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El Congreso de EE.UU. retoma su injerencia imperialista

Este miércoles el Congreso de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley para extender las sanciones impuestas a funcionarios del Gobierno de Maduro.

Jueves 7 de julio de 2016

La injerencia imperialista continúa en la saga de las políticas de Estados Unidos. Este miércoles el Congreso de Estados Unidos aprobó un proyecto de ley para extender las sanciones impuestas a funcionarios del Gobierno de Maduro hasta 2019 inclusive, unas restricciones ya vigentes que de otra forma expirarían a finales de este año.

Así, la Cámara de Representantes amplía la ley impulsada en 2014 por el senador republicano Marco Rubio y el senador demócrata Robert Menéndez, que congela activos en territorio estadounidense y sus visados a algunos de los miembros del Ejecutivo de Nicolás Maduro, así como a otros que lo fueron pero ya no ocupan cargos. El Senado ya había dado luz verde a la medida el pasado mes de abril, y tras esta aprobación solo resta la rúbrica del presidente Barack Obama, quien según trascendió no se opone a la medida.

Recordemos que los senadores Rubio y Menéndez fueron los que impulsaron la ley original, que fue aprobada en el Congreso a finales de 2014 y que generó discusiones en su momento con el Gobierno de Barack Obama, pues no se decía a imponerlas.

Pero luego Obama accedió a su promulgación y además amplió en marzo de 2015 el alcance de la propia ley, emitiendo una "emergencia nacional", el llamado decreto Obama en el que se declara que Venezuela es una amenaza para Estados Unidos, extendiendo además la lista de personas sobre los que recaen las sanciones, un decreto que prorrogó por un año más el mes pasado.

Estas sanciones contra funcionarios venezolanos y que se haya prorrogado hace poco tiempo el decreto de que Venezuela es una “amenaza para la seguridad nacional” son parte de la escalada imperialista que busca erosionar y debilitar al gobierno de Maduro que atraviesa una situación marcada por la crisis económica y la polarización política. A su vez busca fortalecer a los aliados locales del imperialismo, la derecha venezolana.

Hace pocos días estuvo Thomas Shannon en Caracas tanto para abrir caminos al “diálogo” entre el gobierno y la oposición así como para el restablecimiento de relaciones entre Estados Unidos y Venezuela. Pero justamente, en un artículo en el que escribíamos sobre dicha visita escribíamos que “el gobierno de Obama no abandona la presión sino que combina oferta de negociación con la latente amenaza de sanciones, teniendo en cuenta una relación de fuerzas en las que una línea más dura hacia Venezuela todavía no parece tener consenso suficiente a nivel continental”.

Mientras la crisis avanza, precipitando los intereses del imperialismo por recuperar terreno del país de la mano con una eventual derecha que viene avanzando en su plan destituyente con revocatorio de por medio, el gobierno de Maduro lejos de avanzar en medidas que vayan en interés de los más afectados por las consecuencias del fracaso del esquema económico rentista y dependiente, profundiza los acuerdos con trasnacionales y sectores empresariales.

Rechazamos categóricamente la injerencia imperialista estadounidense, pero esto no implica avalar al gobierno nacional. El gobierno de Maduro no defiende un curso antiimperialista, como pretende su oratoria, y lejos está de tomar medidas que ataquen los intereses del imperialismo y sus socios venezolanos. Frente a la crisis económica que atraviesa Venezuela, ha tomado medidas que afectan a los trabajadores y el pueblo pobre mediante la devaluación.

Como hemos escrito, un flaco servicio le presta el Gobierno de Maduro a toda tentativa de defender la soberanía nacional, cuando reduce su “imperialismo” tan solo a las acciones políticas que el gobierno norteamericano y otros gobiernos imperialistas toman contra el gobierno nacional, dejando intacto, como hemos visto, la estructura de expoliación económica que estos ejercen contra nuestro país; y cuando reduce su accionar a quejas formales contra dicha injerencia política. Más aún, hace sembrar confianza en la apertura de las relaciones con los propios Estados Unidos, tal como se manifestó en sus recientes declaraciones tras la visita de Thomas Shannon.

Por eso decimos que la lucha contra el imperialismo nunca está desligada de las luchas contra la dominación de clase al interior de la nación, por eso al intentar el gobierno “combatir” la injerencia imperialista negando las exigencias más sentidas de la clase obrera venezolana, solo logra prestarle un gran servicio al mismísimo imperialismo, que busca pescar también en río revuelto tal como hace la derecha local.

En este sentido adquieren muchísima vigencia e importancia medidas como el no pago de la deuda externa, que el gobierno no ha dejado de pagar hasta el último dólar, justo cuando el pueblo sufre grandes necesidades. Precisamente porque la demagogia en que la derecha y el imperialismo se basa en estos padecimientos cotidianos logrando sus propósitos de debilitar el ya cuestionado gobierno. Así como también echar abajo la falsa “reciprocidad” del tratado contra la doble tributación que beneficia al imperialismo, junto con la nacionalización sin pago y bajo el control obrero de las principales empresas imperialistas, como primeras medidas elementales.






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