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El Bajío: el gigante de la industria automotriz

El Bajío, región integrada por los estados de Guanajuato, Querétaro, Aguascalientes y los Altos de Jalisco, se apuesta a concentrar la mitad de la producción automotriz del país. Un fenómeno que es clave analizar.

Alex Osorio

México

Miércoles 20 de julio de 2016

En México, la industria automotriz tuvo su despunte desde el 2010 y para 2015, México fue el séptimo productor de autos a nivel mundial, sólo detrás de China, Estados Unidos, Japón, Alemania, India y Corea del Sur.

Anterior a esto, en 1994, México producía un millón de automóviles, para 2014 la producción rondaba las tres millones de unidades.

Sólo en la producción de vehículos ligeros creció 60% y se prevé que para el 2020 haya un crecimiento de por lo menos el 50%. Para esa fecha, se estima que el Bajío produciría cinco millones de automóviles.

Las empresas automotrices que se ubican en la región del Bajío ensamblarán la mitad de la producción total nacional, alrededor de dos millones 500 mil automóviles.

La explosión brutal de la producción de vehículos no se puede ver disociada de la instalación de empresas autopartistas. En ese sentido, Querétaro se viene consolidando como el primer estado en materia de autopartes a nivel nacional y el Bajío, en materia de ensamble automotriz.

Para dar una idea, en Querétaro, en la década de 1970 había sólo seis autopartistas, hoy día hay 78 empresas de autopartes que agrupan a por lo menos 50,000 obreros.

En el terreno autopartista, México tiene presencia de 450 de 500 de las principales empresas internacionales dedicadas a la fabricación de autopartes como Delphi, Lear, Johnson Control, Continental, Pirelli, etc. Cabe destacar que en varias hubo conflictos obreros.

El estado de Guanajuato, en una de sus ciudades claves, Celaya, cuenta con por lo menos 2,000 mil empresas pequeñas y medianas y salta la presencia de 29 empresas Tier 1, promovedoras que abastecen directamente a las armadoras.

El sector de proveeduría está conformado por 1,200 empresas de las cuales siete de cada diez son Tier 1.

Una de las cuestiones claves para el desarrollo de la industria automotriz en el Bajío es su geografía, completamente plana y por ende, mejor para la construcción. Su posición casi al centro del país lo dota de decenas de carreteras hacia los puertos y hacia la frontera norte. A la par del boom automotriz en la región, se expanden las carretas.

La inversión ha parado y hay desaceleración

La industria automotriz se ha visto impactada por la desaceleración de los mercados estadounidense y canadiense. En el primer trimestre del presente año, la producción total registró una baja de 5.1%, la primer caída desde el 2009, la exportación también disminuyó un 4.6%.

Jaguar-Land Rover, Volvo y Hyundai, empresas que consideraban el país para la instalación de sus plantas, se han decantado por otros países. Solo KIA, Audi, Ford, Toyota y Mercedes-Benz, Infiniti y BMW se instalaron en el país y la última de ellas comenzará operaciones en 2019, posterior a esto no habrá más inauguraciones.

Esta desaceleración que, en lugares por fuera del Bajío, como en Puebla se combinan con escándalos como los que enfrenta Volkswagen, sirven de pretexto para hacer pagar a los trabajadores sus pérdidas, queriendo avanzar, aún más, en los salarios de miseria y las nulas prestaciones.

Esto puede generar un caldo de cultivo interesante para luchas obreras que en el sector no faltan, desde los trabajadores de Honda, en Jalisco que impulsan el Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda México (STUHM), los trabajadores de Mazda que denunciaron su esclavitud moderna, el proceso abierto a raíz de la revisión contractual en Volkswagen Puebla y el paro en la Nissan.

Por una parte el fortalecimiento objetivo de nuestra clase en esta rama de la industria, combinada con los salarios de miseria y los vaivenes de una economía mundial que no se recompone y que impactan en la realidad de los trabajadores, deben hacer que las organizaciones obreras, la izquierda y el conjunto de la clase trabajadora, así como la juventud que es la futura fuerza de trabajo, vuelva la mirada en el Bajío. Pese a los postulados que aseguraban que "la clase obrera había muerto", hoy en México sigue en crecimiento uno de los bastiones de la clase obrera industrial.






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