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Red Internacional

La actividad económica mejoró, pero la recuperación económica no se tradujo en mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora. El Gobierno administra los dólares, la prioridad es pagar la deuda, así finalizó con las cuotas sin interés para los pasajes al exterior. Se cocina un nuevo acuerdo con el FMI, y Fernández avanza con medidas que son del agrado del organismo, la situación será más insoportable para el pueblo trabajador. Hay otro camino.

Viernes 26 de noviembre de 2021 | Edición del día

La actividad económica en septiembre subió por cuarto mes consecutivo, y mostró una mejora de 1,2 %, según publicó el Indec. El ministro de Economía, Martín Guzmán, celebró este aumento y afirmó que "con esta evolución de la actividad consecuente con la política económica para la recuperación que estamos llevando a cabo, proyectamos un crecimiento del PIB para 2021 de casi 10 %". Con este incremento la economía lograría recuperar la caída del 2020.

Para quienes viven de su salario, o de su jubilación se estarán preguntando por qué no mejoran también sus condiciones de vida. Lo que se vive en el día a día es que los ingresos no alcanzan para llegar a fin de mes y la suba de precios no se detiene. Esto refleja que a pesar del crecimiento económico se consolidó la caída del poder de compra de estos últimos años, en septiembre la caída del poder adquisitivo de los salarios supera el 20 % en relación al 2015, lo que más aumenta no es el empleo registrado con plenos derechos, sino el empleo precario, y se consolidó una pobreza más alta que alcanzó al 40,6 % de la población en el primer semestre del año (casi 19 millones son pobres).

En un marco de carestía de vida el Gobierno aplica parches para contener la inflación. Así, esta semana hubo un encuentro con el sector de la carne, pero no hubo definiciones concretas, lo que sí quedó a la luz del día son las internas dentro de la coalición entre el secretario de Comercio Interior, Roberto Feletti, y el ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas por las medidas para aplicar en el sector, mientras tanto comer carne es un lujo para muchos sectores, el kilo de asado ya cuesta $ 1.000.

¿Se puede festejar la recuperación? No hay motivos para celebrar, terminó la campaña electoral y ahora sí se habla del FMI. El Gobierno avanza con medidas que atacan al pueblo trabajador que son del agrado del Fondo y las patronales como el fin de la doble indemnización y la prohibición de despidos. El objetivo es cerrar un acuerdo “por todos los medios” con el organismo como confesó el jefe de Gabinete ante empresarios.

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Otra noticia que se conoció, que afecta al bolsillo es el aumento del 52,67 % a partir de enero del año próximo de los importes a pagar cada mes para el monotributo. La actualización se realiza cada mes de enero según la suba acumulada por las jubilaciones del sistema general de la Anses en el año previo. Para este año se actualizará por el índice de movilidad. Este incremento afecta a los jóvenes precarizados que trabajan para empresas como Rappi y esconde una relación laboral en dependencia o los trabajadores estatales que de manera fraudulenta son contratados por el Estado bajo esta misma modalidad.

También el Gobierno anunció la suspensión de la ley de alquileres. Desde Inquilinos Agrupados, denunciaron que coincide con lo que “sugiere” el FMI, está en contra de los controles de alquiler con la excusa de aumentar la oferta. La ley actual y los cambios desde el oficialismo no apuntan a resolver el déficit habitacional.

Mientras tanto, el Banco Central administra los escasos dólares para honrar la deuda, por eso decidió terminar con las cuotas sin interés para los pasajes al exterior u otros gastos. La medida oficial afecta a los sectores medios que viajan por ocio o por trabajo, pero no se cuestiona, ni se menciona a los verdaderos causantes de la fuga, los grandes empresarios que se llevan los dólares a los paraísos fiscales, o los pagos de la deuda, o al atraso y la dependencia de la economía que es una aspiradora de importaciones para que funcione la actividad. También, en el afán de obtener dólares para priorizar el pago de la deuda se repite desde el oficialismo que es necesario aumentar las exportaciones para crecer y redistribuir progresivamente. Bajo ese argumento se promocionan actividades como la megaminería, métodos como el fracking. Se profundiza el extractivismo y así, destrozan el medio ambiente.

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En las próximas semanas ingresará el Plan Plurianual al Congreso que develará las intenciones de mayor ajuste del Gobierno para lograr un acuerdo con el Fondo. Las medidas de esta semana anticipan lo que se viene.

