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Red Internacional

En la sede de Calvillo, Aguascalientes, de las Universidades del Bienestar, se inició una “huelga activa” como reclamo contra los recortes injustos en sus salarios, respondiendo a las falsedades enunciadas por funcionarios de la 4T, especialmente Raquel Sosa.

Arturo RendónAcadémico de la agrupación Nuestra Clase

Lunes 13 de septiembre | 13:37

Esta acción fue iniciada el seis de septiembre por las profesoras y profesores de esta sede de las Universidades del Bienestar Benito Juárez (UBBJ), tras recibir mil doscientos pesos menos de su salario correspondiente a la segunda quincena de agosto. A partir de ello colgaron la famosa bandera rojinegra en la entrada de las instalaciones y se colocaron en el brazo izquierdo un brazalete, también rojinegro, como símbolo de su lucha.

El coordinador del plantel, Salvador Medina Torres, pidió que se subsanaran los pagos faltantes y aclaró que “los trabajos y las clases no se interrumpen… quizá vayan a acabar nuestros convenios y a ver cómo le hacemos, al no haber pago se nos pone difícil”. También dijo que tres de sus docentes son foráneos, quienes lo dejaron todo para ir a trabajar en este proyecto y ahora no reciben lo que les corresponde.

Todo esto fue expuesto a las autoridades por una carta enviada por Medina Torres al director académico del Organismo Coordinador de las UBBJ, Héctor Leonardo Martínez Torres, pero lo que las autoridades contestaron no fue nada satisfactorio sino todo lo contrario.

Las mentiras de Raquel Sosa

La respuesta a la carta del coordinador fue contestada por Raquel Sosa, directora general de las UBBJ, mediante un correo electrónico, el domingo cinco de septiembre, utilizando las mentiras y los chantajes a los que está acostumbrada, diciendo a Medina Torres que le parecía “injusto e improcedente” que después de cinco ciclos escolares en los que se había aceptado ese esquema, ahora se esté protestando. Arguyendo que a ninguna sede se le han autorizado 35 horas de trabajo a la semana, por lo que dicho pago está fuera de lugar, según la funcionaria de la 4T. Sin embargo, en un documento oficial, del 27 de agosto, firmado por la propia Sosa, se autorizan las 35 horas de trabajo semanales para los docentes de dicha sede.

Estos son los métodos que Sosa está acostumbrada a implementar para no escuchar los reclamos de los profesores o alumnos. Recordemos que, a finales de julio del presente año, hubo despidos masivos en las UBBJ contra los docentes. En aquella ocasión Sosa declaró que no eran despidos, sino “renovación de los convenios de profesores”.

En el 2020 se dio el primer conflicto en estas universidades, en la antes Escuela de Derecho Ponciano Arriaga (EDPA), hoy sede Cuauhtémoc, tras los despidos de las trabajadoras administrativas y la imposición de malas condiciones de trabajo y estudio, donde se inició un paro que duró varios meses. Raquel Sosa se dedicó a atacar sistemáticamente a alumnos y docentes con calumnias; por ejemplo, chantajeó a las y los profesores, diciéndoles que no habrían derechos laborales sino hasta que terminara el paro y el resultado fue que todos los docentes de esta sede fueron despedidos.

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Una salida necesaria

Como lo hemos expuesto antes, el propio diseño de las UBBJ se hizo para tener asalariados (profesores y administrativos) precarizados de origen, pues desde su creación se impidió la fundación de un sindicato o la afiliación a alguno ya existente y el acceso a un Contrato Colectivo de Trabajo. Por lo que los abusos por parte del patrón no sólo van a continuar, sino que se van a intensificar en el resto de las UBBJ; van a existir más despidos y más recortes salariales en otros planteles.

Es fundamental que el resto de los trabajadores apoye a sus compañeros de la sede Calvillo para que su lucha triunfe, pues en medio de la situación es indispensable la unidad para vencer.

Partiendo de la importancia de la acción de protesta que emprendieron los docentes, es necesario ir por más y recuperar nuestros métodos de lucha como los paros y las huelgas efectivas, que son lo que realmente puede presionar para cumplir nuestras demandas. En este sentido, para estar en mejores condiciones para poderlo llevar adelante, lo que requieren los trabajadores de las UBBJ es el derecho a formar un sindicato o a afiliarse a uno ya existente en el sector educativo. Si estos profesores conquistaran eso podrían dar a sus compañeros de otras unidades un gran ejemplo.

Hoy es necesario que esta lucha sea apoyada por todos los que laboran en las UBBJ, además de seguir exigiendo la reinstalación de los despedidos y el pago de salarios incompletos, y que se enfrente el ataque hacía los trabajadores de la educación, incluyendo los despidos que se dan por defender derechos laborales y educativos. A la par, es fundamental que otros sindicatos universitarios y del sector educativo manifiesten su apoyo y solidaridad para fortalecer esta lucha.




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