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Red Internacional

El despido de Luz María es un caso testigo de la precarización femenina en las dependencias de gobierno de la Ciudad de México. Junto a ella despidieron a decenas de trabajadoras contratadas vía outsourcing por recortes presupuestales.

Viernes 26 de marzo | 19:46

Marzo es un gran mes para las mujeres, es un enorme recordatorio para seguir luchando por nuestros derechos, así ganamos la calle el pasado 8 de marzo. Pero también es un mes donde los gobiernos anuncian políticas públicas a favor de las mujeres y retoman el discurso sobre nuestros derechos; sin embargo, los derechos de las trabajadoras en las dependencias de gobierno son violentados sistemáticamente. Aquí un caso testigo.

El rostro de la precarización femenina en el DIF CDMX

Luz María fue despedida a principios de este año del Sistema Integral para el Desarrollo de la Familia de la Ciudad de la Ciudad de México (DIF-CDMX). Su historia da cuenta de una década de atropellos a sus derechos laborales, ella fue integrada a trabajar vía una empresa outsourcing, trabajando de lunes a sábado hasta 14hrs por día, muchas veces sin seguridad social. Para estas empresas no son suficientes los contratos millonarios con las dependencias y los bajos salarios de sus trabajadoras, sino que además aprovechan cualquier artimaña para hacer crecer sus ganancias.

El trabajo de Luz María contribuyo a que se enriquecieran esas empresas a costa de un salario miserable. Durante una década no le dieron vacaciones, muchas veces le quedaron a deber días y le daban su aguinaldo incompleto.

Producto de los recortes que impulso el gobierno de la 4T para hacer frente a la crisis abierta por la pandemia, Luz perdió su empleo. Pero esta no es la primera vez que sucede, muchas veces Luz vio partir a sus compañeras, sin nada.

Ser primera línea en pandemia

Luz tiene 58 años, es prácticamente parte de la población de riesgo, sin embargo, tuvo que salir a trabajar aún en semáforo rojo y su reconocimiento fue el despido antes los recortes, la empresa outsourcing y el DIF-CDMX definieron quedarse con el personal más joven.

La crisis abierta por la pandemia desnudo la enorme desigualdad existente, hoy nos enfrentamos a una enorme depresión económica y a meses de incertidumbre. A la clase obrera, las mujeres y los oprimidos nos ha tocado vivir la peor parte.

El desastroso manejo de la pandemia por parte del gobierno de la 4T, ha llevado a triplicar las cifras de muertos que de un inicio dijo que sería el escenario más desastroso.

Estos meses se ha priorizado las ganancias de los grandes capitalistas, mientras se expone la vida de la mayoría de las familias de los sectores populares. Además, mientras hemos tenido enormes pérdidas por la pandemia, muchas empresas se han enriquecido, ejemplo de ello son Amazon y Walmart, quienes han crecido sus ganancias.

Al mismo tiempo, ha sido claro como el trabajo social, de limpieza, de cuidados y reproductivo es esencial, trabajo realizado en su mayoría por mujeres y en gran parte de carácter precario y mal pagado.

La 4T y su “lucha” contra el outsourcing

La subcontratación, terciarización o el outsourcing son sinónimo de precarización laboral y además de una serie de delitos fiscales que afectan a la hacienda pública y las instituciones de seguridad social como el IMSS y el ISSSTE. La presencia de estas formas de contratación se ha extendido a todas las ramas de la actividad económica del país, entre ellas las dependencias de gobierno.

En la Ciudad de México, uno de los sectores contratados bajo esta modalidad son las trabajadoras de intendencia de casi todas las dependencias de gobierno capitalinas, siendo en su mayoría mujeres.

Por eso resulta por lo menos contradictorio que el mismo gobierno y partido (MORENA) que se han posicionado públicamente como opositores al outsourcing impulsando tibias medidas legislativas contra esta forma de contratación, recurran de tan ampliamente a esta forma de precarización laboral en sus propias instituciones.

Junto a esta precarización, se acentúa la desigualdad entre la alta burocracia de gobierno y las y los trabajadores de abajo, pues cuando la Directora del DIF-CDMX gana un millón mil 720 pesos al año, para ganar la misma cantidad que percibirá la directora en los 6 años de su cargo, una trabajadora de intendencia debería trabajar unos 128 años.

Entonces, ¿de dónde puede venir una verdadera solución al problema de la subcontracación o outsourcing en favor de las trabajadoras?

Organicémonos contra la precariedad

Desde la agrupación de mujeres Pan y Rosas, hace una década nos organizamos por los derechos de las mujeres. Hemos acompañado y participado de distintas luchas de trabajadoras, entre esos procesos somos impulsoras de la Campaña Queremos Trabajo Digno.

Ahora exigimos reinstalación inmediata y basificación de Luz María y todas las compañeras de intendencia despedidas y plenos derechos para todas y todos.

Pero no paramos aquí, les invitamos a todas las trabajadoras que se encuentren en esta situación a que se sumen a organizarnos por nuestros derechos.

Somos la primera línea que enfrenta esta pandemia, no podemos esperar a que la situación cambie favorablemente por gracia del gobierno, nadie nos ha regalado nada, y vamos a tener que seguir ganando nuestros derechos en la calle, con independencia del gobierno, para que la crisis no siga siendo descargada sobre nuestras espaldas.




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