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Red Internacional

En las últimas semanas estudiantes de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) han denunciado a través de facebook la reducción de matrícula para ingresar a distintas carreras de dicha universidad.

Martes 2 de agosto | 19:13

A través de un documento que ha circulado por redes, titulado “Análisis de Datos Proceso de Admisión a las Licenciaturas en la ENAH 2015-2022”, estudiantes recopilaron las cifras de aspirantes, de aceptados y de rechazados en los últimos siete años.

A través de este documento puede observarse una reducción importante, prácticamente de la mitad, de la cantidad de aspirantes, pues en el 2015 aplicaron para las distintas carreras 1019 personas y en el presente año tan solo 574.

Esto puede responder a que cada vez resulta menos atractivo estudiar alguna de las carreras que ofrece la institución a causa de la precarización laboral del gremio y la incertidumbre de la juventud respecto a su futuro, producto de los recortes presupuestales al INAH y en general a la cultura y la arqueología en el país que provocaron protestas como el movimiento #YaPágameINAH.

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O bien, puede deberse a las condiciones de vida de la juventud que cada vez está en menos posibilidades de poderse costear la vida universitaria y de la falta de condiciones que garantiza el gobierno y las universidades para que pese a la carestía de la vida esto sea una posibilidad.

Además, hasta el 2020 el número de aspirantes aceptados había sido de 550, en el 2021 se redujo esta matrícula a 546 y este año tuvo una reducción aún más abrupta a 336, es decir un recorte del 39% de la matrícula en comparación a la norma hasta hace dos años.

De no haberse reducido la matrícula, este año únicamente 14 aspirantes habrían quedado sin lugar, situación que podría haberse revertido con la apertura de estos lugares asegurando el acceso irrestricto a las carreras de la ENAH.

Una de las razones, es que este año a diferencia de los anteriores se aplicó un mínimo de 60 aciertos en el examen de admisión para poder ingresar a las carreras de Arqueología, Etnohistoria, Etnología e Historia y un mínimo de 65 para Lingüística.

Hasta este año, la admisión a la ENAH era determinada a partir de los cupos, es decir si para una carrera hay una capacidad de admisión de 50 estudiantes, sin importar los aciertos en el examen, los 50 mejores puntajes son admitidos en dicha carrera.

En este caso, únicamente Antropología Física y Arqueología llenaron los cupos que tenían ofrecido y para Antropología Social, a pesar de no haber establecido un mínimo de aciertos necesarios para ingresar, tan solo se aceptó al 67.5% de la matrícula disponible.

A esta medida restrictiva que denuncias las y los estudiantes de la ENAH se suma la acreditación del curso propedéutico como condición para presentar el examen y “la eliminación de la posibilidad de 2ª opción para el caso de Etnología”.

Esta medida se suma a una serie de ataques que desde hace unos años se han fortalecido contra los derechos laborales de docentes y trabajadores y contra el derecho a la educación de las y los estudiantes.

Como recapitulamos en esta nota en el 2021 fueron recortadas 74 materias, dejando a docentes sin materia de trabajo y estudiantes sin la posibilidad de cursarlas. En el 2019 hubo protestas contra despidos y adeudos de salarios.

Este 2022 comenzó con el anuncio de la suspensión del contrato de 350 docentes temporales, medida que fue revertida tras las movilizaciones y el descontento que generó en amplios sectores tanto al interior como al exterior de la ENAH.

Estos ataques, que ahora toman la forma de reducción de la matrícula, no son casuales, responden a un proceso de desfinanciación de las universidades a nivel nacional como explicamos aquí, es redirigido hacia otros proyectos de mayor prioridad para el gobierno.

Los exámenes de admisión a las universidades son ocupados por distintas instituciones para justificar la incapacidad de cubrir la demanda y asegurar el derecho a la educación de quien lo solicite, a través de depositar en la o el aspirante la responsabilidad de alcanzar los aciertos necesarios para conseguir un lugar en la universidad que desee.

Estos mecanismos lo que logran es agudizar un discurso meritocrático y elitista en las comunidades universitarias que son precedidos por las autoridades educativas y que apuntan a normalizar que únicamente quienes tienen las capacidades necesarias pueden obtener un lugar en una universidad.

Como si se tratara de un derecho que únicamente puede tener quien, por alguna razón que no explicitan, fueron dotados con tal o cual virtud, lo que estos mecanismos ocultan es que ni el gobierno ni las autoridades universitarias garantizan por la vía de los hechos el derecho a estudiar y que la norma, aunque puedan existir excepciones, es que quienes no obtienen este derecho, son mayoritariamente las y los jóvenes de la clase trabajadora.

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La reducción de la matrícula para las carreras a la ENAH es un ataque directo hacia el derecho a la educación que no puede dejarse pasar, pues como lo ha demostrado el gobierno y las autoridades de la institución, es apenas la punta del iceberg. Es necesario exigir que haya el presupuesto suficiente para que quien desee ingresar a la ENAH a estudiar y a cualquier institución educativa del país pueda hacerlo de forma gratuita.

Esta es una pelea que debe darse junto a los docentes y trabajadores de la ENAH y el INAH, pues no hay manera de que exista el acceso irrestricto si no es con un aumento de la planta docente y con plazas permanentes y plenos derechos laborales, pues el derecho a la educación no puede existir a costa de la precarización laboral.

Fuente: Análisis de datos sobre el Proceso de Admisión a las Licenciaturas en
la ENAH del 2015-2022




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