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Red Internacional

Durante la inauguración de la Guelaguetza, la policía reprimió una manifestación con la consigna “Oaxaca Feminicida”. Se les suman otras voces contra la privatización de la festividad y el despojo en el estado, impulsada por el gobierno del priista Alejandro Murat.

Jueves 28 de julio | 16:46

Durante un evento vespertino de la Guelaguetza, la saxofonista y sobreviviente de feminicidio María Elena Ríos fue detenida por elementos de la policía, luego de que extendiera una manta con la consigna “Oaxaca feminicida” a las espaldas del gobernador Alejandro Murat y sus invitados. “Ojalá así como se me amontonó la policía estatal y seguridad privada de Murat, buscarán a mi agresor”, denunció Elena Ríos luego de ser detenida y escoltada fuera de las instalaciones por más de 100 policías.

La saxofonista oaxaqueña fue agredida con ácido en 2019 por el exdiputado priista Juan Vera Carrizal, en lo que fue un intento frustrado de feminicidio que a la fecha sigue impune y su agresor en libertad. Durante el gobierno de Murat, más de 600 mujeres han sido asesinadas en el estado, a ocupando el quinto lugar en feminicidios a nivel nacional, mientras que las lesiones dolosas y violencia familiar aumentaron con respecto a 2021 y pese a que en más de 40 municipios oaxaqueños está declarada la Alerta de Violencia de Género.

“Ni el gobernador y tampoco el Fiscal oaxaqueño, Arturo Peimbert no han querido atender y agilizar la recomendación emitida por la CNDH en febrero pasado de ejercer justicia a mí favor, por eso ambos también son cómplices”, declaró María Elena Ríos en redes sociales.

¡Oaxaca no es butique!

A las protestas contra los feminicidios y violencia en Oaxaca, se suman las voces contra la gentrificación del estado y sus tradiciones. Desde hace varios años las personas pobres, indígenas y trabajadoras del centro histórico y los lugares turísticos del estado, han sido desplazada a la periferia por personas de clases altas y empresas turísticas e inmobiliarias que lucran en nombre de la cultura oaxaqueña. A esto se suma la expoliación y despojo de las empresas mineras en Oaxaca y otras partes del país.

El alza de las rentas y el costo de la vida, ha impactado directamente entre la población originaria que además, continúa laborando para dichas empresas y servicios bajo condiciones precarias y sin los derechos correspondientes la mayoría.

La Guelaguetza y la política turística impulsada por el gobierno de Murat, lejos de beneficiar al pueblo pobre y trabajador de Oaxaca, esta a disposición de las grandes empresas y trasnacionales saquean y explotan los recursos naturales y humanos del estado. Según la Secretaría de Turismo Estatal, en 2021 la derrama económica fue de 2 mil 826 millones de pesos, principalmente para empresarios, inmobiliarias, restauranteros y otras empresas turísticas beneficiadas con la gentrificación y despojo en el estado.

Al respecto, organizaciones como el Espacio Estatal del Maíz Nativo de Oaxaca declaran que la cultura oaxaqueña y la Guelaguetza:

"Es rebelde aunque no se lo propuso, es antisistémica y eso le duele al capitalismo, por eso la quiere desaparecer, de la cultura de los indios solo quiere lo bonito, lo que agrada al ajeno, lo que es para los propios está siendo sistemáticamente destruido”.

El poder de la Comuna

Aunque los gobiernos y partidos del régimen se esfuercen en elitizar las tradiciones, el pueblo y trabajadores oaxaqueños tienen bien presente su combatividad y tradición de lucha, y las grandes jornadas que en 2006 protagonizaron el magisterio y la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO).

En aquella ocasión, la organización magisterial y popular de los pueblos oaxaqueños logró hacerle frente a la represión del gobierno estatal y federal, contando con una destacada participación de maestras y trabajadoras en la organización magisterial y popular.

Ante un nuevo embate por parte de empresarios y gobiernos en el estado, urge que trabajadores y trabajadoras retomen una política independiente de los partidos y en alianza con otros sectores obreros y populares para unir fuerzas. La gentrificación y despojo de las comunidades, así como el aumento de la violencia patriarcal y por parte de la policía y el crimen organizado, solo puede enfrentarzse con la amplia movilización y organización obrera y popular de los pueblos de Oaxaca, organizados de manera asamblearia y democrática para discutir en rumbo de las luchas.

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