Internacional

EXCLUSIVO DESDE GRECIA

Desde Atenas: “Las clases dominantes seguirán atacando al pueblo”

Entrevistamos a Manos Skoufoglou, dirigente de OKDE-Spartakos y de Antarsya (Coalición de Izquierda Anticapitalista).

Laura Varlet

Corriente Comunista Revolucionaria (NPA)

Miércoles 8 de julio de 2015

El domingo más del 60 % de los griegos votaron NO en el referéndum. ¿Qué significa este voto para Grecia?

Es claro que este fue un voto de clase. Si revisás los datos, es bastante obvio que en todos los distritos y ciudades obreras votaron masivamente contra el acuerdo, más del 70 % votó por el NO. Y en las áreas burguesas de Atenas, fue exactamente lo opuesto, quizás el 70 % o más votaron por el SI. La pregunta del referéndum no era muy clara, era engañosa porque solo se refería a la propuesta que la llamada Troika (FMI, BCE y CE) había realizado hace 10 días. Pero no incluía la propuesta del gobierno. Fue engañosa porque si uno votaba NO, el gobierno, y es lo que está haciendo ahora, intentará renegociar. Sin embargo, el referéndum se transformó en una confrontación social y de clase. Y también mostró que lo sectores medios, la pequeño burguesía, perdieron tanto durante la crisis que ya no le temen a un colapso, a la corrida de los bancos o la salida de la Eurozona. Por eso, los sectores más bajos de la clase media votaron NO junto con los trabajadores.

¿Cuáles fueron los objetivos de Tsipras y el gobierno hasta ahora, y qué piensas de la reciente renuncia de Yanis Varoufakis?

El gobierno de Tsipras no planeaba hacer el referéndum. Se vieron obligados a llamarlo porque sus tácticas de negociación no funcionaron. Lo que Syriza trató de hacer estos últimos días fue encontrar una forma de distribuir sobre quién recaerá el peso de las nuevas medidas, que de todas formas iban a tomar; tratar de cobrar impuestos a los ricos y las empresas, y al mismo tiempo continuar con los recortes salariales y pensiones, privatizar los puertos y aeropuertos, aumentar el IVA, aumentar la edad de jubilación, etc. Retrocedieron del compromiso de no llevar a cabo ningún ataque contra la clase trabajadora, pero buscan un compromiso para distribuir el peso entre todos los sectores. Sin embargo, la Unión Europea, la burocracia y los tecnócratas de la burguesía no lo aceptaron porque no se trata solo de las medidas a tomar. Por eso presionan al gobierno y éste se encontró en una situación difícil porque querían firmar, esto es bastante evidente, temían que el sistema económico colapsara y no estaban dispuestos a romper ninguna regla del capitalismo, como podría haber sido la nacionalización de la banca por ejemplo. No quieren hacerlo. Querían un acuerdo pero al mismo tiempo un acuerdo hubiera significado un suicidio político porque la gente no los votó para que tomen estas medidas. Esto no dejó otra posibilidad que llamar el referéndum. Durante la semana, fue evidente que Tsipras intentaba llegar a un compromiso, utilizando el chantaje del referéndum, y a mitad de semana existió la posibilidad de que se cancelara el referéndum para relanzar las negociaciones. Afortunadamente esto no sucedió, y vimos este gran “NO”. Pero nuevamente, esta mañana [del lunes 6 de julio, NR], Tsipras convocó a los líderes de los partidos del Parlamento (menos Aurora Dorada) a una reunión para discutir los pasos a seguir. Esto significa que no convocaron solo a los Griegos Independientes (ANEL), su socio de derecha en el gobierno, sino también a Nueva Democracia y el Pasok, que apoyaron al gobierno anterior, y también a Potami, que es un nuevo partido capitalista que cuenta con el apoyo de la Unión Europea. Junto con el presidente de la república que es de derecha, intentan encontrar una salida de unidad nacional, que no necesariamente significa un nuevo gobierno pero podría significar un consenso sobre una nueva propuesta de la UE. Varoufakis renunció, y esto es producto de la presión que la UE ejerció sobre el gobierno. Todo esto muestra que el gobierno intentará utilizar el NO para sus propios intereses, y encontrar una mejor posición en las negociaciones. Pero el problema es que esto no es lo que la gente quería, porque votaron NO a todas las medidas de austeridad.

Ayer [5 de julio, NR], después del anuncio de los resultados, miles de personas se reunieron en la plaza Syntagma. ¿Cuál era la sensación de la gente, qué esperaban?

La sensación fue de alivio y esperanza. La gente esperaba una victoria del NO pero no sabían que la victoria sería tan impresionante, con una diferencia mayor al 20 %. Se reunieron en Syntagma y en plazas de todo el país. Fue una victoria. Se sintió alivio también por la renuncia del ex primer ministro de Nueva Democracia a la dirección de su partido. Al mismo tiempo, los sectores más conscientes de los trabajadores ya saben que los próximos pasos serán difíciles porque el gobierno irá por una nueva ronda de negociaciones, seguirá el chantaje de la UE y las clases dominantes buscarán continuar el ataque contra el pueblo.

Sabemos que la GSEE (Confederación sindical de trabajadores griegos del sector privado) declaró su apoyo a la campaña del SI. ¿Qué opinas sobre esto?