¿Crecimiento para quién?

¿Qué pasa con el crecimiento económico? Voces del oficialismo como Claudio Lozano, director del Banco Nación, reconocen que “más allá de la mejora parcial de estos últimos meses, el crecimiento de la actividad económica del último año se asienta sobre una base social más regresiva”. En un informe elaborado por el economista detalla que al comparar el segundo trimestre de este año respecto al mismo período del 2020, se verifica que el producto creció un 17,9 % al tiempo que la distribución de lo producido agravó la desigualdad existente.

Si se analiza la Cuenta Generación del Ingreso que publica el Indec, en el segundo trimestre de este año los empresarios subieron su porción (Excedente de Explotación Bruto (EEB), una aproximación a la masa de ganancias de las empresas) de la torta de riqueza producida al 50,9 %, es el más alto desde 2016, desde que empezó la serie. Una suba de 3,94 puntos porcentuales (p.p.) respecto al mismo trimestre del año anterior. Hace un año era del 47 %. Mientras que la participación de la masa salarial cayó en casi 10 p.p. en su participación en la torta de la riqueza producida en el país. Es decir, los empresarios aumentaron su porción en el reparto de la torta de riqueza producida en detrimento de la remuneración del trabajo asalariado.

Como detalló el economista Pablo Anino, a partir del informe del Indec, “se puede estimar que, durante el segundo trimestre del año, la clase capitalista obtuvo, por cada $ 1 pagado por salario, una ganancia de $ 1,87: se podría asociar a una tasa de explotación del 187 %. La ratio muestra el nivel más alto desde 2016”.

Los beneficios de la recuperación económica se la apropian los empresarios que remarcan precios, los que fugan dólares y se los llevan a guaridas fiscales o los que se quedan con las divisas del comercio exterior.

Lo que se viene

La recuperación que aplaude el Gobierno se puede frenar por la escasez de dólares para importar insumos luego de años de estancamiento de la economía con caída de la inversión. No habrá una recuperación sostenida.

Para el año próximo las proyecciones anticipan un crecimiento débil. El mismo FMI calcula que la economía argentina crecerá un 2,5 %.

“La economía crecerá a un ritmo notablemente más lento en 2022 en comparación a este año, debido a un efecto de base de comparación decreciente”, advierte el informe mensual de noviembre de la consultora internacional FocusEconomics. Para el año próximo calculan un crecimiento de 2,2 % y una inflación de 47,9 %.

En sintonía, el economista Martín Rapetti, director de la consultora Equilibra, sobre la recuperación económica explicó en el diario Ámbito que “la recuperación si sigue será suave, tenemos previsiones de estanflación para 2022 por contracción del salario real. Porque el acuerdo con el FMI va a implicar que el Gobierno tiene correcciones macro que hacer, que van a imprimir un sesgo contractivo a la demanda y acelerar la inflación. La corrección de precios relativos abarca a los servicios públicos de energía, el transporte, la nafta y el tipo de cambio. Veremos si no hay otros factores que puedan compensar eso, habrá que ver la dinámica de ese ajuste”. “Corrección” es un eufemismo de devaluación y tarifazos. La suba del dólar y de las tarifas presionará la inflación, y será un nuevo golpe al bolsillo.

Estas perspectivas para la economía argentina se dan en un panorama internacional que no es alentador, rebrotes de coronavirus en Europa, y crisis de abastecimiento.

Lo que se viene no es mejor bajo el régimen del FMI. No se puede continuar gestionando el capitalismo dependiente argentino, sus crisis recurrentes se descargan sobre el pueblo trabajador. Pero hay otra salida para revertir la decadencia. Es necesario un programa de otra clase, con medidas como el aumento de emergencia de salarios y jubilaciones, la reducción de la jornada laboral a seis horas, sin rebaja salarial, para repartir el trabajo entre ocupados y desocupados, y el desconocimiento soberano de la deuda y la expulsión del FMI.

Hay que prepararse para enfrentar al FMI, en este camino se convoca a una gran movilización contra el FMI y la deuda el 11 de diciembre. Así se discutió este viernes en un encuentro donde participaron el Frente de Izquierda Unidad, otras fuerzas de izquierda, el sindicalismo combativo, organizaciones piqueteras independientes y otras fuerzas sociales y políticas. ¡Rechacemos el acuerdo con el Fondo!

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