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Red Internacional

Ciudad de México.Desarrollos inmobiliarios y el ataque hacia los pueblos y barrios originarios urbanos

Ante el desarrollo de la industria inmobiliaria, pueblos y barrios originarios urbanos, encuentran una latente amenaza, tanto por los desplazamientos como la falta de agua.

Martes 7 de septiembre | 14:30

El día 3 de septiembre de 2021 en compañía de César G. Ángeles, integrante del Consejo de Pueblos y Barrios Originarios de la Ciudad de México, y quien se identifica como originario del Barrio San Bernabé Acolnahuac en Azcapotzalco, hicimos un recorrido en bicicleta por diferentes pueblos y barrios originarios de dicha alcaldía y con maravilla observaba cada uno de los lugares a los que César amablemente me llevó, al tiempo que escuchaba atentamente su relato sobre la historia de estos espacios enclavados en esta hiedra llamada urbanización.

Siendo Azcapotzalco una de las primeras alcaldías en urbanizarse, a finales de siglo XIX y principios del XX, sus pueblos y barrios originarios se han ido transformado paulatinamente y con ello se han ido modificando las costumbres y los rituales que los habitantes de estos lugares llevaban a cabo y que los caracterizan.

Uno de los barrios originarios que recorrimos en bicicleta fue San Bernabé Acolnahuac, el cual ya ha sido reducido por la expansión espacial del capitalismo a no más de una calle larga. Dicho barrio originario ha perdido mucho más que sólo su territorio, el cuál era un islote en época prehispánica, ha perdido también la integración de sus habitantes para la organización de la fiesta patronal y otras festividades religiosas que son símbolo y significado constante de la lógica interna de estos espacios enclavados en la trama urbana.

Mientras hacíamos el recorrido por la calle Prolongación Toronja en Acolnahuac, César iba mostrándome cada construcción y contándome cuál era su uso anteriormente, por ejemplo, el lugar que antes era un establo y que, aunque la construcción está intacta y conserva hasta los ahuehuetes que había, es ahora un taller mecánico. Y así, seguimos el recorrido, hasta que de repente César se detiene y me comenta: “Este es el lugar”, se refería a la construcción de un desarrollo inmobiliario llamado “Quierocasa Alux”. El impacto que me provocó ver esa construcción es indescriptible, pues acababa de ver el lugar en el que nació Izcóatl y de escuchar relatos sobre la historia del lugar.

El desarrollo inmobiliario en cuestión consiste de un edificio de proporciones desorbitantes, de 8 niveles para 141 departamentos, y contará con 30 cajones de estacionamiento, un semisótano para otros 111 cajones de estacionamiento, y 36 bici estacionamientos. La posible llegada de 141 familias al barrio Acolnahuac ha producido inconformidad entre sus habitantes y los vecinos de las colonias aledañas, la principal oposición es por la pérdida de territorio que ello implica, pero también a la escasez de agua potable que comenzará con la concentración de población en el lugar, de igual manera hay preocupación por el tránsito vehicular que va a bloquear la calle Prolongación Toronja que es la única salida del barrio hacia Avenida Cuitláhuac.

Adicionalmente, los habitantes del barrio Acolnahuac no fueron consultados de forma previa, libre e informada sobre el gigante inmobiliario que se está construyendo desde marzo de 2020, cuestión que es contraria al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, misma que fue ratificada por México, hace ya bastantes años. Además, tampoco se realizó una consulta ciudadana sobre dicha construcción. De acuerdo con el testimonio de César G. Ángeles, el actual gobierno de la Ciudad de México, prometió desde su toma de protesta, en el año 2018, trabajar por atender las demandas de los pueblos y barrios originarios de la Ciudad de México, ello con la promulgación de la Constitución de esta urbe, y de la Ley de Pueblos y Barrios Originarios, así como la creación de la Secretaría de Pueblos y Barrios Originarios y Comunidades Indígenas Residentes. Sin embargo, tal como lo señala César, a partir de la implementación de estos tres elementos, en lugar tener acceso a sus derechos como barrio originario, perdieron incluso la capacidad de elegir a sus representantes políticos a través de sus propios sistemas normativos (usos y costumbres), y perdieron así su gobierno integrado por el Consejo de Ancianos.

Los habitantes del Barrio San Bernabé Acolnahuac y los vecinos de las colonias aledañas continúan en pie de lucha para detener el avance de esta obra y piden la solidaridad de todas las personas para que no adquieran ninguno de los departamentos que el desarrollo inmobiliario pone en venta. Vale recordar que los Pueblos y Barrios Originarios Urbanos de la Ciudad de México son parte fundamental de su pasado prehispánico, y guardianes de la memoria histórica y cultural que caracteriza esta urbe tan diversa.

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Con información otorgada por César G. Ángeles, originario del Barrio de San Bernabé Acolnahuac e integrante del Consejo de Pueblos y Barrios Originarios de Azcapotzalco, Ciudad de México.




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