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Red Internacional

Los rumores son cada vez más fuertes, Delfina Gómez podría dejar la SEP en este mes, para anticiparse como posible candidata en las próximas elecciones del Estado de México.

Sulem Estrada, maestra de secundariaAgrupación Magisterial Nuestra Clase y Pan y Rosas

Miércoles 13 de julio | 14:29

No es la primera vez que se dice que Delfina Gómez dejará su cargo en la institución. Hace algunos meses los rumores se hicieron tan fuertes que la secretaria de Educación Pública tuvo que salir a desmentirlos; pero en esta ocasión aún no hay un comunicado oficial al respecto.

Las versiones indican que dejaría el cargo en el mes de julio dejando tras de sí una oleada de descontento entre los maestros y maestras de educación básica por su gestión al frente de la SEP.

Imposiciones, promesas incumplidas y planes incompletos

Las redes sociales se han llenado de memes, afiches y mensajes de las y los docentes frente a los rumores, y no es para menos, pues el balance de las y los maestros frente a su gestión es absolutamente negativo.

Desde el primer día en funciones, mostró su subordinación al gobierno de López Obrador implementando todos los planes de éste para el sector educativo y como continuidad de los planes aplicados por Moctezuma, el secretario anterior.

Una de las primeras medidas que adoptó al frente de la SEP fue la imposición del regreso a clases presenciales, sin dotar de ningún insumo de los necesarios para afrontar el Covid-19 en las aulas, y sin un plan claro para evitar los contagios ni abatir el rezago educativo y la deserción, forzando a las y los alumnos, personal y maestros a volver a las escuelas.

Siguió utilizando el discurso de la “revalorización” del magisterio, pero al igual que con el secretario anterior, solo quedó en retórica. También, en el caso del aumento salarial prometido, no fue por encima de la inflación y tampoco fue mayor al 5.5 % para la mayoría del magisterio. Alargó, sin ninguna justificación pedagógica, el calendario escolar, aumentando más de un mes los días de trabajo para los docentes y alumnos, quienes además fueron evaluados desde hace dos semanas. Lo que fue visto por la mayoría de las y los docentes como un golpe más a nuestras condiciones laborales.

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Asimismo, Delfina Gómez dejaría el cargo en medio de una gran incertidumbre por el destino del nuevo marco curricular, cuya elaboración se realizó al margen de las y los maestros, y para el cual se plantean periodos de “capacitación” en el ciclo escolar venidero -que lo alargará aún más que éste-, sin habernos consultado primero ni la forma ni el contenido del mismo.

La carrera política de Delfina, prioridad en las altas esferas

Dejar el magisterio con estas “asignaturas pendientes” demuestra que la prioridad, tanto de esta funcionaria, como del partido en el poder, no es la educación pública, ni la aguda situación de rezago educativo que se profundizó con la pandemia, y mucho menos los derechos laborales y humanos del magisterio, sino continuar posicionándose políticamente en los estados donde aún no son gobierno, como lo es el caso de la elección del 2023 en el Edomex.

Esta elección es, además, muy importante políticamente para la 4T, pues siempre ha servido como indicador de la elección presidencial del año subsecuente, que en este periodo ha arrancado con demasiada prontitud poniendo a los “presidenciables” a competir dos años antes.

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Ante este panorama, es importante dejar claro que, para las y los trabajadores de la educación no hubo ningún beneficio con la gestión de Delfina Gómez, sino todo lo contrario. Lo que quisieron vendernos como una “maestra” al frente de la SEP no fue otra cosa más que una retórica que nada tiene que ver con la realidad. En nuestro sector, luego de su gestión, las escuelas siguen en condiciones paupérrimas, la educación se ha degradado aún más, quedamos cientos de profesores con la salud deteriorada por los contagios de Covid que sufrimos debido al irresponsable regreso a clases inseguro, y como si fuera poco, se nos sumaron las deudas que adquirimos durante el confinamiento para costear la compra de equipos de cómputo que necesitamos para cumplir con las clases a distancia, a pesar de los cientos de millones que se llevaron las televisoras y empresarios de las telecomunicaciones con el programa Aprende en Casa que se constató como un gran fracaso.

Pues, en verdad, para que exista un cambio en la educación pública y los derechos de las maestras y maestros, es necesaria una gestión democrática, desde abajo, financiada por el Estado, pero bajo la dirección y control de las comunidades educativas; esto solo podremos conseguirlo en unidad con todo el sector educativo, independientemente del nivel, y con el apoyo de las y los trabajadores de otros sectores, como lo son las madres y padres de familia.

Por eso es necesaria la más amplia organización, escuela por escuela, para no seguir permitiendo que los que sirve a los de arriba utilicen los cargos públicos como trampolines políticos para sus fines y los de sus partidos.




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