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Red Internacional

Las maestras y maestros debemos de recuperar el SNTE y esto debe de empezar en cada una de las escuelas con delegados democráticos.

Lunes 22 de noviembre | 17:01

En distintos estados del país han empezado los procesos de cambio de comités seccionales y aunque estos en algunos lugares siguen siendo amañados por los charros del SNTE, las maestras y maestros no podemos permitir que este sindicato siga en manos de los charros y que se sigan pisoteando los derechos de los docentes.

Soy maestra de primaria de la CDMX y por tanto pertenezco a la sección 9. Esta sección está dividida entre los miembros de la CNTE y los charros del SNTE, pero desde hace varios años no ha habido elecciones en esta sección y este año puede ser un gran riesgo ya que los charros, utilizando el nuevo reglamento, se apuestan a recuperar la sección. La CNTE no ha mostrado interés en impulsar un gran movimiento para sacar de una vez a los charros. Es necesario prepararnos desde las bases para disputar las delegaciones sindicales en las escuelas.

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¿Cuál debe ser la función de un delegado?

La imposición del regreso a clases presenciales ha sido un duro golpe de la SEP y el gobierno de la 4T, que sin garantizar condiciones seguras forzó a las maestras y maestros a aceptarlo.

En las escuelas ha crecido el hostigamiento de las autoridades educativas para reprimir cualquier intento de organización. En mi escuela ha pasado así, que bajo amenazas y actas administrativas se ha forzado el regreso; todo este amedrentamiento lo hacen de manera individual con cada maestro y maestra, por lo que lo sufrimos en silencio.

Al hablar con mis compañeros y expresarles que en lugar de aguantar esta violencia solos es momento de organizarnos y tener un delegado sindical, algunos plantearon que es una función muy difícil ya que tienes que enfrentar tus problemas y defender a los compañeros de las injusticias de los directores y es buscarse problemas. Sin embargo, considero que la delegación sindical no tendría que asumirse en soledad, sino que debería ponerse al servicio de la organización democrática y la unidad de la fuerza docente.

Los o las delegadas sindicales en primera tendrían que ser elegidos por el colegiado escolar y no a dedazo de los directivos. Por tanto estarían respaldados por todos los y las profesoras del plantel. Sobre esa base, de manera cotidiana y ante cualquier situación que lo amerite, se debería convocar a asamblea para dialogar sobre qué es lo mejor para la comunidad escolar. En cuanto a la represión y el hostigamiento laboral se debe de informar la situación que pasan los y las maestras y exponerlo a los demás delegados de otras escuelas, haciendo uso efectivo del lema de la lucha del movimiento de mujeres: si tocan a una nos organizamos todas, para apoyar a la maestra o maestro que sufran cualquier acto de represión, e incluso exigiéndole a la CNTE que defienda estos casos sin que se vuelva un trámite burocrático, poniéndo todos los recursos del sindicato a su servicio.

¿Por qué recuperar el SNTE?

Si desde las bases nos proponemos impulsar la organización democrática desde las escuelas para recuperar la sección sindical, podríamos verdaderamente negarnos a los planes del gobierno que atentan contra nuestros derechos, los de alumnas y alumnos y la educación pública, mejorar las condiciones laborales de los maestros de esta sección y podríamos contagiar dicha lucha a las demás secciones.

Es justo el descontento que nos causa que nuestras cuotas sindicales no sirvan para defender nuestros derechos, por eso es momento de que recuperemos nuestro sindicato. Si los y las maestras tuviéramos en nuestras manos el SNTE, contaríamos con una poderosa herramienta para luchar por la educación que merecen los hijos del pueblo trabajador, por escuelas que cubran las necesidades de la población, con todos los servicios, y por aumentar el presupuesto educativo para hecer realidad nuestras demandas.

En cuanto el tema laboral, podríamos pelera por ajustar los horarios laborales, por trabajar en escuelas cerca de nuestros domicilios, bajo contrataciones seguras y basificadas, con derecho a la jubilación, por salarios que aumenten de acuerdo a la inflación, sin nigún retraso en los pagos.

Organicémonos desde nuestras escuelas, vayamos hablando y apostémonos por convencer sobre la necesidad de luchar por conquistar la democratización del sindicato más grande de América Latina y por su independencia política respecto al Estado, transformándolo así en una herramienta efectiva de lucha para enfrentar los problemas en el sector educativo. ¡Fuera charros del SNTE!




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