Esto es importante. No es la primera vez que la burocracia de la GSEE traiciona, pero esta es una traición histórica. Es diferente. En el pasado, se opusieron a las medidas de austeridad discursivamente, aunque no hicieran nada para enfrentarlas, y siempre encontraban la forma de canalizar la presión y la bronca de su base. Pero esta es la primera vez que se ubicaron abiertamente del lado de la burguesía. Es por esto que también organizamos una marcha frente a sus oficinas, para denunciarlos y denunciar esta traición.

Sin embargo, hubo algunos sindicatos que se ubicaron contra la dirección de la confederación nacional, como la federación nacional de trabajadores del gobierno local y otros sindicatos locales. La federación nacional de maestros denunció la decisión de la Confederación Nacional. Por otro lado, el sindicato de los trabajadores bancarios apoyó la campaña del SI, y varios sindicatos no tomaron posición. Esto significa que la clase obrera debió enfrentar al mismo tiempo la alianza de todos los partidos burgueses, que apoyaron el SI, a los grandes medios de comunicación privados y su campaña de terror, a la UE, y al mismo tiempo tuvieron que enfrentar a la burocracia de la confederación. Esto hizo que la victoria del NO fuera todavía más grande. Esto hace más importante y urgente nuestra tarea de hacer que el NO sea real, y no dejar que los socialdemócratas y reformistas de Syriza lo transformen en un SI diferente.

¿Existen sectores de los trabajadores y la juventud que están haciendo una experiencia con Tsipras y el gobierno de Syriza, y quieran llevar la pelea contra la Troika y las medidas de austeridad más allá?

Creo que Syriza y Tsipras todavía tienen apoyo en los sectores populares. Pero al mismo tiempo, hay sectores de vanguardia que se dan cuenta de los límites del gobierno. Hay sectores del movimiento que espero que intenten evitar la traición del gobierno en los próximos días. O incluso si el gobierno traiciona y firma un acuerdo, espero que sean esos sectores, o parte de ellos, los que creen una alternativa por izquierda a Syriza. Al mismo tiempo, el Partido Comunista ha hecho un ridículo de sí mismo llamando a la abstención. De acuerdo con algunas encuestas, dos tercios de sus votantes no siguieron su política. Existe una fuerte posibilidad de que haya sectores que rompan con el Partido Comunista y con Syriza, y empiecen a buscar una alternativa anticapitalista. Y existen buenas señales sobre esto. El jueves, por ejemplo, la izquierda anticapitalista organizó una gran marcha en Atenas por el voto al NO, pero también contra cualquier acuerdo, y contra la UE. Esta marcha agrupó más de 5 mil personas.

¿Qué piensas sobre la plataforma de izquierda de Syriza? ¿Asumieron una posición sobre las negociaciones y la actitud del gobierno?

Lo primero que hay que decir es que el gobierno es bastante autónomo con respecto al partido. Por ejemplo, el secretariado político de Syriza se enteró del referéndum por televisión. Esto significa, en primer lugar, que el partido no puede controlar al gobierno. Incluso si la izquierda asumiera el control del partido, no podría tomar el control del gobierno. De todas formas, no creo que tomar el control del partido sea posible, porque la dirección de la plataforma de izquierda está en manos de los sectores ex Partido Comunista que ingresaron a Syriza, encabezados por Lafazanis, que ocupa un ministerio [de Energía, NR] en el gobierno, y es muy entusiasta sobre las últimas decisiones de Tsipras. El referéndum ha logrado, al menos por el momento, incorporar a la dirección de la plataforma de izquierda. Si hay que votar las medidas de austeridad, es posible que algunos diputados voten en contra. Pero no creo que sea posible cambiar Syriza desde adentro, y creo que la plataforma de izquierda ha tenido muy pocas iniciativas durante la última semana. Aunque hemos hecho cosas junto con ellos en varias oportunidades, al final su compromiso es con la disciplina de Syriza. Hace algunas semanas, hubo una huelga de trabajadores de hospitales, fue la primera gran huelga contra el gobierno, y ellos votaron en contra de impulsarla.

¿Cómo fue la campaña del NO? ¿Cuál fue el rol de la izquierda anticapitalista?

Lo primero que hay que decir es que a pesar de las diferencias que existen en Antarsya, diferencias que no escondemos, creo que hemos jugado un rol muy importante en la campaña del NO. Los militantes de Antarsya organizamos muchas marchas, acciones y protestas en lugares de trabajo, frente a las sedes de los medios de comunicación, en las oficinas de la GSEE, de la UE en Atenas, etc. Además, participamos de todas las marchas masivas en el centro de Atenas, y también organizamos una marcha de izquierda el jueves. Hubo muy poco tiempo, y salvo algunos casos específicos, no fue posible formar comités unitarios para la campaña del NO. Los anarquistas y anarcosindicalistas también participaron de la campaña, que es algo nuevo porque en general están por el boicot. Coordinamos acciones con todas las fuerzas que estuvieron dispuestas a hacerlo, pero al mismo tiempo la izquierda anticapitalista y revolucionaria levantó sus propias consignas. Ahora, estamos preparándonos porque posiblemente tengamos que organizar marchas esta semana, para enfrentar un nuevo acuerdo o al menos contra el intento de firmar un nuevo acuerdo. Nuestra consigna es “NO hasta el final”. Organizamos una contramarcha contra las grandes marchas reaccionarias por el SI en el centro de Atenas el jueves pasado, y lo hicimos con otras organizaciones de la extrema izquierda, porque no hubo acuerdo de conjunto en Antarsya para impulsarla. Creo que nuestra organización jugó un rol importante con iniciativas importantes y seguiremos haciéndolo.

* Entrevista realizada el 6 de julio. Traducción: Celeste Murillo






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