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Red Internacional

Generalmente cuando hablamos de problemáticas ambientales se nos incita a cambiar nuestros hábitos para “generar un cambio”. ¿Es esto realmente suficiente para hacerle frente a la crisis climática?

Martes 28 de septiembre | 17:00

El día de hoy, escribo esta pequeña relatoría a modo de reflexión; todo lo que cuente en la misma se puede poner en duda, le doy mi palabra al lector que no estoy mintiendo ni exagerando.

Desde muy pequeño no sé exactamente de donde, pero adquirí un compromiso muy grande por cuidar el medio ambiente y los animales que habitan en él, llevado en algunos casos a situaciones extremas, así como comportamientos no tan agradables como sentirme muy culpable por usar un vaso o plato de unicel.

Además de las ya muy conocidas acciones para aminorar mi huella de carbono, que son cambiar focos incandescentes por focos ahorradores, separar la basura, aplicar las tres erres de la ecología, reciclar, reutilizar y reducir, también hice algunas otras cosas con la intención de ayudar a combatir el cambio climático, unas salieron pésimas como mi intento de lombricompostero y otras mucho mejor como mi composta, mi huerto casero donde tengo papa, apio, nopales, jitomates, chile, yerbabuena, tomillo etc. y mi germinador de semillas que utilice para germinar varios árboles, es en este último punto donde me quiero concentrar.

He participado en 4 campañas de reforestación en la sierra de Guadalupe, he regalado como 100 árboles listos para plantar y he plantado un aproximado de 45 árboles en los diferentes lugares donde he vivido y en donde vivo actualmente plante 12 y me estoy asegurando que lleguen a la etapa adulta.

Siempre que hacia algo de lo anteriormente mencionado me hacía sentir bien, sentía que estaba ayudando, aunque sea un poco a solucionar el problema, pero la realidad es otra, los árboles que he plantado están muy lejos de los 178 millones de hectáreas que se han perdido en los últimos 30 años de acuerdo al Global Forest Watch de la FAO. Algo importante a resaltar es que las zonas con más deforestación en el planeta también son las áreas geográficas donde se concentran una gran cantidad de países pobres. Las áreas son el continente africano y América Latina que han perdió el 3.9% y el 2.6% de superficie forestal.

El problema del calentamiento global, así como de los factores que lo provocan y sus consecuencias han sido ya señalado desde hace mucho tiempo atrás y a primera impresión pareciese que muchos políticos desconocen el tema, pero si revisamos un poco más de ceca, no es que lo desconozcan es que muchos de ellos prefieren cuidar las ganancias de sus respectivas burguesías antes que al planeta y la vida de los seres que habitamos en este. Un ejemplo de este comportamiento fue que China no firmó el protocolo de Kyoto y EE.UU. lo abandono, aun siendo según el atlas de carbono las dos naciones que más CO2 emiten a la atmosfera.

Por otro lado, hay países que se tratan de lavar la cara haciendo políticas para combatir el cambio climático como lo son la reforestación, por ejemplo, europea ha recuperado el 0.3% de su superficie forestal pero el 12 % de la deforestación ha sido impulsada por los países ricos, es decir que esos países provocan mayor deforestación en otros países (los países subordinados a ellos) que lo que replantan en sus territorios.

Lo que trato de decir es que tenemos un problema muy grande que nos compete a todos y de no ser solucionado podría acabar con la vida en el planeta, el Panel Intergubernamental del Cambio Climático, conocido por el acrónimo en inglés IPCC ha dado como fecha límite el 2030 para cambiar la tendencia de emisiones de CO2 para no seguir aumentando la temperatura en el plantea, si esto no cambiara el daño seria irreversible, aunque ya en este momento ha habido extinción de especies de animales y plantas que ya no podrán volver.

La situación podría parecer muy desalentadora si nos quedamos dentro de los márgenes del capitalino porque por un lado solo podemos esperar que en la próxima cumbre los mandatarios dejen de lado su tarea de cuidar la riquezas de los burgueses y empiecen a velar por el bien común del planeta en su conjunto, pero esto sería como pedirle a un tigre que deje de comer carne, y por otro lado tenemos la salida con acciones individuales pequeñas, que aunque nadie duda que tienen la mejor intención, debemos saber que no son ni serán suficientes para hacer un cambio real.

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¿Ahora qué pasaría si nos salimos del margen del capitalismo, si usamos una lógica diferente?

Una lógica que sí tenga lógica, por ejemplo, qué pasa si en vez de producir primero las mercancías para luego ver quien las va a consumir, lo hacemos al revés primero vemos qué necesita la sociedad y después lo producimos, así no habría una crisis de sobre producción, reduciríamos la extracción de materias primas y su transporte, además del consumo de energía eléctrica para la fabricación y un largo etcétera.

¿Qué pasaría si en vez de poner como eje principal la ganancia de unos cuantos burgueses, el nuevo eje fuera el bienestar colectivo en armonía con el planeta? ¿Qué pasaría si en vez de que los mandatarios resolvieran el problema ecológico fueran los, los biólogos, los geólogos ingenieros eléctricos, civiles, químicos, agrónomos, ambientalistas y en general todos los trabajadores a través de una economía planificada?

La juventud de hoy está viviendo un momento critico; los gobiernos actuales no hacen nada frente a la crisis climática y fomentan los acuerdos con grandes empresas en una simulación que busca “proteger el planeta” pero sin acabar con la depredadora industria capitalista. El cambio en nuestras acciones es indispensable, pero insuficiente, pues aunque reduzcamos nuestra huella de carbono individual, continuará la contaminación masiva de la gran industria.

Por esto, te invitamos a organizarte con la Agrupación Juvenil Anticapitalista para levantar una perspectiva política que busque acabar con la lógica de la ganancia y la propiedad privada de los grandes empresarios, responsables de la devastación ambiental, buscando la organización de la clase trabajadora por nuevas formas de producción que sean menos contaminantes y agresivas con el entorno, de manera coordinada con los jóvenes, pueblos originarios y comunidades que se organizan contra el despojo y por la preservación de los recursos naturales.




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