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Red Internacional

En una declaración realizada por esta aerolínea, una de las más grandes de EE.UU., aseguran que este salto en la liquidación de la plantilla laboral, se basa en el descenso de ingresos producidos por la caída en el tránsito de pasajeros durante la pandemia, y en el posible retiro de la ayuda financiera que recibió del gobierno anterior.

Javier MéndezProf. de Historia, Agrupación Nuestra Clase

Viernes 5 de febrero | 00:15

Esta amenaza de liquidación de la plantilla laboral no es nueva. Desde mediados del 2020, durante los primeros picos de la pandemia en el vecino del norte, la aerolínea había declarado la posibilidad de despedir a más del 45% de sus trabajadores de sobrecargos y pilotos, que juntos asciende a más de 36,000 puestos. Ante lo escandaloso de esa situación, el gobierno del ex presidente Trump había negociado el rescate multimillonario de la empresa.

Tanto la amenaza de despidos como la obtención del rescate estatal, fueron respaldadas por sus principales sindicatos. Así fue, como los dirigentes de la Asociación de Pilotos de la Línea Aérea Internacional (ALPA), la Asociación de Auxiliares de Vuelo (AFA-CWA) y la Asociación de Pilotos Aliados (APA), dieron el “visto bueno”. De hecho, calificaron como “acercamientos honestos” cuando los CEO de la empresa trataron de negociar planes de “despidos y ceses voluntarios”, en detrimento de los trabajadores.

Esta situación que, de alguna manera, se pospuso por el rescate de más de 15 mil millones de dólares, según dijeron, para amortigua el costo de salarios y prestaciones, se volvió a tensar a partir del 1 de octubre, fecha límite que había puesto el entonces gobierno de Trump como plazo obligatorio para que las aerolíneas no despidieran a cambio de mantener el apoyo económico.

Con esta nueva situación, los millonarios dueños de la United Airlines “volvieron a la carga”, amenazando nuevamente con la posibilidad de despidos masivos, a condición de que se ratificaran los acuerdos realizados desde julio 2020 con la Ley CARES.

A este llamado, se sumaron las direcciones sindicales, lo cual, en los hechos, significa la subordinación política de las burocracias sindicales a la patronal.

La crisis de las aerolíneas y la unidad internacional de los trabajadores

La situación de “potencial quiebra” que argumentan los dueños de aerolíneas, no sólo se da en EEUU, —en este diario hemos dado cuenta de cómo usan el mismo Modus Operandi sus homólogos en México—, con los mismos chantajes de recortes masivos y/o ceses “voluntarios” y recortes salariales, y que, en ambos países, han sido avalados por los respectivos sindicatos, como fue el reciente caso de acuerdo en Aeroméxico.

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Estas situaciones nos muestra varias cosas: la primera de ellas es que, el avance en la precariedad y la endeble estabilidad laboral, no obedece fronteras nacionales, los recortes y despidos se aplican tanto en países semicoloniales o dependientes, llámese México, como también, en centros de poder imperialista, en donde, sí bien hubo intervención estatal para salvar a los empresarios, ahora se pone en tela de juicio esta medida y vuelve la amenaza de descargar la crisis sobre los trabajadores, pudiendo ser echados a la calle, en el país con más contagios por COVID-19 del mundo.

Los otros aspectos, sobre las presuntas quiebras de las aerolíneas, tienen un cabo suelto que difícilmente pueden explicar los patrones: ¿Pueden sostenerlo con los libros de contabilidad en la mano?,¿Pueden hacer públicos sus informes financieros que demuestren que los despidos son necesarios? Creemos que no, y por ello, el secreto comercial es clave para los empresarios y muy defendido por la “justicia”.

¡La unidad contra los despidos puede rebasar fronteras!

Estas interrogantes abren la posibilidad de que las y los trabajadores, tanto en México como EEUU cuestionen si realmente los patrones están al borde de la quiebra, siendo que las transacciones comerciales y de transporte de mercancías, no se han detenido y generan enormes ganancias, podríamos decir, las principales, aunque estos sostengan lo contrario y, los sindicatos, actúen como garantes de la contención del descontento, favoreciendo los intereses de los grandes empresarios, siendo cómplices de los recorte y despidos.

Si los patrones dicen estar en quiebra, y no pueden preservar las fuentes de trabajo con las siderales ganancias acumuladas en décadas, pues que se vayan, y luchemos para imponer a los gobiernos la nacionalización de estas empresas y sus rutas comerciales, sin indemnización para los empresarios, poniéndolas a funcionar bajo el control democrático de sus trabajadores y trabajadoras.

“Los trabajadores no tenemos patria”: Karl Marx (1848)

Ahora, la evidente crisis económica acelerada por la pandemia, es la demostración de esta tesis, pues el empresariado aplica los mismos métodos, a ambos lados de la frontera, y es por ello que, las y los trabajadores de aerolíneas tienen la posibilidad de actuar en la misma tónica, como una clase social que puede forjarse un plan de lucha binacional.

Sin embargo, uno de los primeros obstáculos que minan este camino, son las trampas que imponen los patrones, sus gobiernos nacionales y “su justicia”, y por otra parte, las salidas pro patronales de las burocracias sindicales que, aplastan las fuerza de los trabajadores con el engaño de que “no hay otra salida más que aceptar los recortes”.

Desde La Izquierda Diario, opinamos que, ante los despidos y los recortes, lo que nos queda es la unidad más amplia, la coordinación de todas las luchas, e imponer a los sindicatos que den pasos firmes en impulsarla.

Sería un gran paso adelante si, las y los trabajadores de Intejet y de Aeromexico, propusieran la realización de un Encuentro Sindical Binacional, con delegados electos por aerolínea y sector, donde pudieran discutir la situación en ambos países y comenzar a delinear juntos planes de lucha coordinados para enfrentar los ataques.




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