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Elecciones 2021

Declaración‌ ‌política‌ ‌del‌ ‌Frente‌ ‌de‌ ‌Izquierda‌ ‌Anticapitalista‌ ‌ante‌ ‌las‌ elecciones‌ ‌del‌ ‌6‌ ‌de‌ ‌junio‌

El Frente de Izquierda Anticapitalista está integrado por la Liga de Unidad Socialista, el Grupo Socialista Obrero, el Movimiento al Socialismo y el Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas.

Martes 1ro de junio | 14:55

Imagen portada: Mario Jasso/Cuartoscuro

El próximo 6 de junio habrá elecciones, en las que se elegirán 500 diputaciones federales, 15 gubernaturas y más de 20 mil cargos públicos.

Quienes suscribimos esta declaración, consideramos que en este proceso electoral contenderán únicamente los partidos de las coaliciones oficialista y opositora, los cuales —a pesar de sus disputas electorales— representan los intereses de los capitalistas, en tanto que se mantiene la histórica proscripción para las organizaciones de los trabajadores y de la izquierda independiente.

Son elecciones donde se definirán las formas y los personajes a través de las cuales la clase dominante seguirá aplicando sus planes de explotación y opresión sobre las masas trabajadoras y el pueblo pobre.

Los partidos del régimen político opositores al gobierno federal pretenden capitalizar electoralmente el descontento que pueda existir con este y revertir la debilidad en que han quedado desde las elecciones del 2018. Su cinismo y demagogia no tiene límites. Estos partidos —el PAN, el PRI y el PRD— son los que sostuvieron las políticas neoliberales en las décadas previas y las reformas estructurales que permitieron una profundización en la entrega del país al imperialismo y el ataque a las conquistas obreras y populares.

Por su parte, el oficialista Morena, aliado al PT y a los derechistas Verde, Encuentro Social, Fuerza por México y Redes Sociales Progresistas, aspira a repetir el resultado electoral del 2018, apoyado en su falso discurso “progresista” y en la polarización con la derecha.

Sin embargo, a pesar de algunas medidas que han generado simpatía entre la población —como el aumento al salario mínimo, la “pensión” universal a los adultos mayores y otros planes sociales—, López Obrador continúa garantizando los intereses de los patrones y las trasnacionales en México. Así como también ha dado continuidad a aspectos fundamentales de las políticas neoliberales del Pacto por México, como la militarización y la precarización laboral.

Ha dejado pasar los ataques de los patrones contra los trabajadores, además de los que ha aplicado mediante la llamada “austeridad republicana” contra los trabajadores del sector público: despidos, recortes salariales, continuidad “regulada” del outsourcing y otras formas de precarización laboral.

El rol y el verdadero carácter de todos estos partidos se mostró, una vez más, en el último año. Estas elecciones se dan en el marco de una pandemia que golpea duramente a la población, y en particular a las y los trabajadores, con más de 219 mil muertes en el país, cifras oficiales con un subregistro de hasta el 2.5% según los expertos.

Esta pandemia evidenció la crisis y el desmantelamiento del sector salud, resultado de décadas de gobiernos neoliberales encabezados por la actual oposición de derecha, lo cual no fue modificado por el llamado “progresismo” lopezobradorista, que se negó a centralizar y nacionalizar el sistema de salud, a realizar tests masivos desde un inicio y a contratar con plenos derechos laborales a miles de trabajadores del sector, lo cual tuvo nefastas consecuencias para la población.

La crisis económica implicó la pérdida de millones de empleos y un aumento de la precarización laboral. Para los empresarios, el gobierno y los gobernadores de la oposición los trabajadores son desechables. Por eso, respondiendo a las exigencias del gobierno de EE.UU. y las trasnacionales, los obligaron a laborar en todo el tiempo de pandemia poniendo en peligro sus vidas. Ese fue el caso de miles de obreros de las maquiladoras y la industria de exportación en la frontera y varias entidades, que tuvo un alto costo en contagios y muertes obreras.

Ahora pretenden que se regrese a clases presenciales en todo el país, sin contar con condiciones seguras ni con toda la población vacunada, lo cual pondrá en riesgo a la comunidad educativa y al conjunto de la población.

