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Red Internacional

Elecciones. De ultraderechistas, fascistas y fundamentalistas: Los grupos que esperan crecer bajo el paraguas de Kast

Chile ha sido un constante receptáculo de todo tipo de grupos fascistas, ultranacionalistas e identitarios, desde ex jerarcas nazis (Walter Rauff) hasta criollos como Miguel Serrano, Francisco Aldea o Alexis López. Todos estos personajes formaron grupos e intentaron crecer en influencia sin mayores resultados. Entrado el siglo XXI nuevos grupos han encontrado terreno fértil en un sector que se siente huérfano de la derecha de la UDI y han logrado refugiarse bajo el techo del crecimiento de la ultraderecha encarnada en el Partido Republicano y Jose Antonio Kast. De esta relación ambos sacan cuentas alegres.

Antonio PaezDirigente Sindicato Starbucks Coffe Chile

Miércoles 8 de diciembre de 2021 | Edición del día

El 25 de septiembre de este año marcó una imagen que se mantendrá en la retina del país por mucho tiempo: Una marcha contra la migración terminó en la quema de las precarias pertenencias de un grupo de inmigrantes que vivía en la calles de Iquique.

La imagen de un sujeto lanzando un coche de bebe a una hoguera y banderas chilenas de fondo dió vuelta al mundo, una parte importante del país quedó estupefacto con lo que estaba ocurriendo en el norte, y si bien el creciente número de inmigrantes en el país se hace evidente en prácticamente todas las capitales de Chile, no pasaba por la cabeza de nadie una acción como esa.

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Pero lejos de toda ingenuidad, en algunas calles de Chile, varios grupos vienen haciendo una fuerte política contra inmigrantes, homosexuales e “izquierdistas” desde hace años. Estos grupos que hasta hoy han sido marginales, llenos de peleas intestinas, hoy han encontrado un espacio donde hacer política, hacer acciones directas y cubrirse con la legitimidad que les ha entregado la derecha tradicional en su idea de “combatir” a la izquierda radical.

Organizaciones como Acción Identitaria, La Vanguardia o el Movimiento Social Patriota, han salido a la luz desde las campañas del rechazo en adelante.

Estos grupos se caracterizan por sus ideas neonazis, ultranacionalistas, y un interminable número de “anti” de todo lo que se presenta como “agenda progresista”. Si bien hasta ahora sus convocatorias se habían mantenido dentro de un pequeño nicho, las campañas del rechazo fueron particularmente fértiles para estos sectores que les permitieron salir a la calle mezclados entre la militancia de la UDI, Renovación Nacional y Republicanos.

Recordemos que la marcha en Iquique convocada por militantes UDI y Republicanos contó con una amplia participación de grupos como Acción Identitaria quienes además de aportar con sus banderas, fueron también responsables de ejercer violencia física contra migrantes.

Pero las acciones del norte también ocurren en el sur. Con la recurrente campaña contra el “terrorismo” cada vez más los grupos ultrareaccionarios han crecido en influencia y organización.

Si bien la organización denominada APRA (Asociación para la Paz y la Reconciliación en La Araucanía) pareciera ser solo la sostenedora de una campaña contra la “violencia”, en la práctica ha sido la chapa superficial para la reorganización de grupos de paramilitares de derecha para enfrentarse a las movilizaciones del pueblo mapuche.

APRA, así como Mujeres por la Araucanía utilizan diariamente sus redes sociales y espacios televisivos para compartir todo tipo de publicaciones contra la causa mapuche, la convención constitucional y ahora último contra Elisa Loncon y el candidato presidencial Gabriel Boric. Todo aun cuando ellos mismos dicen ser “apolíticos” o que no responden a ningún partido político.
A lo que sí responden y de forma directa es a grandes gremios empresariales en la región del Biobío y la Araucanía. Dirigentes de APRA (como Francisco Alanis Porcella) y Mujeres por la Araucanía (Ruth Hurtado Olave) pertenecen a las cámaras empresariales del sector forestal, transporte, construcción o educación, grupos económicos que se han hecho ricos a costa de la pobreza estructural que se vive en la región.

Ambas organizaciones además han hecho profusamente campaña por Kast, participando en sus convocatorias, replicando todo tipo de informaciones y haciendo eco de las estrategias de FakeNews que tanto le gustan a la ultraderecha.

Kast, grupos de choque y el paragua del miedo

Pensando en el actual escenario, con un candidato de ultraderecha vistiéndose de “moderado”, pareciera ser que Kast se aleja del nicho que le dió ventaja en la primera vuelta, pero la realidad es otra.

Siguiendo el ejemplo de sus pares en Colombia (Uribe), España (Abascal), Brasil (Bolsonaro) o EEUU (Trump) Kast ha utilizado estos grupos de choque para radicalizar a la propia derecha, obligando a la UDI a volver a sus orígenes de la dictadura o verse condenada a morir por la presión entre Republicanos, Evopoli y Renovación Nacional. No por nada personalidades de dicho partido, tempranamente, abandonaron al candidato Sichel para sumarse a Kast. Solo para hacerse una idea de esta influencia hay que recordar las banderas confederadas (Norteamericanas) en las manifestaciones del rechazo o que la UDI permitiera que el grupo “La Vanguardia”, del delirante Sebastián Izquierdo, dispusiera de una de sus oficinas para ser utilizado como barretin de armaduras, escudos y bastones para los enfrentamientos callejeros entre partidarios del rechazo y el apruebo.

Esta radicalización de la derecha es una relación simbiótica entre los partidarios de Kast que quieren mostrarse como los “verdaderos derechistas duros” y estos grupos de choque que buscan legitimidad para sus acciones violentas contra migrantes, la comunidad LGBTI+ y otros sectores. Pero también crecen los activistas religiosos y fundamentalistas que llevan la campaña de Kast a sus pequeñas iglesias comunitarias donde el miedo a Dios y las penas del infierno es real.

De conjunto todos juegan al miedo, no por nada el clivaje discursivo que han intentado instalar es el de “libertad o comunismo”, “seguridad o terrorismo”, “paz o violencia”. El miedo, uno de los sentimientos más básicos en toda persona, se ha vuelto la herramienta más eficiente para poder instalar sus ideas, y esto lo hacen a cualquier costo.

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