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Red Internacional

El 27 de septiembre del año 2017, entra en vigencia una de las leyes más esperadas por quienes asumimos que la interrupción voluntaria del embarazo también es un derecho. Un avance importante, considerando que incluso situaciones de riesgo no eran contempladas como tema de salud pública y eran negadas, obligando a las mujeres a parir independiente si su propia vida estaba en juego o no. Nada extraño para un país donde la moral conservadora, la iglesia y la latente herencia de la dictadura son parte de la columna vertebral de nuestras leyes y “libertades”.

Miércoles 26 de enero | Edición del día

¿Qué se solucionó con las 3 causales?

La lucha política con los sectores de derecha y centro derecha ha sido la batalla campal para el feminismo. Las tres causales se posicionaron como motivos por los cuales a las mujeres sí se nos permitiría abortar y tener acceso a una atención médica que luego de la objeción de conciencia impulsada por el gobierno de Piñera, se volvió más que una decisión médica, una decisión moral.

Desde que se promulgó la ley hasta la actualidad; 2.774 niñas, jóvenes y/o mujeres se han amparado a ella, número que se distancia mucho a la realidad de nuestro país para mujeres que están en situación de aborto. “Es difícil calcular la cantidad de abortos que se producen anualmente en Chile, esto debido a que el aborto está penalizado. Según cifras del Ministerio de Salud, se realizan más de 33.000 abortos por año, es decir 90 abortos diarios en promedio. Sin embargo, otros estudios estiman la cifra entre 60.000 a 70.000 abortos al año, mientras que otros la sitúan en 160.000 abortos por año."

En síntesis, el aborto en tres causales no termina por responder a las necesidades reales de las mujeres en nuestro país. Las tres causales son el castigo por el cual las mujeres si podríamos abortar. No podemos abortar con libertad y en la legalidad a menos que nuestra integridad o vida estén en riesgo, dejándonos nuevamente a la deriva y arrojando a la clandestinidad a los sectores más precarizados de la sociedad; niñas, adolescentes, madres o trabajadoras.

Por un aborto sin causales. Para abortar con el mismo respeto, acompañamiento y contención que un embarazo.

La libertad sobre nuestro cuerpo es una lucha histórica de la moral, la religión y la derecha contra las libertades individuales de las mujeres y su cuerpo. No podemos permitir ni el encarcelamiento ni la muerte por un aborto clandestino. Exigimos que se nos otorgue las condiciones materiales y seguras para ejercer este derecho, sin la lupa de la objeción y el cuestionamiento social.

La doble moral de esta sociedad regida por el capitalismo abandona a las madres en su labor de cuidadoras, precarizando su vida con un post natal mezquino que funciona solo para beneficio empresarial y no para la formación de la vida de un ser humano, siendo discriminadas en sus trabajos, negándoseles licencias médicas en caso de enfermedad en sus hijos mayores de dos años e incluso entregando bonos miserables para el costo de una sala cuna. No se respeta ni el derecho a una vida digna ni el derecho a un aborto legal. ¿Tú sabes qué es el puerperio?
Frente a esto es necesario no dejar las calles y avanzar por un aborto legal, libre, seguro y gratuito. Donde nadie pueda decidir por nosotras y nuestro cuerpo.




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