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Red Internacional

El pasado 12 de octubre la Rectoría de la UACM y el Comité Ejecutivo del Sindicato llegaron a un acuerdo, así concluyeron el proceso de negociación salarial y contractual, sin avanzar en la huelga, ¿a quién beneficia lo pactado?.

Viernes 15 de octubre de 2021 | 13:56

El 12 de octubre de 2021, el Comité Ejecutivo del Sindicato Único de Trabajadores de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (SUTUACM) y la Rectoría de la Institución, firmaron un acuerdo en el que se establecen los términos de la revisión salarial y contractual, con lo que se detuvo el estallamiento de la huelga. El resultado fue pírrico para los trabajadores. Se acordó un aumento de 3.3 % al salario y 3.2% a las prestaciones, más otras cláusulas.

Uno de los argumentos más utilizados por la patronal para negar derechos es que no existen los recursos necesarios. Pero, como es del dominio público, la UACM tiene un subejercicio millonario de al menos 100 millones de pesos y, según algunas versiones, la Universidad regresó ese dinero a las arcas del gobierno de la Ciudad de México. Así, podemos apreciar que el problema no es la falta de recursos, sino una política consciente de no otorgar derechos laborales y mejores condiciones de estudio para los miles de alumnos de la universidad, como ocurre con la negativa de becas, pues son insuficientes.

Si bien es cierto que la rectora Tania Rodríguez a lo largo de 8 meses de negociaciones con el sindicato, intentó de último momento modificar el Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) para disminuir prestaciones, como el aguinaldo o cambiar la referencia con lo que se paga el salario, pasando de “Salarios mínimos” a “pesos”, lo que hubiera significado que los laborantes de la UACM no se verían beneficiados de los magros aumentos anuales al salario mínimo, la movilización de un sector de los afiliados al STUACM evitó esté brutal ataque.

No obstante, también es verdad que al acuerdo al que llegaron es la misma propuesta con las que las autoridades se presentaron desde el primer día de reuniones, y que, como ya es costumbre de las patronales, no rebasan el tope de 3.2% salarial, estando muy debajo de la inflación y que, en los hechos, es una disminución salarial. Sin duda, es importante que no haya retroceso en los derechos conquistados en el CCT. Pero es fundamental señalar que estamos lejos de una victoria para la base, en especial, los que pertenecen a la escala salarial más baja –trabajadores de intendencia y manuales— cuyos ingresos no rebasan los 6 mil pesos mensuales, porque el 3.2% es pulverizado por la inflación. En pocas palabras, el CCT no sufrió ninguna modificación sustancial.

Otro de los grandes ausentes en las negociaciones entre la dirigencia sindical y la rectoría, fueron los profesores de asignatura de la institución, incluidos los despedidos por luchar desde finales de 2019 y principios de 2020. Desde hace años los profesores han reclamado la reinstalación, basificación y respeto al CCT en beneficio de todos los trabajadores de la UACM. Asimismo, los profesores se hicieron presentes en las acciones convocadas por el SUTUACM en apoyo de sus demandas. En este contexto, resulta paradójico que la dirigencia no haya incluido a los docentes de asignatura entre sus demandas a pesar de la petición expresa.

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¿Quién resultó victorioso en las negaciones?

En resumen, pensamos que la rectoría de la UACM fue la que obtuvo mayores beneficios respecto a las negociaciones. Sí bien no pudieron modificar el CCT, al final, sus condiciones iniciales fueron las que terminaron prevaleciendo. Al mismo tiempo, las autoridades lograron mantener la división artificial que separa a las demandas de los docentes de asignatura respecto al grueso de las reivindicaciones del sindicato.

Sin embargo, la suerte no está echada. El ataque contra los derechos laborales no termina en esta revisión contractual. Muy por el contrario, la política de la 4T es la de impulsar la precarización laboral, como lo ha hecho en el sector educativo, en las Universidades para el Bienestar, entre otras. Por tal motivo, más temprano que tarde las arremetidas contra el CCT volverán. Para enfrentarlo, es necesario la más amplía unidad de todos los sectores —académicos de tiempo completo y asignatura, manuales y administrativos— con los estudiantes, en todas las universidades del país y en todos los niveles. Es necesario convocar asambleas tripartitas que discutan democráticamente un plan para conquistar nuevos derechos y la defensa de la educación pública. Sólo así, se puede avanzar en una vida digna para todas y todo.




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