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Red Internacional

Educación. El conflicto estudiantil llegó a la Legislatura porteña: Larreta y Acuña siguen sin dar respuestas

En la sesión del pasado jueves y a pesar de la negativa del oficialismo porteño, la oposición logró tratar el conflicto estudiantil. El repudio al accionar de hostigamiento contra les secundaries, los reclamos de les pibis resonaron en el recinto. Aunque por la mayoría automática del larretismo se impidió el debate de distintos proyectos educativos.

Viernes 7 de octubre | Edición del día

En la sesión legislativa de este jueves pasado, el conflicto estudiantil resonó en el recinto apoyado por el conjunto de la oposición, FdT y Frente de Izquierda, menos los Libertarios de Milei que no omitieron una sola palabra dejando al oficialismo de Larreta defender el accionar del ministerio de educación a cargo de Soledad Acuña.

La diputada del Frente de Izquierda Alejandrina Barry, trajo a colación del debate la persecución que reciben los estudiantes y familiares de parte del Gobierno porteño “Los pibes son rehenes de la interna de Juntos x el Cambio, donde se disputan quien tiene más mano dura contra los débiles”.

El conflicto educativo se transformó en un conflicto por el derecho a la protesta, mientras desde el ministerio de educación se niegan a tratar los reclamos de los estudiantes secundarios. Todos reclamos que llevan años sin ser tenidos en cuenta.

El derecho a la protesta está en cuestión en distintos ámbitos y como trajo a colación Alejandrina Barry, “Mucho se habló sobre los discursos de odio y ya lo decíamos en su momento. Estos discursos tienen el objetivo de señalar enemigos públicos, que son todos los que reclaman por sus derechos”. Y señaló en particular “Los medios de comunicación han transformado a los estudiantes en los enemigos a los cuales hay que combatir, estigmatizar y reprimir y no dar respuesta a sus reclamos, que denuncian que con hambre no se puede estudiar, que dicen que no quieren ir a lavar los platos de hoteles lujosos y perder horas de clase”.

“Acá es contar los estudiantes, pero en Villa Mascardi, y a días del Encuentro Plurinacional de Mujeres y Disidencias el gobierno nacional dirigió una represión contra mujeres mapuches con sus hijos en brazos, varias encarceladas incluso a punto de parir o estando en periodo de amamantamiento, violando todos sus derechos democráticos”, apuntó Alejandrina.

Y al mismo tiempo trajo a colación otro “enemigo público”. Decía Alejandrina “la gran campaña contra los trabajadores del neumático, que iba desde Espert pidiendo bala, o Patricia Bullrich apoyando a las empresas y hasta el ministro nacional Moroni iniciando causas judiciales para meter preso a los dirigentes del Sutna”.

Claramente este giro represivo sobre los sectores que salen a pelear por sus derechos, sean trabajadores, pueblos originarios o secundarios, tiene un hilo conductor aplicar un ajuste. Volviendo a la Ciudad y en particular al reclamo estudiantil, la ministra Acuña dice que no conoce los motivas de la protesta pero se niega a recibir a los centros de estudiantes secundarios y no solo eso, sino que en la Legislatura el oficialismo traba e impide siquiera que lleguen al recinto decenas de proyectos que atienden las necesidades educativas.

Uno de los proyectos que se niegan a tratar es la interpelación legislativa a la ministra de educación Soledad Acuña. Se la pasa yendo a los medios usando a la educación como campaña electoral pero no se presenta a la Legislatura a dar la cara.

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No solo no escuchan los reclamos y traban los proyectos en la Legislatura, sino incluso incumplen fallos judiciales, como el de las viandas presentado por Myriam Bregman y Alejandrina Barry, que recibieron un fallo favorable y ni eso conmovió a Larreta.

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Acuña dice querer recuperar días de clases y que su motivación es que los alumnos estén en las aulas, sin embargo, las pasantías obligatorias y gratuitas, que nada tienen que ver con la curricula escolar los hacen perder días de clases a cambio de lavar platos en hoteles de lujo, contar sanguches en una fabrica o incluso como administrativos en la policía. Un sinsentido que solo puede sostenerse por la campaña y cerco mediático que rodea al Gobierno de la Ciudad.

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Y así podríamos seguir enumerando decenas de proyectos legislativos presentados por toda la oposición para dar cuenta a los reclamos de los estudiantes, incluso muchos de ellos realizados con los propios estudiantes, sus familias y los docentes de la Ciudad.

Esta es la realidad que empuja a la protesta, a la toma de escuelas a las marchas y paros. Porque si no hay respuesta hay protesta y defender este derecho es y se hace cada día más importante, quiera o no quiera Larreta, Acuña o los libertarios de Milei que son parte esencial de toda campaña de estigmatización, persecución y represión contra los que reclaman. Los únicos que se salvan de estas campañas son cuando el reclamo viene de los empresarios, en especial si son del campo.


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