camino. Sin duda el presente nos alcanza de maneras poco previstas. Miles de estudiantes y profesores tuvieron que adaptarse de la noche a la mañana a una manera distinta de enseñar y aprender.

La novedad en formas y escenarios, sin embargo, oculta que el uso de tecnologías aplicadas a la educación amplía la brecha de exclusión y desigualdad para millones de personas.

Aumentan los requisitos aumenta la exclusión

Los meses de pandemia no deben hacernos olvidar que en la zona metropolitana cada año quedan fuera de la educación superior poco más de 200 mil aspirantes. Las razones son muchas y pocas tienen que ver con motivos solamente académicos.

La pobreza, la desigualdad, el deterioro de todo el sistema educativo y el presupuesto insuficiente son los ejes sobre los que camina el rechazo de miles de personas que desean ingresar a la educación universitaria.

Si eso no es suficiente, ahora debemos sumar que, para presentar el examen de admisión a la UAM no basta con acreditar que se aprobó el bachillerato o que se cumplieron los trámites en tiempo y forma. No. Ahora es necesario tener una computadora en casa y pagar un servicio de Internet.

Según la página de la UAM, el equipo para presentar el examen debe tener cámara, micrófono y bocinas, debe tener sistema operativo Windows 8 o superior, o sistema MacOsX 10.2 o superior; también 4Gb de memoria RAM y al menos 200 Mb libres en el disco duro.

Estos requisitos pueden parecer algo mínimo, pero ¿qué pasa si un aspirante solo tiene una pc que ya acumula años de trabajo, que va lenta y que tiene los requisitos solicitados? o ¿qué pasará si en casa se dejó de pagar el teléfono y el Internet por que los despidos cobraron factura en la familia?

El no poseer un equipo adecuado se convierte en un nuevo candado para excluir de la educación superior a los sectores populares que, dicho sea de paso, son precisamente los más golpeados por la crisis económica y sanitaria.

Pero ¿qué hacer? Todo lo anterior no oculta el hecho de que necesitamos tomar todas las medidas necesarias para proteger la vida y la salud de los trabajadores del sector educativo y a los estudiantes de todas las escuelas.

Nuestra crítica no es a la implementación de nuevas tecnologías. Nuestra crítica apunta contra las condiciones de precariedad que éste y otros gobiernos, en los hechos, no han asumido como prioritarias. Si lo que faltan son computadoras y acceso a Internet, debe garantizarse que cada aspirante y estudiante acceda a ellos.

Si hacen falta recursos para garantizar condiciones dignas de empleo y estudio el presupuesto debe ampliarse. Es un sinsentido que mientras escuelas y hospitales no cuentan con lo básico para su funcionamiento, el gobierno destine millones de dólares al pago de la ilegítima deuda externa o al financiamiento de la guardia nacional que solo ha servido para reprimir migrantes en la frontera sur. Que el gobierno decida armar a un soldado antes que a un estudiante con una computadora muestra muy bien en dónde están sus prioridades.






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