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Red Internacional

Este 25 de noviembre, frente a la precarización, despidos y violencia, invitamos a docentes a marchar y organizarse con Pan y Rosas.

Lunes 14 de noviembre | 16:57

Mediante redes sociales circula la información de que en la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, la profesora Leticia Bobadilla tuvo conocimiento de su despido mediante un mensaje en un grupo de whatsapp. Ella lo señala como forma de represalia por autoridades universitarias, incluso le negaron la entrada a su cubículo y pasar por objetos personales.

La docente no fue notificada oficialmente, sino que entre las autoridades se informaron mediante un oficio la terminación de la relación laboral. En un comunicado del 10 de noviembre, el Consejo Técnico del Instituto de Investigaciones Históricas señala que acordó que se informara a diversas autoridades que, por resolución de la Oficina del Abogado General, la relación de trabajo había sido rescindida.

A pesar de ser docente desde hace 16 años, que ha impartido diversos cursos y que ha sido evaluada por sus estudiantes con altos promedios, le quitaron actividades. También se han referido a su desempeño de manera despectiva. Argumenta que la causa de su despido fue tener un criterio independiente, por realizar actividades académicas y ser mujer. Además, identifica prácticas violentas y misóginas por parte de diversos funcionarios de la Institución.

La situación de las docentes de educación superior

Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de 2019 se señalaba que del total de docentes del sector universitario 47% eran mujeres, pero entre las nuevas generaciones las de edad de 30 años representan 62% del total. La mayoría de lxs docentes trabaja en el sector público, que representa un 69% y el 31% labora en el sector privado.

El caso mencionado refleja la realidad de las docentes, la cual se enmarca en la precarización laboral del sector. Por ejemplo, en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), alrededor de 44 mil docentes se encuentran en la condición de profesores de asignatura, que los convierte en eventuales, por lo mismo no tienen acceso a las plazas, al Contrato Colectivo de Trabajo (CCT) ni a la sindicalización, a vacaciones pagadas o a la estabilidad laboral. Mientras que los salarios están entre 406 y 840 pesos a la quincena. Esta forma de contratación no respeta la antigüedad y pueden estar en la misma situación de inestabilidad 20 o 30 años, lo que les somete a la discrecionalidad de los funcionarios universitarios.

Esta precariedad se replica en todas las instituciones de educación superior; lo cual ha sido denunciado por docentes del Instituto Politécnico Nacional (IPN), de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (UACM). En realidad, no hay universidad en México donde no exista una figura precarizadora y esto tiene como resultado sueldos de 400 pesos mensuales.

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En respuesta a esta situación han surgido diversos movimientos de docentes como la Asamblea de Profesores de Asignatura de la UACM en Lucha, #UNAMNoPaga y actualmente Académicas y académicos [email protected] por el No a la legitimación del CCT del AAPAUNAM, quienes exigen el respeto a los derechos laborales, al CCT y que dejen de usar un discurso humanista cuando en realidad se aplican medidas neoliberales.

La política precarizadora del trabajo universitario ha sido una constante de los gobiernos anteriores y el actual. Esa es la realidad de miles de profesoras universitarias en el país. Las docentes también padecemos discriminación y violencia; esta última se ha visto reflejada en las aulas, hacia nuestras estudiantes -como en el caso de CCH Sur que se han manifestado contra la violencia- y también en nuestras condiciones laborales y de vida, ya que la precarización es una forma de violencia. En nuestra vida cotidiana, además de la negativa de derechos laborales nos enfrentamos a dobles y triples jornadas de trabajo del hogar.

Frente a este ataque generalizado a la educación, derechos laborales y nuestras condiciones de vida, las docentes universitarias necesitamos organizarnos de manera independiente de los partidos del régimen (quienes utilizan a mujeres como sus referentes pero con situaciones de vida completamente diferentes a las mujeres trabajadoras, que incluso nos niegan derechos), con nuestras estudiantes, en todos los niveles, para conquistar derechos y estabilidad laboral y contra a la violencia en todas sus expresiones, como el feminicidio y los acosos, entre otras.

Por ello, proponemos el impulso de comisiones de mujeres en cada escuela, bachillerato y universidad, entre docentes, estudiantes, jóvenes mujeres y personas LGBTTTIQ+, trabajadoras de intendencia y administrativas junto a madres de familia.

Por ello, desde Pan y Rosas invitamos a docentes universitarias y de todos los niveles este 25 de noviembre, Día internacional por la erradicación de la violencia, a salir a las calles por miles. Preparemos una gran jornada de lucha y combativa. Para ello es fundamental exigirles al STUNAM, SITUAM, SUTUACM y demás sindicatos del sector educativo, desde básica hasta superior, que gestionen todos los permisos y recursos para que las trabajadoras y trabajadores que quieran ir a la marcha tengan todas las facilidades como transporte, no haya represión, ni se nos descuente por faltar.

No solo es necesario que sean parte de la organización de las marchas, sino que involucren a las bases y llamen a unir la lucha sindical a la lucha antipatriarcal.

Además, invitamos a mandar sus testimonios sobre sus condiciones de trabajo a La Izquierda Diario México.

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