El movimiento de mujeres enfrenta también la política de la derecha y del propio gobierno, que ha mostrado desdén y poca importancia para enfrentar la violencia hacia las mujeres que se manifiesta en ser las más afectadas por el desempleo, ser mayoría en el trabajo por outsourcing, aumento de la violencia intrafamiliar, once feminicidios al día, más muertes maternas por Covid 19 y la no despenalización del aborto. Esta situación, han planteado los especialistas, conllevará a un retroceso de 10 años en el bienestar de las mujeres.

En días recientes, a un mes de las elecciones, la tragedia en la línea 12 del Metro de la Ciudad de México, que provocó la muerte de 26 personas y un centenar de heridos, demostró que a las distintas administraciones federales y capitalinas no les importan las vidas de la clase trabajadora, de los sectores populares ni de sus familias.

Privilegiando los intereses de Carlos Slim y los empresarios que participaron en la construcción de esa obra, la responsabilidad en esta verdadera negligencia criminal la comparten desde Marcelo Ebrard, hasta Claudia Sheinbaum, pasando por Miguel Ángel Mancera y quienes estuvieron al frente de Palacio Nacional en la última década.

No podemos olvidar la política criminal de López Obrador hacia los pueblos indígenas y las comunidades rurales. La sistemática labor de despojo y exclusión mediante los megaproyectos del mal llamado Tren Maya, el Corredor Transístmico y la Refinería Dos Bocas. O la desvergonzada política de acoso, criminalización y ataque paramilitar contra el zapatismo en Chiapas, el pueblo wixárika en San Luis Potosí y los indígenas de Guerrero y Oaxaca. La inundación deliberada de la región Chontal en Tabasco para evitar daños en Villahermosa. El despojo del agua de los Raramuri en Chihuahua, y el incesante acoso a las normales rurales, que en su más reciente episodio resultó en la detención de 95 estudiantes normalistas, 72 de ellos mujeres, con abusos físicos y sexuales por parte de la policía estatal, además de 25 estudiantes desaparecidos, todos de la Normal Rural de Mactumactzá, Chiapas.

Estas elecciones están también signadas por la subordinación al imperialismo, la cual es herencia de los gobiernos panistas y priistas, y hoy es continuada por el gobierno de la Cuarta Transformación. Lo vemos en la continuidad del pago de la deuda externa, en los megaproyectos, en la continuidad de la participación del capital extranjero en la explotación de los recursos naturales y en la militarización de las fronteras y del país. La política antimigrante, con la Guardia Nacional persiguiendo y deportando migrantes, es el punto culminante de esto.

AMLO ha seguido los dictados de Joe Biden, como antes lo hizo respecto al xenófobo y racista Donald Trump.

En los últimos meses se ha visto claramente el rol del Instituto Nacional Electoral y el Tribunal Electoral como garantes de que el proceso electoral mantenga su carácter profundamente antidemocrático y excluyente respecto a las organizaciones obreras y de izquierda. Se negaron a dar las mínimas garantías democráticas para la inclusión de candidaturas independientes cuando decidieron mantener los tiempos de captación de apoyos ciudadanos en medio del semáforo rojo y el pico más elevado de la pandemia, sumándose esto a los mecanismos restrictivos ya existentes.

Esto fue denunciado por la aspirantía a candidatura que presentó el Frente de Izquierda Anticapitalista, encabezada por Flora Aco (titular) y Leda Silva (suplente), lo cual fue respondido por el INE con multas y penalizaciones. Esto muestra que el régimen antidemocrático, clasista y elitista nunca se fue.

Ante este panorama, cobra fundamental importancia fortalecer las luchas y los reclamos de las y los trabajadores por sus derechos y contra los planes de la patronal y los gobiernos federal y estatales (que expresan desencanto con el gobierno supuestamente “progresista”), como las que están dando los trabajadores de la educación, de la salud, del SUTNOTIMEX, los electricistas del SME, los profesores universitarios, los trabajadores de General Motors en la planta de Silao, Guanajuato, entre otros.

Esto requiere que se rompa la tregua que, en los hechos, mantiene la mayoría de las organizaciones obreras con el gobierno y que se avance en un verdadero plan de lucha nacional que unifique todos los reclamos.

En ese camino, y ante la coyuntura electoral, es crucial también levantar una postura independiente respecto de los partidos del régimen, del Estado y sus instituciones, para que las organizaciones obreras no se subordinen al gobierno ni a los partidos de la oposición patronal. Las organizaciones que firmamos esta declaración, nos pronunciamos por un programa que defienda los intereses de los trabajadores y el pueblo, que incluya, entre otras, las siguientes demandas:

  • Por una política sanitaria en defensa de la salud y la vida del pueblo trabajador, ante la pandemia. Aumento sustancial al presupuesto para la salud y educación.
  • Impuestos progresivos a las grandes fortunas,derogación de la reforma energética, la renacionalización de las industrias estratégicas, y no pago de la deuda externa.
  • Que todas las y los legisladores y altos funcionarios cobren el salario de una enfermera o de un trabajador promedio.
  • Prohibición de los despidos, los recortes de salarios y prestaciones. Ilegalización del outsourcing y el trabajo precario. Reinstalación de todxs lxs despedidos.
  • Por aborto libre, seguro, legal y gratuito en todo el país.
  • Abajo la restrictiva y elitista ley electoral.
  • Por la defensa de la educación pública, laica y gratuita; y de los derechos de las y los trabajadores de la educación del sector público y privado.
  • Por un regreso a clases presenciales en condiciones realmente seguras y con toda la población vacunada.
  • Por la solución de los conflictos, como el de SUTNOTIMEX, de los electricistas del SME, los profesores de asignatura de la UNAM, de la UACM y las trabajadoras despedidas del IEMS, entre otros.
  • Por la desmilitarización del país. ¡No a la Guardia Nacional! Solidaridad con nuestros hermanos y hermanas migrantes.

Hay quienes pretenden que la derecha neoliberal es una opción ante el gobierno “autoritario”, en tanto que están los que sostienen que hay que votar al Morena contra los conservadores para mantener lo “conquistado”.

Otros, incluidos sectores de izquierda, contrarios a una política de independencia de clase, opinan que apoyar al Morena es votar por el “mal menor”, olvidando la política de este partido y su gobierno contra las y los trabajadores, la juventud y las mujeres.

Por el contrario, nosotras y nosotros sostenemos que, en estas elecciones, los explotados y oprimidos no tenemos ninguna opción propia por la cual votar.
Frente a quienes nos convocan a subordinarnos a alguna de las variantes que representan los intereses de los capitalistas, consideramos fundamental levantar una perspectiva combativa y de independencia de clase.

Una perspectiva clasista que defienda los intereses de la clase trabajadora y el pueblo, contra el gobierno, la oposición patronal, los empresarios y el imperialismo. Que llame a confiar solo en la fuerza de los trabajadores y sus aliados del campo y la ciudad, y no en otra variante del capital.

Que apueste a la movilización en las calles para imponer nuestras demandas e intereses bajo una política anticapitalista. Lo que implica rechazar los pactos y subordinación al imperialismo.

Quienes suscribimos esta declaración convocamos a las y los trabajadores, los campesinos e indígenas pobres, las mujeres y los jóvenes que luchan por sus derechos, a sumarse e impulsar una perspectiva combativa y de independencia de clase ante las próximas elecciones y para las peleas por venir.

Ante este escenario, el día de la elección, a los habitantes del distrito 23 de Coyoacán les proponemos escribir en la boleta electoral la leyenda “Anticapitalistas”, en el rubro de “candidatos sin registro”. A nivel nacional, llamamos a que en la boleta electoral se expresen consignas a favor de las demandas de los trabajadores y demás sectores populares como: “Libertad de los normalistas presos políticos”, “Prohibición del outsourcing”, “Por un regreso seguro a las aulas”, “Alto a los feminicidios y la violencia contra las mujeres” o “Por la solución de las demandas obreras y populares” anulando el voto.

Frente de Izquierda Anticapitalista
Liga de Unidad Socialista (LUS) Grupo Socialista Obrero (GSO) Movimiento al Socialismo (MAS)
Movimiento de las y los Trabajadores Socialistas (MTS)






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